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22 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Clase Obrera: nuevas amenazas

El gobierno de Martinelli promovió un acuerdo con el gobierno de Micheletti (Promesas hechas por Martinelli en medio del golpe de Estado...

El gobierno de Martinelli promovió un acuerdo con el gobierno de Micheletti (Promesas hechas por Martinelli en medio del golpe de Estado en Honduras, para darle el espaldarazo al gobierno golpista de Micheletti, sustituido posteriormente por Porfirio Lobo), sobre la contratación de unos 25 mil trabajadores hondureños para laborar en proyectos en nuestro territorio, lo cual es violatorio de la Constitución y las leyes nacionales y convenios internacionales. En el caso de la actividad de la construcción, atentaría contra la Convención Colectiva CAPAC-SUNTRACS, nuestra máxima conquista laboral y un ejemplo para la región.

Hoy, diarios hondureños señalan que Panamá y Honduras están a punto de firmar un convenio, durante el Encuentro de Ministros de Trabajo de Centroamérica y República Dominicana que se realizará el 7 y 8 de agosto próximo.

Estas pretensiones del gobierno empresarial buscan incrementar el ejército industrial de reserva (desempleados) y profundizar la pauperización del mercado laboral en Panamá (informalidad), toda vez que en el país existe mano de obra suficiente, muchos trabajadores desempleados, para poder cubrir las necesidades de mano de obra que demandan los proyectos de construcción.

Esta medida es cónsona con la lógica neoliberal que pregona la supremacía del mercando y demanda la movilidad del ‘factor trabajo’, a fin de que las grandes empresas (locales y transnacionales) se hagan de mano de obra barata, mermar las condiciones de trabajo existentes y violentar la libertad sindical.

Conviene recordar, que bajo el neoliberalismo, la incorporación al mercado de trabajo de la mayor parte de los trabajadores extranjeros se produce en un período muy corto de tiempo, en el que además la tasa de desocupación del conjunto de los trabajadores en apariencia es reducida (‘pleno empleo’) y en el que también se ha reducido el nivel de temporalidad en la contratación (inestabilidad), todo ello enmarcado en el proceso de ‘flexibilización neoliberal’.

Por ejemplo, en Europa desde el 2000 se comenzó un proceso creciente de incorporación de mano de obra extranjera, siendo España uno de los países que mostró mayor celeridad en este proceso. La mayor parte de la mano de obra extranjera en España fue incorporada en la industria de la construcción, que evidenciaba un crecimiento económico al igual que la economía. Hoy, España presenta una altísima tasa de desempleo (paro 26%, más de 5 millones de trabajadores), generando que la fuerza de trabajo extranjera sea expulsada en las peores condiciones.

E s decir, el capital, que se declara sin patria, coloca en la más completa indefensión a la fuerza de trabajo extranjera, a la cual obliga a desplazarse de sus países de origen, en la medida en que la globalización neoliberal destruye producción interna, propicia el cierre de empresas locales y fomenta la precariedad laboral.

Este fenómeno evidentemente no sólo no mejoran las condiciones de los obreros, sino que produce un retroceso en las condiciones laborales, la transnacionalización de los capitales implica la posibilidad de creación de cadenas de subcontratación aprovechando ‘las ventajas comparativas del mercado laboral’ existente en determinados países, de modo tal que permita minimizar los costos de producción (vía disminución de salarios), aun aumentando los costos asociados al transporte la ganancia de los empresarios dada por la explotación a los trabajadores es mayor. A ello apuesta Martinelli.

No es la lucha contra los obreros hondureños. Es la lucha contra un modelo esclavizante, contra gobiernos incapaces de brindar trabajo digno a su pueblo, y que buscan el enfrentamiento entre trabajadores, utilizando políticas de movilidad laboral que el neoliberalismo impone.

Ante las denuncias que se han venido haciendo al respecto, las autoridades intentan desmentir la firma del convenio con el Gobierno de Honduras. Sin embargo, a este Gobierno nadie le cree, pues se ha caracterizado precisamente, en múltiples ocasiones, por decir una cosa y hacer otra.

Llamamos a los compañeros trabajadores a mantenernos en estado de alerta, a defender nuestros puestos de trabajo y luchar por mejores salarios y condiciones de trabajo, a fin de enfrentar el alto costo de la vida y la sistemática violaciones a las normas de salud y seguridad laboral.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.