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20 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Reflexiones al fin del año

L lega diciembre y la época en la que las personas nos ponemos a meditar sobre lo que hicimos durante el año que termina. En nosotros es...

L lega diciembre y la época en la que las personas nos ponemos a meditar sobre lo que hicimos durante el año que termina. En nosotros estará saber si cumplimos con lo que nos propusimos hace 12 meses en la cena de inicio de año, mientras comíamos una a una las tradicionales uvas. Analizar lo que hicimos bien, y lo que hicimos mal en estos 365 días, nos lleva a pensar en cómo mejorar nuestras acciones futuras en base a lo actuado en el último año. Ello es aplicable no sólo a nivel personal y profesional, sino de la sociedad y del país en general,

Nuestro Panamá ha mantenido un sostenido crecimiento económico. Se han desarrollado importantes obras de infraestructura. Se dio inicio al sistema del Metro bus y a la construcción del Metro de Panamá. También el país se ha visto sacudido por una serie de eventos que llaman a un análisis de todo lo ocurrido, su impacto en la vida de los ciudadanos y en las oportunidades de mejorar lo que es posible.

Importante es señalar como los principales problemas que agobian al país: la crisis del agua; el problema de la recolección de la basura, el cual se agudiza más en el mes de diciembre debido a las compras de fin de año; el incremento desmedido de la inseguridad y los abundantes escándalos de corrupción. A ello se suman, de manera negativa, los aspectos políticos como la ruptura de la alianza del gobierno, la pérdida de la credibilidad gubernamental frente a sus ciudadanos y la afectación de la institucionalidad democrática del país.

La llegada del mes de diciembre también pone en evidencia una sociedad moderna caracterizada por el desmedido consumo de bienes. Por lo general, las personas ahorran todo un año con mucho esfuerzo. Y gastan en unos cuantos días todo lo ahorrado, de manera a veces compulsiva, para satisfacer en su mayor parte deseos generados por la publicidad propia de la época.

Ese consumismo es consecuencia directa de la lógica interna del capitalismo y la aparición de la mercadotecnia o publicidad, herramientas que fomentan el consumo generando nuevas necesidades en el consumidor. El consumismo se ha desarrollado principalmente en el denominado mundo occidental, extendiéndose después a otras áreas, haciéndose popular el término creado por la antropología social sociedad de consumo, referido al consumo masivo de productos y servicios por todos los habitantes del orbe.

Vivimos en una sociedad que favorece el consumismo. Nos hemos convertido en la generación de usar y botar. La publicidad nos bombardea con anuncios, cuyo objetivo no es nuestro bienestar, sino hacernos engranajes de un sistema que reduce a las personas al papel de meros consumidores sumisos.

Como consumidores, tenemos una responsabilidad, pero también tenemos un poder de influir en la marcha de la economía de una forma directa. Un consumo consciente y responsable, orientado al fomento de actividades consistentes con la preservación de la naturaleza y las personas, es una gran contribución y un decisivo instrumento de presión frente al mercado.

Promover la cultura del ahorro, acción que consiste en guardar una parte de los ingresos y reservarlos para una posterior utilización o para la formación de un capital, es una forma de enfrentar imprevistos y de mejorar la economía de un país. No es gastar en proyectos faraónicos ni torres de Babel.

En un país como Panamá, donde la mala distribución de las riquezas hace más evidente las diferencias entre ricos y pobres, el consumismo es un mal que ataca a todos por igual, pero que afecta de manera significativa a los que menos tienen.

Sólo hay que echar una mirada a los miles de panameños que tienen que vivir en la pobreza, los cuales solo desean satisfacer sus necesidades básicas, tales como: alimentación, techo y ropa. Esto nos hace contrastar el Panamá de la opulencia, que disfrutan unos pocos, con el Panamá de pobreza extrema del anonimato en que viven muchísimos, ese de la necesidad y las carencias diarias.

Urge en nuestro país desarrollar políticas económicas tendientes a lograr una mejor distribución de la riqueza, que llegue también al interior del país. Con políticas de apoyo inmediato al sector productivo del país, garantizando el suministro de alimentos a la población, reduciendo las importaciones y la competencia desleal con nuestros productores. Conviene también disminuir la migración de personas del campo a la ciudad, lo que tiende a aumentar los graves problemas que aquejan a la urbe capital.

Para el logro de las metas del país, debemos consensuar entre los sectores políticos, profesionales y la sociedad civil la formulación de propuestas que generen soluciones a los múltiples problemas que nos aquejan y como un medio para lograr el fortalecimiento de la democracia, sistema de gobierno que garantiza al ciudadano el participar en las decisiones que influyen en su calidad de vida.

Finalmente, deseamos a todos nuestros lectores que culminen este año con la satisfacción del deber cumplido, viviendo el recuerdo de quien dio todo por la humanidad en la más absoluta entrega, rememorando en estas fechas, para que sepamos acoger el ejemplo que predicó con sus actos. Y que inicien el nuevo año con una mayor comprensión de los objetivos espirituales que quedan por realizar, para que el mensaje del amor, que durante dos mil años venimos presenciando, quede recogido por nuestro entendimiento y haga más felices nuestras vidas.

ABOGADO