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22 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¿En qué país vivimos?

¿Qué vale más, una sociedad que se autodestruye porque se deja dominar por el miedo y que las adversidades la suelen acobardar? En el es...

¿Qué vale más, una sociedad que se autodestruye porque se deja dominar por el miedo y que las adversidades la suelen acobardar? En el escándalo de la muerte de un abogado, cónyuge de una candidata a diputada, eventos políticamente macabros, nos tienen intrigados y alarmados. Riñas, venganza, odios, antipatías, y ahora asesinatos por la brutal satisfacción de una triste venganza, de saciar la sed de sangre sin ningún tipo de remordimiento. He seguido paso a paso, esta película de terror. Acusaciones sin pruebas, lamentos, mentiras o verdades, trayectorias en la vida política y personal de algunos, nada edificantes, abriéndose paso en el mundo político como resguardo a su frágil vida pública y privada.

Cuando en una sociedad hay cada vez más asesinatos, cometidos muchas veces por sicarios se evidencia el deterioro y el retroceso social, degradándose el ambiente psicosocial y político. Se va creando una cultura de la muerte donde la gente desbordada por tanto homicidio se va acostumbrando al crimen y, las escenas más dantescas se presentan como el drama cotidiano de una comunidad que tiene que resignarse y acostumbrarse al hecho de la muerte violenta. La sociedad impotente en cuanto a solucionar estos problemas se adapta a vivir en el contexto de una ‘guerra no declarada’, donde al final potencialmente todos somos enemigos de todos. Reina la desconfianza y el temor. Gente armada que vive a la defensiva. Esto aumenta el estrés colectivo y personal, creándose un ambiente de tensión que provoca ni salir a votar en las próximas elecciones. ¿Valentía o cobardía?

Se me hace difícil entender que en el mismísimo momento de una contienda electoral, estos comportamientos estén ocurriendo. Se me hace difícil comprender que la justicia la tomen en sus manos personajes de la política, quitándole la vida a otro por el motivo que sea. Se me hace difícil tolerar, que los vínculos con el narcotráfico es la tónica a seguir en este proceso electoral. La dirigencia del partido y su secretario general han tomado una medida radical expulsando al diputado acusado de la muerte del abogado, de ser el cerebro intelectual del crimen. El diputado fue juzgado por su colectivo y sin explicación alguna. El panorama resultó más confuso que otra cosa. En este caso, me parece que los personajes envueltos en este supuesto hecho delictivo, se les debe abrir un proceso de investigación sin que se expulse a nadie del partido hasta no tener las pruebas de su culpabilidad. Eso sí, mantenerlo al margen de la contienda electoral hasta llegar a una respuesta concluyente de parte de las instancias respectivas, es lo más saludable en materia jurídica.

Una persona que en su vida pública admite sus errores, que afronta las consecuencias de sus actos, que no calla cuando sabe que algo está mal, puede estar asumiendo riesgos, pero también está creando una diferencia real en su vida y en el mundo que le rodea.

Estoy de acuerdo que hay que oxigenar y purificar a todos los partidos de gente pendenciera. Y es que al pendenciero te los encuentras en todas partes, se visten de saco y corbata, se les hace la venia, aparecen en los medios como los grandes héroes y heroínas en materia sociopolítica, son los sabelotodos y te miran a reojo como que si tú no vales nada. Para ellos solo funciona el poder detrás del poder y, del poder del dinero mal habido. Como siempre la maquinaria de los juegos del poder.

Con el asesinato del abogado, pareciera que se podría llegar fácilmente a la conclusión, que el país está sumido en el pandillerismo, en la muerte fácil, donde el poder de unos cuantos quiere marcar su territorio, que por rencillas personales debido al narcotráfico, todo parece estar perdido. Pues no. Panamá avanza hacia sobrevivir en este mundo de hoy, que tan solo los valientes pueden lograrlo. La valentía como valor universal nos enseña a defender aquello que vale la pena, a dominar nuestros miedos y a sobreponernos de las adversidades. No claudiquemos, no nos dejemos llevar por la contracorriente de algunos cuantos. Pueda que estemos en plena agonía por los reveses de índole político, pero contemplemos un Panamá lleno de esperanzas.

Es por ello que te digo que vivir en el país del ahora, hay que ser muy valiente en los momentos difíciles. Hay que defender lo que es correcto. En estos momentos, es necesaria una posición concreta para actuar como es debido y para defender lo que está bien. Estos hechos delictivos no tienen por qué afectar a todo un pueblo. La búsqueda de un equilibrio sano, bajo la influencia moral hasta llegar a un punto de coincidencia, es imprescindible. Hemos forjado empresas, comunidades, familias, personas dignas de respeto y de confianza. Hemos construido una obra sólida, que tal vez en el momento inmediato no sea tan grande o tan bella, pero que tarde o temprano se convertirá en un magnífico edificio.

Los seres humanos solemos dejarnos llevar por la comodidad y desgraciadamente por los miedos. Con gran frecuencia generamos nuestros propios fantasmas y temores inexistentes; nos planteamos resultados que aún no existen, pero que vemos como algo muy real. No es raro que nuestra imaginación nos traicione planteándonos escenarios y panoramas desoladores, y nos inmovilizamos simplemente porque creemos que algo puede salir mal. Entonces la diferencia está entre hundirse o seguir nadando. ¿Cuál escoges tú?

ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.