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15 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Pro mundi servicio

La evolución natural del istmo apretujado entre dos océanos y rasgado por el genio humano, nos marca un camino definido que no podemos e...

La evolución natural del istmo apretujado entre dos océanos y rasgado por el genio humano, nos marca un camino definido que no podemos evitar, pero que sí podemos perfeccionar. Es evidente que esta posición privilegiada se ha pretendido controlar por las poderosas fuerzas militares y económicas. Y por otra parte, aquí hemos llegado gentes de muchos lugares para usufructuar de las ventajas y riquezas que produce.

Tal vez lo importante es que este punto cumpla con las funciones a que está llamado. Y que los que aquí hemos llegado a vivir hagamos realidad los objetivos humanísticos de nuestra geografía y convirtamos este estrecho pasillo en un paraíso tropical para felicidad de los que lo creamos y trabajamos; y que le sigamos dando servicio al mundo.

Ya hace milenios esta nueva faja de tierra cambió el clima. Hoy debemos seguir cumpliendo con esas metas, pero para eso debemos tener las mejores condiciones y capacidades para poder hacer efectiva esa tarea.

Tenemos que ser ‘pro mundi servicio’. Ese eslogan lo estamos cumpliendo con sacrificios, esfuerzos, y hasta sufrimientos de los que estamos es sus orillas y que nos vemos afectados por los efectos de esa titánica tarea que es unir al mundo.

La dedicación y los rendimientos de los gigantescos trabajos efectuados junto a la inteligencia y el sudor de gentes de todas las razas que hemos coincidido aquí para hacer posible estas mega función.

Para ello es fundamental la capacidad intelectual y la calidad humana de todos sus habitantes.

En esto hemos contribuido generaciones de pieles de todos los colores, culturas de todos los continentes y de diferentes épocas. Cierto es que los créditos empresariales han contribuido en forma decisiva, pero no es menos cierto que la sangre y las neuronas de todos lo han hecho posible.

El transporte marítimo, que permite el éxito del comercio mundial, tenemos que valorizarlo en nuestro canal en su justa y eficaz dimensión, con nuestras evidentes ventajas de competitividad.

Especialmente ahora que ampliamos y profundizamos nuestras perspectivas; y no solo hacerlo depender de los intereses navieros y la dependencia a tratados que nos subestiman.

Para este efecto un valor necesario y básico es la solidaridad de voluntades y la equidad en la distribución de los rendimientos que producimos. Los peajes tienen que fijarse con criterio nacionalista y no mundialista.

Aquí se gestan, se inician y se continúan muchos líneas de riquezas que se extienden a casi toda la tierra. Nuestra influencia es conocida y apreciada internacionalmente. Así como lo mares llegan a todos los confines, nuestra bandera, nuestros marinos, nuestras normas y la eficacia de nuestros funcionarios públicos y privados alcanzan con sus computadoras a todo el globo.

Por esa responsabilidad, esa eficiencia y eficacia a que estamos llamados para ‘servir al mundo’, por la honestidad que debe caracterizarnos para ser garantes de la tremenda responsabilidad de servir de puente al comercio mundial, es que la calidad humana y profesional de nuestra gente debe estar en los más altos niveles de las cumbres transnacionales.

Esa valoración intelectual debe reflejarse en nuestros rendimientos técnicos administrativos y políticos. Por eso es fundamental que la formación educativa tenga, no solo los caracteres laborales de manejo de procedimientos, cibernética y comunicación, sino con la profundización sociológica y humanística acorde a la autoestima de un país en superación permanente.

Nuestros círculos empresariales tienen que estar a la altura de una estabilidad y rendimiento sostenido, para lo cual es imprescindible un desarrollo y una justicia social que permita no solo cumplir con responsabilidad, sino efectuarlo con la felicidad de un pueblo satisfecho, que sea garantía para el trabajo que hace.

Y además que tenga y ofrezca la seguridad ciudadana a los que aquí actúan, pero también a los que por aquí pasan en tránsito o como turistas.

Esta función sociológica de gobernabilidad y transparencia debe concretarse en la política y en la economía. El comercio tiene su área de acción y debe comprometerse con el bienestar ciudadano.

Las inversiones exteriores que utilizan este suelo deben aportar los justos beneficios locales, sin pretender explotaciones piratas expoliadoras. La seguridad alimenticia de todos, el reconocimiento a la laboriosidad de nuestros trabajadores e intelectuales es lo correcto para la estabilidad y funcionamiento de nuestra sociedad. La difusión y superación educativa y cultural tienen que dar participación a todos, especialmente a los medios de comunicación por su amplia cobertura. No puede ser aceptado un manejo político que desmerite la honestidad, la democracia, la cultura y la justicia. Los partidos no pueden caer en la comercialización, sino superarse en concretar una justicia social que mantenga sus nombres y el del país. Es hacer humanamente feliz a NUESTRO MUNDO. No es ir al primer mundo, que a veces lo que tiene es violencia, explotación, corrupción y drogas. El caos desideologizador y la mercantilización llevado desde la politiquería a los medios populares es una tragedia social que no podemos aceptar. Tenemos que avanzar y perfeccionarnos para seguir dando servicio al ‘mundi’ y beneficios para un Panamá Mejor.

MÉDICO Y EXMINISTRO DE ESTADO.

—NO A LA PUBLICIDAD ENGAÑOSA Y BRUJA.