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23 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

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Es increíble cómo tantas emociones giran en torno a un balón, gritos, lágrimas, fanáticos expertos y apasionados, todos ellos claman a D...

Es increíble cómo tantas emociones giran en torno a un balón, gritos, lágrimas, fanáticos expertos y apasionados, todos ellos claman a Dios solo durante los 90 minutos, para que esos 11 hombres apostados en la rectangular grama, lleven a la cabaña contraria, esa redonda y neutral pelota.

Así de sencillo es este deportes de humildes raíces, jugado en el gueto o así como en condominios, en la verde y sintética alfombra o en canchas improvisadas de tierra, pero siempre con un resultado como la vida misma... INCIERTO.

Hoy es imposible abstraerse de un resultado que para nosotros los panameños, ha sido bien ganado y merecido, mientras que para cualquier desconocido en la materia, ha sido un partido más, en donde nuestra Sele participa con la intención de clasificar, pero no en cualquier eliminatoria. Hablo de la Copa de Oro, en donde al parecer, no solo le arruinamos el avance a muchos equipos, sino también a los organizadores.

El fútbol surgió como una manera de llevar el campo de batalla, a un estadio, en donde todos pudieran ver (Pagando su boleto) a los soldados enfrentarse cuerpo a cuerpo, en donde no hubiera muertes, también minimizando los heridos, pero corriendo tras un objetivo, ya que solo uno se puede llevar la victoria a casa.

Para esto, los equipos se pasan meses planeando y practicando estrategias, corriendo de aquí para allá, poniéndose uniformes coloridos, aguantando las críticas en sus malos momentos, dejando a sus familias en la esperanza de alcanzar un mejor futuro, pero cargando en sus espaldas la esperanza y los sueños de toda una nación.

Pero todo ha cambiado, la diversión del barrio la convertimos en negocio, ahora los niños o los no tan niños, juegan por negocio, no por diversión, para demostrar así que pueden ser más rápidos, esquivos o buenos pateando el balón, solo para que un seleccionador los vea y les cumpla el sueño de jugar con un equipo de renombre y que le paguen millones por ser bueno en algo, para que al final, todo un país les admire y que venga un ‘Experto’ en fútbol y diga que ‘los Canaleros le arruinarán el negocio a la Concacaf’.

Sí, somos un país pequeño, con cuatro millones de almas orgullosas de su SELECCIÓN, pero a Dios gracias, nuestros pela’os de barrio y familias humildes, han ubicado a Panamá en un buen sitial y aún cuando en ese estadio de Estados Unidos no se vea la Marea Roja, en casa todos los panameños iremos con la Sele, porque para nosotros el fútbol no es un negocio, es una pasión que vivimos con el corazón.

¡Que viva Panamá y vamos por la de Oro hoy!

*CANTANTE.