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25 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La última oportunidad

Desconozco si el señor presidente leerá esta columna; sin embargo, a efectos de dejar mi conciencia tranquila y como una prueba de buena...

Desconozco si el señor presidente leerá esta columna; sin embargo, a efectos de dejar mi conciencia tranquila y como una prueba de buena voluntad, quisiera darle por esta vía los mejores consejos que, desde mi perspectiva, podría recibir en este momento, porque tengo la sensación de que no son precisamente los que escucha de su entorno.

Hace ya algo más de tres años, 963,644 panameños, fuimos a las urnas con esperanza y votamos por el Licenciado Ricardo Martinelli Berrocal como el nuevo presidente de la República de Panamá. En julio de ese mismo año, asumía el cargo con una popularidad sin precedentes y con una ambiciosa agenda que nos hizo augurar un gran futuro para Panamá. En sólo tres años esa popularidad se ha ido al suelo, los sueños se han roto y muchos de quienes lo elegimos y lo defendimos, hoy lo adversamos.

Por estos días, vemos en los medios de comunicación a los pocos defensores que le quedan al gobierno, decir que la oposición son cuatro gatos, que lo que quieren es dar un golpe de Estado, que los movimientos reivindicativos no son del pueblo, que el presidente tiene todo el apoyo y que todas las medidas que ha tratado de tomar son las correctas.

Estoy seguro de que estas ideas no son solo para los medios, sino que se las repiten al mandatario cuando está reunido con sus asesores.

Pues no señor presidente, su gobierno ha perdido la credibilidad de las masas, y no por culpa o por trabajo de la oposición, sino por sus propias obras; las constantes intervenciones en otros órganos del Estado, los negociados de sus allegados, los sobrecostos que no han sabido explicar y la impunidad que ha campado en su gobierno; han llevado al traste su imagen.

La oposición, al igual que el pueblo panameño, no quiere dar un golpe de Estado; lo que quieren es garantizar la pervivencia del sistema democrático que su administración ha herido gravemente y ya no nos basta su palabra para creer que estos ataques no seguirán; necesitamos acciones reales de parte del Ejecutivo, que nos prueben que ha entendido el mensaje.

Señor presidente, todavía está a tiempo de reconciliarse con la historia; sí, con la historia, porque con este pueblo de hoy ya no es posible, ya dilapidó todo el crédito que tenía con la población.

Es necesario para ello que detenga el proceso constante de destrucción institucional, detenga el endeudamiento progresivo del país y se dedique a terminar los megaproyectos que ya van avanzados. Paralelo a ello debe garantizar la paz social y llevarnos a unas elecciones libres en el 2014, donde usted entregue el poder a quien democráticamente y sin injerencia de los poderes públicos, resulte elegido.

Sólo de esa manera, es posible que a la vuelta de algunos años, cuando el país recupere su estabilidad democrática; olvidemos los abusos institucionales y le recordemos por las grandes obras que está realizando.

En este momento usted está en una gran encrucijada, puede escuchar a los mismos que viene oyendo de hace tres años y que han acabado con su prestigio y con el cariño que el pueblo le tenía; o puede escuchar las voces de las masas, que muchas veces le dirán cosas que no quiere oír, pero que son las que le permitirán reivindicar su nombre para la historia.

Usted, señor presidente, es quien decide si será recordado como el presidente que trató de destruir la democracia; o como el Estadista que creó la infraestructura para el Panamá del Siglo XXI.

GERENTE DE PROYECTOS GEOLEX.