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21 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡Señor... presidente!

Las áreas protegidas en Panamá, son el producto de muchos años de consulta y recomendaciones de los organismos internacionales preocupad...

Las áreas protegidas en Panamá, son el producto de muchos años de consulta y recomendaciones de los organismos internacionales preocupados por la desertificación del planeta, como consecuencia del mal manejo de los recursos naturales.

Permítame indicarle a usted, como ciudadano conductor del país, para qué sirven los bosques. Los bosques que crecen en las latitudes templadas y las selvas tropicales, de tierra caliente, son los principales proveedores de agua y aire. También son reguladores de la temperatura. La creciente pérdida de selvas son causa y efecto que involucra a todos los habitantes que hoy existimos en la única nave sideral conocida, que alberga vida, por lo pronto en el universo conocido.

Es responsabilidad de los gobernantes de todos los países, el bienestar de la naturaleza, dentro de sus propios espacios para el continuo ciclo de la vida. No olvide usted, señor presidente, que los bosques favorecen el reabastecimiento de las aguas subterráneas, donde parte de las mismas son para el consumo humano. Lagos, manantiales, ríos, se recargan a partir del ciclo de las lluvias. Los árboles interceptan las millones de gotas que caen sobre el dosel del bosque para luego escurrirse lentamente, empapando el suelo, hasta llegar a las raíces. Las selvas, son el hogar de infinitas especies de animales, plantas, insectos y microorganismos de vital importancia para el correcto equilibrio de la vida.

El episodio de la fotosíntesis nos renova el aire que respiramos. Un solo árbol produce el oxígeno necesario para dos personas cada día. Son los árboles, excelentes termoreceptores de la temperatura planetaria y nos ayudan a disminuir los ciclones y las tormentas. El bosque, a través, del uso racional, nos proporciona la materia prima, mejorando nuestra calidad de vida.

Señor presidente, firmar decretos que permiten la adjudicación de títulos en las áreas protegidas, ¡es una decisión aberrante y atentatoria contra la existencia de la vida humana y natural!

Le doy un ejemplo: La comunidad Cuna, de Mortí, Alto Chucunaque, está vendiendo indiscriminadamente los árboles de su reserva, con el propósito de obtener dinero fácil en mano. Al preguntarle a los sáhilas o dirigentes comunitarios, si ellos estaban pensando en el futuro de sus hijos, lo que hicieron fue reírse y decir que ‘los árboles crecen solos’.

No creo, señor presidente, que usted es como los Cunas de Alto Chucunaque. Entonces, en nombre de los bosques, selvas y manglares, ¡retire usted la nefasta autorización de titular en las áreas protegidas de Panamá!

*EXPLORADOR Y CONSERVACIONISTA.