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01 de Feb de 2023

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Danza$ al ritmo de la mezquindad

Es lamentable escuchar cada cinco años a nuestros gobernantes, especial este último, decir que los recursos del Estado, en virtud que P...

Es lamentable escuchar cada cinco años a nuestros gobernantes, especial este último, decir que los recursos del Estado, en virtud que Panamá ha experimentado una gran expansión económica con fuerte crecimiento del PIB real, llegan a miles de hogares panameños mediante las inversiones en obras y programas de interés social, pero se olvidan que esto constituye un slogan más de campaña, no hay variante entre un gobierno y otro, al final el pueblo sigue haciendo frente a la carga impositiva.

Si bien es cierto, que el actual gobierno pretende llegar a ser el país ‘Hub de la Américas’, nos preguntamos ¿cómo lograrlo?, si existe una pésima distribución de las riquezas, los empleos no son de calidad (48% de informalidad), son evidentes las desigualdades de clases sociales, la pérdida del poder adquisitivo (30%) y, sobre todo, obtener productos alimenticios de alta calidad, cada día es más inalcanzables acceder a los servicios básicos de agua potable, sistema de luz y transporte público eficiente, aunado al deterioro evidente en los servicios de salud y educación, y a la falta de credibilidad en el sistema justicia, todos ellos imprescindibles para tener una adecuada calidad de vida y cumplir con los estándares establecidos en materia de derechos humanos.

Es notoria la brecha existente entre los que más dineros tienen vs la inmensa mayorías de pobres, no se puede vivir y combatir la pobreza con $1.25 diario, con la inflación galopante, con salarios paupérrimos y con impuestos (itbms) crecientes, lo cual refleja la inequidad en la distribución de los ingresos. Esta realidad que vive el pueblo, que sueña con vivir en una sociedad con igualdad, equidad y justicia social, hace inadmisible e imperdonable el creciente endeudamiento público.

Analicemos los dos últimos presupuestos del Estado, ¿cuáles han sido o serán los resultados?; entonces, ¿por qué seguir con estas metáforas que atrofian la dignidad y humildad de un pueblo? Hoy las danzas se dan en los grandes megaproyectos gubernamentales esenciales o no; compra de corredores, cinta costera con sus fases, carreteras inadecuadas y estacionamientos innecesarios en policlínicas, ciudad hospitalaria, compra de plasmas en policlínicas ¡para olvidar la enfermedad! y el no cobro de morosidad a patronos que usurpan las cuotas de los obreros a la seguridad social; compras de equipos de guerra o de seguridad, ¡compra de conciencia en la Asamblea de Diputado y en el Órgano Judicial!, gastos para campañas politiqueras de la partidocracia. En fin, sería un recital de hechos, por ende la danza de la corrupción es por doquier, entonces, ¿por qué no invertir de hecho en el desarrollo de mano de obra calificada y especializada en todos los sectores, con capacidad de análisis y de pensamiento, sin distorsión y sin discriminación? Por otro lado, vemos a los grandes ‘cerebros o letrados del gobierno’ avanzar en proyectos publicitarios sin importar el costo por pautar en los diversos medios, vendiendo su imagen como funcionario(a) o ensalzar la consecución de sus proyectos, cuyo resultado contribuye a engrandecer su empresa, la de amigos o familiares, ampliando su margen de ganancias, olvidándose de los problemas reales por resolver.

No se puede seguir jugando con la necesidad, la dignidad y voluntad de un pueblo, que exige mejores días, cansado de tantos sobresaltos, de miserias y de pobrezas, sobre todo de entretenimientos políticos partidistas, que nos sumergen en ese vaivén y nos alejan de las respuestas concretas; basta de estas injusticias y calamidades, no sigan danzando con la mezquindad, aunado a la falta de credibilidad y confianza que permea en la sociedad.

ECONOMISTA – NO.717; PRESIDENTE DEL COFADESAVI /DIETILENGLICOL.