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14 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Captura de papas

A fines de los años 80 y principios de los 90, conversamos con doña Florinda Montezuma, predicadora ngäbe de la religión indígena ‘Mama-...

A fines de los años 80 y principios de los 90, conversamos con doña Florinda Montezuma, predicadora ngäbe de la religión indígena ‘Mama-Tata’, en Hato Corotú, Comarca Ngäbe-Bugle. Sus explicaciones las recogimos en un libro que publicamos titulado: Por las sendas de nuestros antepasados, y que fue editado en 1992 por Fe y Alegría, institución de los jesuitas dedicada a la promoción social y educación popular.

La religión de ‘Mama-Tata’ es una mezcla del culto a la Virgen María y a Jesús, con salutaciones, oraciones, cantos y bailes de coreografía ngäbe y bugle, que nació a principios de los años sesenta, en lo que hoy es la Comarca Ngäbe-Bugle, tras la supuesta aparición de la Virgen María y Jesucristo a la joven señora Besigó Kruningrobu, cuyo nombre legal era Delia Bejerano de Atencio.

La pareja celestial entró al rancho de Besigó. La Virgen se acomodó en el jorón, el cual quedó convertido en una confortable cama, con una especie de colchón y en cuestión de una hora (de 11:00 a.m. a 12:00 m.), el que dijo ser Jesucristo le dio un mensaje divino para que lo predicara a su pueblo.

Desde entonces comenzó una nueva religión a congregar fieles indígenas con cantos y alabanzas a Jesucristo y a la Virgen María.

Entre las cosas que le dijo Jesús a Besigó fue que la Biblia está sangrada, pues la utilizan como política. Que los líderes religiosos hacen y deshacen, piden perdón por sus pecados, pero siguen el mal camino.

También Jesucristo le confió a Besigó que había hablado con el papa Sexto (sic). Entonces, Besigó pudo escuchar esa conversación. Dios le preguntó al papa si el pueblo, a nivel general, se encontraba rico tanto material como espiritualmente y el papa respondió que sí. Una segunda vez, Dios le volvió a preguntar lo mismo y el papa insistió que sí. Pero, en realidad, unos eran más pequeñitos que los demás y estaban en el área Ngäbe.

También le comunicó que en el cielo la tierra Ngäbe de Veraguas, Chiriquí y Bocas del Toro estaba en rojo, es decir, sin riqueza espiritual. En cambio, en el área de los latinos sí había riqueza espiritual.

Al responder que sí había riqueza, tanto espiritual como material, el papa Sexto engañó a Jesús —cuentan los Mama-Tata—, por lo que Jesús dijo que ese papa sería capturado y enjuiciado, y cerró la línea de contacto con él.

Por eso, aseguran, Jesucristo solicita a los ngäbes que sigan su camino. Si no lo hacen y los papas insisten en decir que todo marcha bien, seguirá capturando papas. Desde 1963 —dicen— capturó a Juan XXIII. Si los ngäbes no siguen el buen camino y los papas insisten en que todo está bien, seguirá capturando papas y cerrará la línea de contacto con los papas. Solo la mantendrá con la hija de Besigó, Emilce, quien al momento de la celestial aparición, era una niña de brazos. Desconocemos si Emilce o ‘La Niña’, como la llamaban los Mama-Tata, vive. La conocimos allá por los años 90 en una localidad llamada Cerro Guásimo, enclavada en la Cordillera del Tabasará.

Traemos esta historia o leyenda y estos comentarios a colación, con motivo de la reciente situación que se dio en El Vaticano con la renuncia del papa Benedicto XVI y el nombramiento del nuevo papa, el jesuita Francisco.

EDUCADOR.