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26 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El undécimo mandamiento

La espiritualidad es una forma de vivir que tiene relación con el cuerpo, con el trabajo y la fuerza con que trabajamos. Tiene que ver c...

La espiritualidad es una forma de vivir que tiene relación con el cuerpo, con el trabajo y la fuerza con que trabajamos. Tiene que ver con la relación con las otras personas, y con la creación. Tiene que ver con la forma en que nos relacionamos con la sociedad en que vivimos y con la manera que nos hacemos parte de ella. Así, lo cotidiano se vuelve lugar de encuentro con Dios, lugar de experiencia espiritual.

Jesús se identificaba totalmente en su ser con el Espíritu de Dios y ese Espíritu lo hizo misionero del reino de Dios. Jesús no presentó una nueva religión, pero nos dejó un nuevo código de conducta, una nueva moral. Dice las Sagradas Escrituras en Juan:13:34 ‘Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros, Que como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros’. Nos dio un mandamiento nuevo! Ese es el único y verdadero undécimo mandamiento para nosotros los cristianos. Jesús profetizó con sus palabras e inauguró con sus obras y su vida el reino de Dios: una sociedad alternativa, donde el amor, la justicia, la solidaridad, la igualdad se vieran realizados y vividos con plenitud.

Al ubicarme en la realidad actual de nuestro país me encuentro con un régimen gobernante que no respeta al ser humano ni ninguna de sus expresiones, donde impera la impunidad y donde la ley del más fuerte se ha establecido como norma en las políticas económicas .

A este régimen no le ha importado utilizar información del Estado para su enriquecimiento personal, no ha habido reparos para hacer suplantaciones de documentos para la adquisición de tierras que tenían dueño y robárselas, dejando a muchas personas sin sus posesiones. La práctica de comprar de conciencias, por parte de este régimen, ha dejado en evidencia el deterioro de nuestra sociedad.

¿Cómo es posible que un hombre que se dice ‘ministro de Dios’, se preste para el circo de ‘ungir’ a alguien que ha encabezado los ultrajes, las vejaciones, los crímenes, el perjuicio físico de tantos panameños y ni siquiera se ha arrepentido? ¿Cómo ese individuo que se autodenomina ‘profeta’ es capaz de burlarse de los habitantes de nuestro país y fingir ante la faz de todos, que el Espíritu de Dios bajó sobre Martinelli a través de él? ¿Cómo este hombre humilde, oriundo de Tolé, ahora convertido en un magnate explotador de la fe ciudadana, se burla de Dios y se presta para que el presidente de la República solicite dispensas (no perdón) después que todos hemos sido testigos que ha permitido matar, discapacitar, robar tierras, comprar conciencias y envilecer a sectores de la sociedad?.

El cinismo, la burla y la corrupción han llegado a su máxima expresión. Ya no hay teatro que el pueblo se crea. La agenda del pueblo ya se elaboró y no hay marcha atrás. Los movimientos sociales de todas las corrientes están emergiendo con mayor fuerza cada día. El amor a la Patria, la justicia, la libertad no están envolviendo a los panameños y llegaremos a un punto donde todos convergeremos para desarrollar un proyecto de Nación.

El 2013 se perfila como un año de duras batallas, como un año en el que sobreviviremos solo los que tenemos un corazón valiente y dispuesto a sostener nuestra verdad a cualquier costo.

El sectarismo debe quedar atrás, la so lidaridad entre los panameños que buscamos el bien colectivo será fundamental para ganarle a la codicia y la mezquindad. Debemos ejercitar nuestras piernas pues nos quedan muchas movilizaciones para hacernos sentir y respetar.

Ya falta poco para el 2014, miremos a nuestro alrededor y analicemos con detenimiento el panorama. Tomémonos el tiempo para escoger con sabiduría a quien se comprometa, con desprendimiento y amor a la Patria, a impulsar una Constituyente, a rescatar el pacto de Estado por la justicia y a crear una Fiscalía Especial que investigue los delitos contra el patrimonio nacional cometidos por los funcionarios del régimen actual.

Debemos buscar el candidato que haga cumplir los acuerdos suscritos con el pueblo Gnöbe, con los ciudadanos de Changuinola y Colón, que se comprometa a revolucionar la educación como una inversión en los talentos del futuro, a reducir el costo de la vida, detener la especulación salvaje que nos oprime, hacer de la justicia social y la equidad su bandera y a cuidar a la madre naturaleza. Un hombre o mujer que crea y cumpla con el Undécimo Mandamiento, que nos dejó Jesús. Ese será nuestro próximo presidente. Si no lo encontramos por ahora, busquémoslo.

MIEMBRO DEL PRD