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01 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La humildad

Y endo a la raíz de la palabra humildad, el término viene del latín «humilitas, atis, f. humilis», que se traduce no solo como humildad,...

Y endo a la raíz de la palabra humildad, el término viene del latín «humilitas, atis, f. humilis», que se traduce no solo como humildad, sino también como bajo de la tierra (humus), ya que antiguamente se pensaba que las emociones y deseos eran causadas por irregularidades en las masas de agua. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define humildad como virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Es muy importante conocerla, porque también existe la falsa humildad, donde personas aparentan y fingen ser humildes, inclinan la cabeza, buscan el último lugar, hablan de sus defectos, pero por dentro se creen mucho, no ceden nunca, quieren siempre hacer su voluntad, no aceptan la crítica de sus personas cercanas, ni la corrección de un superior. Ahora bien, hay que estar claros en que ser humilde no es rechazar las cualidades que se tiene y en manos de cada cual está el incrementarlas y usarlas para el bien.

Recientemente la Iglesia Católica vivió la renuncia del papa Benedicto XVI, la primera en 600 años, y la designación del cardenal Jorge Mario Bergoglio como el papa Francisco, de quien se han contado varias llamativas y sorprendentes historias, tanto de su pasado como de las últimas jornadas. Entre los relatos que se compartieron está el de Imelda Grennon que apareció en el Diario La Nación: ‘Estaba esperando que se pusiera el semáforo en verde para cruzar la calle y me doy cuenta de que el cardenal Bergoglio estaba al lado mío. Lo primero que se me ocurrió es decirle: «Monseñor, ¿usted aquí?». Su respuesta fue la humildad: «Y sí, voy a la farmacia de enfrente a comprar un remedio para uno de mis curitas, que está enfermo»’. El papa Francisco sigue utilizando el mismo calzado con el cual recorría Buenos Aires cuando era cardenal y jefe de la iglesia argentina.

La humildad es un valor muy importante y observo todos los días cómo se está perdiendo en nuestra sociedad, y además no se está enseñando a las nuevas generaciones. El valor de la humildad ayuda a las personas a contener la necesidad de decir o hacer gala de sus virtudes a los demás. Una persona que vive la humildad hace el esfuerzo de escuchar y de aceptar a todos. Cuanto más aceptamos, más se obtendrá el cariño y reconocimiento, porque una palabra dicha con humildad tiene el significado de mil palabras. El éxito de las personas, ya sea en la vida laboral o política u otro, depende en mayor parte de éste valor, entre más humildes somos, mayores logros obtendremos, no puede haber beneficio en el mundo sin la humildad. Nuestros padres debieron enseñarnos que todo lo que hagamos debe realizarse con humildad y esto deberemos enseñárselo a nuestros hijos para que podamos tener una sociedad más incluyente y sana.

La humildad como toda fortaleza es algo que se puede aprender o potenciar, podemos ponerla en práctica cuando dejamos de lado la necesidad de siempre tener la razón y nos mostramos receptivos a los argumentos de nuestros interlocutores, cuando no tratamos de sobresalir a costa del trabajo de los demás, cuando aprendemos a valorar la ayuda que otras personas nos dan, cuando en vez de hablar demasiado nos ponemos a hacer cosas, cuando aprendemos a evaluarnos de manera justa, sin menospreciarnos ni tampoco exagerando nuestras virtudes.

Si incorporamos la enseñanza y práctica de los valores en nuestro diario vivir, incluyendo la humildad, seguro veremos el cambio positivo en nuestra sociedad.

ROTARIO.

—COMISIÓN DE VALORES DEL CLUB ROTARIO PANAMÁ.