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29 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Efecto de la comunicación positiva

En la sociedad actual los medios de comunicación juegan un papel sobresaliente en la difusión de la información y como formadores de opi...

En la sociedad actual los medios de comunicación juegan un papel sobresaliente en la difusión de la información y como formadores de opinión en los ciudadanos. La comunicación es el portador básico del proceso social. Tiene que ver con la forma cómo interactúan los individuos y cómo influyen los unos sobre los otros en todos los aspectos de las relaciones humanas.

Las reflexiones sobre los medios de comunicación se centran fundamentalmente en la capacidad de las instituciones mediáticas y las tecnologías interactivas, de desempeñar un papel en la democratización de las sociedades. En la creación de una esfera pública a través de la cual las personas puedan participar en asuntos cívicos, en el realce de la cultura e identidad nacionales. En la promoción de la libertad de expresión, en la discusión de temas de actualidad y del diálogo creativo para la concertación de soluciones a los enormes problemas de nuestras naciones.

Los medios de comunicación no están encaminados sólo a dar a conocer los hechos y sus protagonistas, sino también a escuchar y hacer del conocimiento público las opiniones de los involucrados y encontrar, si ello es posible, respuestas o alternativas a situaciones que se dan en el entorno diario en el que vivimos y nos desenvolvemos.

Por ello, los programas de opinión y de debate, así como los sistemas de editoriales y de artículos publicados en los medios, deben cumplir a cabalidad con ese propósito, de manera positiva y más cuando se trata de temas que afectan a una gran parte de la sociedad que requiere información y orientación de actualidad sobre lo que le preocupa a la mayoría de los ciudadanos. Es decir, crear opinión pública sobre todos sus aspectos.

En ocasiones, los medios pueden ser utilizados no para crear opinión pública sino para imponer la opinión del poder detrás de ellos. Lamentablemente, en muchos casos la gente prefiere ignorar algunos de los problemas políticos y sociales, e inmovilizarse ante la ocurrencia de los mismos, en lugar de involucrarse en sus soluciones. Ortega y Gasset decía que ‘no sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que pasa’.

Por otro lado, los individuos que ignoran esos asuntos también tienden a depositar más su confianza en que los gobiernos sabrán encontrar soluciones a los problemas. Cuanto menos control tenga un individuo sobre su propia vida, más apoyará a su sistema y a sus líderes, aunque éstos sean corruptos o injustos, creyendo que les aportarán un sentido de orden y solución. Y ello usualmente no es así. En muchos casos resulta ser todo lo contrario.

La opinión pública es muy importante en un medio de comunicación y en ocasiones el público llega a recibir infinidad de datos, incapaz de reconocer cuáles son correctos y cuáles no; cuáles están manipulados y cuáles no. Precisamente, esta variada información puede situar al individuo en el punto contrario al que podría estar ubicado, sin discriminar lo bueno de lo malo. Ante esa imposibilidad, el público eventualmente acepta como cierto lo que recibe de los medios y como válido el status quo imperante.

Antiguamente se decía que información era poder. Que quien más manejaba los medios y controlaba la información que se difundía a través de ellos, disponía de una impresionante capacidad de penetración en el conjunto de la sociedad. Así emergieron sospechosos organismos de ‘inteligencia’ al servicio de los poderosos. La realidad es que los ciudadanos tienen necesidad cada vez más creciente de información. Por ello, hoy día quien más maneja y difunde información, tiene más poder de influencia en la sociedad. El impacto reciente de las redes sociales por la vía de Internet nos demuestra dramáticamente esta realidad. Así mismo, cuando se dispone de la capacidad de llegar a la población mediante los medios, y ello se hace manipulando la información, pueden generarse distorsiones en la opinión de las personas y en su actuación social.

Los ciudadanos son el objetivo primordial de los medios. En la sociedad actual recibimos mensajes constantemente. Muchas veces nos quedamos, en el mejor de los casos, con los titulares sin llegar a profundizar en el contenido de los mismos. Y al hacerlo, hemos descuidado la defensa de nuestros derechos e intereses de conjunto. Es más: una parte importante de la sociedad prefiere no informarse sobre los temas negativos. Y lo que es peor, cada vez más gente prefiere seguir ignorando este tipo de cuestiones. ‘No veo ni oigo noticias’, dicen.

Los medios de comunicación, periodistas y comunicadores sociales tienen el poder y el potencial de contribuir a desarrollar relaciones dinámicas con los ciudadanos, a generar el debate constructivo que promueva la participación social en forma positiva y proactiva en vías a encontrar alternativas de solución a los problemas que nos agobian a diario. Si se pretende conseguir que se produzcan los cambios sociales necesarios, se deben entender las condiciones y los factores que podrían movilizar y hacer que la gente finalmente se decida a hacerlos.

No sólo se trata de tener más presencia y audiencia en los medios de comunicación sino, fundamentalmente, hacer conciencia social con responsabilidad y con la convicción de que ellos y las redes sociales son poderosas herramientas que, bien utilizadas y orientadas, coadyuvan a una vida en democracia, con plena oportunidad de participación de la gente, con el máximo respeto a la vida y honra de las personas en general.

ABOGADO