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26 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Navidades, celebración a la Vida

Los anglosajones hablan de Navidad como ‘the Season to be jolly’, o sea, ‘la Temporada para ser jovial’ y cierto, la Pascua de Natividad...

Los anglosajones hablan de Navidad como ‘the Season to be jolly’, o sea, ‘la Temporada para ser jovial’ y cierto, la Pascua de Natividad es la época de ser jovial, alegre, y celebrar la Vida, y Vida es familia, amigos y remembranzas. Desde niño disfruto esta época del año, aun con todas las tribulaciones que mi edad y la vida urbana producen, que procuro poner en segundo plano, cuán difícil sea, en esta ‘temporada de ser jovial’.

En esta época surgen en mi memoria, con mayor fuerza a mi edad, remembranzas de mis experiencias navideñas, siendo las más gratas aquellas de mi niñez y adolescencia en mi querida ciudad natal, San José de David.

También recuerdo una triste ‘White Christmas’ en mis tiempos de estudiante en la Universidad de Arkansas. La pasé en compañía de mi recordado buen amigo, el doctor Diego Navas (q.e.p.d). Tuvimos que permanecer en los dormitorios de un Campus, solo, abandonado por su población estudiantil y académica. Recuerdo andar con Diego al centro de Fayetteville en la Nochebuena, con sus calles desiertas, cubiertas de nieve bajo una incesante lluvia congelada, no nieve, lluvia, primera vez que veía ese fenómeno, para encontrar algún lugar de comer, sin éxito. Ha sido la Navidad más triste de mi vida. Todavía tengo la experiencia vivida en mi mente. Juré, entonces, no volver a sufrir la experiencia de estar lejos de mi familia, en un país extraño, sin recursos para viajar a mi país u otro lado menos desolado que un Fayetteville en invierno cubierto de nieve, sin estudiantes universitarios. Lo logré. Inclusive un viaje por carro de Fayetteville a Ciudad de México en Navidades, lleno de aventuras que algún día compartiré con Uds.

Más tarde, disipé mis malas experiencias con las ‘White Christmas’, pasando Navidades del invierno austral en Milano, Londres y Roma, incluyendo unas hermosas Navidades en los Alpes italianos. Aun así deploro el afán de mis compatriotas en imitar paisajes de invierno austral en nuestras decoraciones Navideñas. En los lugares mencionados, al menos durante mis estadías, no recuerdo el mismo énfasis materialista y de consumo en que se han desarrollado nuestras Navidades en estos años. Los recuerdo como época de celebración en familia, donde muchos aprovechan para practicar deportes invernales.

Como digo, mis mejores recuerdos son del ‘David que se perdió’, como decía el conocido periodista de mi ciudad, don Gonzalo Salazar, del barrio El Peligro. Aún siento la grata sensación del arribo de los vientos alisios, ‘El Norte’, marcando el final de nuestro ‘Invierno’ y el inicio de nuestro ‘Verano’. (En realidad, el fin de la época lluviosa y el inicio de la época seca) Para mí esta época corresponde a la ‘Primavera’ nuestra y el comienzo de las festividades navideñas.

Recuerdo mis juegos de niño en el viejo Parque Cervantes, con sus vetustos árboles y perímetro protegido por verjas de hierro, hoy todo distinto. Recuerdo asistir a las Novenas del Niño Dios conducido, literalmente, por mi abuela materna a la Iglesia de la Sagrada Familia, escuchar el Coro Navideño Infantil organizado con mucho empeño por doña Bilo Contreras. Visitar los hermosos Nacimientos.

Sobre todo, veo en los ojos de mi mente, a las aceras de Calle Cuarta, la vía principal, poblada de vendedoras, sus puestos de venta repletos de dulces, cubiertos con adornos y banderitas de papel de múltiples colores, colorido, hermoso y sabroso recuerdo que no olvido. Creo que es una costumbre heredada de los españoles, ya que muchos de los dulces tradicionales de David vienen de Alanje. Recordemos que Alanje fue fundada por los españoles y que David surge como población al mudarse los alanjeños a la hoy David, como lugar más seguro al ataque de piratas.

Se me hace agua la boca pensando en lo sabrosos que eran las rosquitas navideñas con su capa de merengue rojo, los bizcochos con el mismo merengue, las cocaditas de leche y de coco, el ‘yinyibred’ (viene de Ginger Bread), los huevitos de faldiquera, los panecitos de maíz tostado, el ‘bienmesabe’, etcétera. Y como se me despertó el apetito, recuerdo, ya siendo mayor, disfrutar los sabrosos ‘almojábanos’ y café del famoso antiguo local en David, conocido como ‘el Café el Miedo’.

¡Qué buenos tiempos! ¡Cuántos gratos recuerdos!

¡Felices Pascuas de Natividad! Disfrútenlas con los suyos.

BANQUERO Y EX DIPLOMÁTICO.