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15 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Racismo y conflicto

En pleno inicio del siglo XXI de la era moderna no hay discusión de que la Humanidad ha superado cientos, sino miles, de amenazas a la p...

En pleno inicio del siglo XXI de la era moderna no hay discusión de que la Humanidad ha superado cientos, sino miles, de amenazas a la preservación de la especie (incluyendo las guerras que esa misma humanidad ha librado contra ella misma). Pero, con solo mirar el área de la medicina, por ejemplo, lo logrado en las últimas décadas después del fin de la Segunda Guerra Mundial, ha podido alargar la vida de muchos, quisiera yo pensar que, con el fin de ayudarnos los unos a los otros. Pero la realidad no necesariamente ha sido esa y la discusión sobre distribución de medicamentos para salvar (y alargar) la vida de los menos afortunados, es ‘harina de otro costal’, como señala el dicho.

En un mundo tan diferente, en sus más cercanas esquinas, es difícil que podamos llegar a nivelar las condiciones de supervivencia de cada individuo. No es cierto que ‘cada niño viene con su pan debajo del brazo’; mucho menos que la calidad y cantidad de panes sea igual. La gran mayoría de los que han nacido en los últimos cinco minutos, tendrá que librar la batalla por la subsistencia cotidiana. Cada generación con más dificultad que la otra, por la simple razón de que las riquezas a nivel global, manejadas por un puñado de personas, no son distribuidas equitativamente. Un sinnúmero de factores inciden en que esa repartición no se dé y a estas alturas los conflictos se acentúan, las desigualdades son más enfáticas y la discriminación en todas sus formas predomina; más visible en algunas regiones, más sutil en otras e igualmente, más perversa para el desarrollo humano en todas. La discriminación racial es el eje principal de los males que aquejan a todas las sociedades.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el objetivo de renovar su compromiso de trabajar contra el racismo, celebra cada 21 de marzo el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. No creo que con un día sea suficiente. Es más, creo que por lo destructivo del comportamiento, es necesario que los gobiernos y los organismos que ese día harán o publicarán rimbombantes y extensos enunciados, no pierdan el tiempo ni el papel en tratar de cumplir ‘políticamente’ con esta fecha.

Según anuncia la ONU, el lema de este año, con que titulo esta columna, ‘Racismo y conflictos’: ‘fue escogido para captar las muchas veces ignorada y, sin embargo, mutuamente retroalimentada relación entre el racismo y el conflicto. En muchas partes del mundo, el racismo, los prejuicios y la xenofobia crean una tensión extrema y se usan como poderosas armas para generar miedo u odio en tiempos de guerra’.

La Estrella de Panamá informó el viernes pasado que ‘Tras varios días de reuniones en la Asamblea Nacional y luego en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la Ciudad del Saber; los indígenas y el Gobierno lograron ponerse de acuerdo sobre el Artículo 5 del proyecto de Ley 415, que contempla un régimen especial para la protección de los recursos hídricos, ambientales y minerales de la Comarca’. Este acuerdo vino después de más de 40 días de protestas que cobraron la vida de tres indígenas Ngäbe-Buglé, pero más importante aún, ha dejado expuestos los sentimientos xenofóbicos y de discriminación a todos los niveles de la sociedad que algunos creían inexistentes, independientemente de quién tenga o no la razón sobre los temas en conflicto.

Fue evidente en las declaraciones de altos oficiales gubernamentales, elegidos por el voto popular o designados. Evidente fue, en los medios, los electrónicos y en las redes sociales, por individuos que se cubren con el anonimato que las características de estos medios proveen. Y evidente ha sido, en el esfuerzo sobrehumano de los que en cada enunciado, hipócritamente se referían a ‘los hermanos originarios’.

En el ir y venir de todos los días ha resultado que nos queda mucho por hacer aquí, en este pequeño escenario de 3.5 millones de habitantes, no importa lo que digan los que miran cifras, queda mucho más que alcanzar en términos de convivencia entre los grupos y sectores que ocupamos esta tierra. Me quedó la sensación de que al final, se iba a permitir un violento enfrentamiento entre indígenas y la población afectada. Eso es triste y peligroso, muy peligroso. El trabajo que hay que impulsar a todos los niveles de la sociedad, para que esta fecha tenga realmente un significado, aún está por comenzar. Y los acontecimientos de las últimas semanas marcan un retroceso y dejan una huella de insatisfacción entre todas las partes.

Hace falta mucho más que reconocer el problema con una fecha emblemática. La perversidad humana se ha vuelto tan sutil ante los llamados mundiales para corregir estos males milenarios, que se han traducido en otras conductas de marginación social, que siguen arrinconando más aún a los grupos humanos que los correctivos deseados deben favorecer.

Esta fecha se comparte con el Día Mundial de la Poesía, también así declarado por la UNESCO. Al mismo tiempo que hacemos este intento por reconocer el espíritu sutil, conmovedor, rico e influyente de la poesía a lo largo de los tiempos, es de igual importancia que se vuelque el esfuerzo de la sociedad por garantizar que todos seamos escuchados, pero también reconocidos en toda la extensión de nuestras diversidades culturales, sociales y humanas.

COMUNICADOR SOCIAL.