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28 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

La Patria nos llama...

Cuando llegué a la secundaria noté algo muy extraño dentro de la Escuela de Artes y Oficios, los llamados inspectores de seguridad eran ...

Cuando llegué a la secundaria noté algo muy extraño dentro de la Escuela de Artes y Oficios, los llamados inspectores de seguridad eran agentes del temido Departamento Nacional de Investigaciones —DENI—. Me sorprendió sobremanera ver cómo se trataba a los estudiantes que caían en sus manos; eran esposados y colgados de las vigas, donde se les torturaba para que dieran información, los golpeaban con directorios telefónicos, se les aplicaban técnicas de ahogamiento, pinzas en las uñas y otras más.

Ningún comité de derechos humanos jamás dijo nada, no salió en periódicos o revistas, nadie nunca dijo nada.

Todo esto pasaba a ciencia y paciencia de quienes dirigían el sistema educativo, profesores, padres y estudiantes, muy pocos cuestionamos esa barbarie, ningún medio de aquel entonces dijo nada. Recuerdo que los noticieros de radio y TV de aquella época hablaban de lo que pasaba en Nicaragua y otros países y los ‘periodistas’ no decían nada, muchos de esos colegas tenían la boca llena de cuñas del proceso o se montaban en los patrullajes domésticos del dictador Torrijos. No digo nada de los periódicos, pues no valían ni el papel donde se imprimían, todos eran de ERSA.

En estos días vi con asombro cómo profesores abrían las puertas al Instituto Nacional, invitando a los antimotines a que reprimieran como jauría en celo a los estudiantes. Aún estoy a la espera de la destitución de los que abrieron las puertas del Nido de Águilas para que las botas militares mancillaran el suelo sagrado donde se gestaron tantas luchas por nuestra Patria.

Pues, de más está recordar que ningún policía, soldado o gorila jamás se enfrentó contra los gringos, fueron los estudiantes y los ciudadanos quienes se inmolaron ante la injusticia y se solidarizó una población que enfrentó tanto a la bayoneta extranjera como la local.

Pena da ver cómo los que hoy dirigen la nave del Estado no hacen nada contra esta nueva afrenta a uno de los símbolos de las luchas nacionalistas y reivindicadoras de nuestra historia patria. Ya debería haber otro ministro de Educación, otro jefe de la Policía, otro jefe de los antimotines, otros profesores, otro rector para el colegio, pero este es ‘el país del no pasa nada’, la impunidad sigue en pie y los adláteres solo siguen al autoproclamado rey de turno.

Ya lo dijo el mismo presidente que ‘si él hubiese estado en el país, los policías no entran al Instituto Nacional’; entonces, ¿por qué no ha destituido a los que dieron la orden de entrar?

Los funcionarios de 10 mil dólares al mes, como la defensora del Pueblo o la procuradora, no dicen nada, para ellos nada ha pasado. Cuándo habrá justicia en nuestro país, nadie sabe. Pero eso sí, no se les ocurra divulgar ningún correo electrónico, pues ya saben que serán tres años de cárcel y la condena la verán en televisión antes de que la dé un juez.

*PERIODISTA Y PRODUCTOR DE TV.