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20 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Un nuevo Panamá, un nuevo PRD

Es cierto. Necesitamos un nuevo Panamá; un nuevo PRD. Tanto en el discurso como en la realidad es un requerimiento para sanear el país d...

Es cierto. Necesitamos un nuevo Panamá; un nuevo PRD. Tanto en el discurso como en la realidad es un requerimiento para sanear el país del descrédito al que se le ha sometido. Nada de esto, de repensar el ‘país del nuevo siglo’, niega las acciones ni las medidas acertadas (las buenas cosas) construidas a lo largo de la vida republicana. Tampoco se desconoce el papel del partido (del PRD y otros colectivos) en la tarea de aportar, con sus limitaciones y virtudes, a la construcción de la siempre débil democracia panameña.

Es cierto, también, que la incredibilidad de la población respecto al discurso político de campaña crece cada vez más. En ello hay sobradas razones; no hay que tapar el sol con la mano. De esta desconfianza no está liberada la clase política en los distintos contexto electorales ni los distintos partidos políticos. En los torneos electorales se mercadean esperanzas, soluciones a todos los problemas, una vida mejor, pero al cabo de meses en el poder emerge la desesperanza y las frustraciones, no ajenas al incumplimiento de las promesas prometidas.

Lo novedoso y que, desde esta óptica, invita a repensar el Panamá que estaremos heredando para el 2014, es el extremo irracional con el que la elite en el poder ha corrompido el quehacer de la política, la falsedad del discurso y el valor que le han dado a las mentiras como herramienta para convencer. Es el descaro con el que se apoderan de los recursos del Estado, mientras que la población sufre los altos precios de los alimentos, y en donde miles de hogares viven sin agua potable. Un derroche en nombre del progreso, de obras y más obras con las que ‘justifican’ el extravío de sumas millonarias bajo el escondite de los sobreprecios.

Plantearse un nuevo Panamá es, en el mensaje de Navarro, lo contrario al Panamá sometido a la nefasta experiencia con la que se ha desmedrado la institucionalidad, cuando según se prometió en campaña, se fortalecería. Se prometió respeto, participación, equidad, democracia. El balance de los cuatros años de gobierno arroja, por el contario, frustración, precios por el cielo; muertes por represión, acaparamiento de tierras a diestra y siniestra, abusos.

Al sugerirse un ‘nuevo PRD’, se encara la necesidad de potenciar la unidad (así como se ejemplificó en el cierre de las primarias), de superar las diferencias que militan en contra del trabajo que exige un país sometido a los embates del autoritarismo. Es el mensaje que incentiva un nuevo concepto del trabajo político en la tarea de retomar el camino democrático y superar el desbarajuste institucional, incluidos los desaciertos de la clase política de Cambio Democrático, que ha desmoralizado la política. Es, en fin, la necesidad de renovar la visión del cómo trabaja con la población sin que esta se frustre de los resultados.

El postulado de un Nuevo Panamá es posible. Las exigencias de una sociedad democrática, con progreso social, se reclama a gritos. Los partidos políticos tendrán que demostrar que sí es posible gobernar sin que el Estado sea un botín de los que administran el poder. Si se renuncia a estas posibilidades, nos imposibilitamos como país. Es la esperanza, la convicción, el compromiso del candidato J. C. Navarro; es el sentido y la orientación sobre la que debe trabajar el colectivo político que él representa.

*DIPUTADO DEL PARLACEN.