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26 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El video de Noriega con el viceministro Moreno

Claro que sí, ‘cualquiera se hubiera tomado una foto con Noriega’, tal como lo ha dicho el hoy viceministro Moreno, cuando se le envió a...

Claro que sí, ‘cualquiera se hubiera tomado una foto con Noriega’, tal como lo ha dicho el hoy viceministro Moreno, cuando se le envió a custodiar al reo de regreso a Panamá, para purgar pena por una serie de delitos cometidos durante su oprobioso régimen.

Pero, sin duda, un panameño decente, consciente de la negra estela de Manuel Antonio Noriega en la vida pública; de sus jornadas de persecución a la disidencia a través del G-2 de la Guardia Nacional, que dirigió; de la persecución implacable que mantuvo contra los panameños civilistas que reclamaban democracia, justicia y libertad; de las desapariciones forzadas que lo incriminan, como la de Hugo Spadafora; Julio Samudio, el sacerdote Van Klieff, y tantos otros panameños víctimas de su enfermizo mandato. Los fraudes electorales que promovió, sus vínculos con el narcotráfico y, entre otras espeluznantes razones, la masacre de Albrook, que acabó con excolaboradores y comprometió a subalternos.

Un panameño íntegro, en conexión con la historia reciente del país; respetuoso de sí mismo, honorable y respetable, jamás hubiera sentido atracción por un personaje siniestro para una foto de sonrisas y mutua admiración, en apariencia. Y tratándose de un funcionario con una misión como la que recayó sobre el señor Manuel Moreno, mucho menos. Él debió guardar la compostura de servidor del nivel que representaba; infundir respeto y distancia, porque acompañaba a un preso con deudas pendientes con la sociedad panameña por casos ominosos de elevado perfil.

Por otro lado, debió reflejar la imagen de autoridad de un gobierno civil, democrático y responsable; elegido por el pueblo en contundente mayoría de sufragios, precisamente porque había creído en un prometido cambio; es decir, en una forma diferente de hacer las cosas. Definitivamente, el señor Moreno, hoy alto funcionario del Ministerio de Seguridad, no estuvo a la altura de su responsabilidad y ha decepcionado a más de un millón de panameños que han visto con coraje y estupor las fotos y el video publicados por La Estrella de Panamá, y en la que comparte con el reo de saco y corbata, algunos instantes.

Qué lástima que nuestro gobierno tampoco haya estado al nivel de las expectativas del civilismo panameño; de los tantos que lucharon contra la tiranía militar y que innumerables lágrimas, dolor y vidas aportaron por el retorno a la democracia. Qué pena que quienes sirvieron al reo en puestos claves cuando él esclavizaba a civiles y militares, hayan sido los arquitectos de su dorado retorno, con paseo por la Cinta Costera, un señuelo para burlar a la prensa nacional e internacional, y otras concesiones que no ha debido merecer un personaje nefasto que tanto daño le ha causado a Panamá.

En Chile o Argentina, por ejemplo, un gobierno civil con demócratas a la cabeza e instituciones al servicio de la justicia, jamás le habrían concedido esos cariñosos detalles a un exdictador con la trayectoria de aberraciones, deshonras y crímenes, como la que lleva sobre sus hombros Manuel Antonio Noriega. Por respeto a Panamá, a los panameños demócratas y las instituciones, el viceministro Moreno debe renunciar.

EDUCADOR.