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09 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡Que viva Panamá, que viva el Moisés Castillo!

E s tan saludable llorar de alegría. Se trata de una emoción contradictoria, sin embargo sabrosa. Eso me pasó al ver por televisión a la...

E s tan saludable llorar de alegría. Se trata de una emoción contradictoria, sin embargo sabrosa. Eso me pasó al ver por televisión a la Banda Musical del Colegio Moisés Castillo Ocaña, de La Chorrera, en el desfile de Año Nuevo, en la ciudad de Londres, Inglaterra. Una demostración de alto talento, disciplina compromiso y sobre todo orientación y guía de sus profesores, el director musical, profesor Ameth Shreevers, y el Maestro Abdénago Domínguez, director emérito de este colegio, de la contigua ciudad de La Chorrera, cuna de poetas, músicos y cantores.

En 1978-79, acababa yo de regresar a Panamá, luego de 15 años de ausencia, en donde hice muchas cosas, entre las cuales estaba estudiar Cine, Teatro y TV, en la universidad de París VIII y tuve la suerte de conocer esta escuela. El general Omar Torrijos, convocó a un grupo de jóvenes artistas y comunicadores, para que fuéramos a darles una reforzamiento al nuevo Bachillerato en Comunicación Social, creado por su gobierno; con el fin de impulsar estas ciencias e incursionar en una nueva especialidad para las secundarias, tan necesaria en todo el mundo que su genio visionario entendía ya.

Omar quería darle un impulso a esa generación con los nuevos profesionales, que a su parecer destacaban en dicho campo. Así fue como integró en un solo equipo a Fernando Martínez, del Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU), camarógrafo de muchos documentales; a Ricardo Ledezma, diseñador gráfico de muy alto perfil creativo, a su hermano Jorge Ledezma, el músico, que ha sido director de la Sinfónica Nacional; a Anselmo Mantovani, fotógrafo y cineasta; algunos otros, que escapan a mi memoria y a mi persona, como escritor de guiones.

En mi clase con estos estudiantes de ambos sexos, escribimos un guión de cine, llamado ‘Un día en la vida de Moisés’, recreando en ficción, lo que sería la cotidianeidad de un joven como ellos, desde que se levantaba de la cama, hasta que se volvía a acostar al final del día. El tema nos sirvió para que aprendieran planos, movimientos y posiciones de la cámara de cine, haciendo con ellos una pequeña película en mi Bolex Pallard, la cual quedó en la escuela.

He seguido la trayectoria de algunos de esos jóvenes en la escuela experimental de Comunicación Social, con el grupo de infiltrados de mi generación, pues los he seguido viendo con mucho orgullo, donde se acercan a saludarme; en canales de televisión, publicitarias, periódicos, radioemisoras y otras empresa, en diversos puestos.

Con una satisfacción de padre con sus hijos estudiosos y destacados, logré (como millones de personas que estaban sintonizando la red de televisión o presencialmente en Londres) ver dos veces su presentación, la cual fue maravillosa. Para comenzar es una lección para todos los jóvenes, que creen que la falta de disciplina o la improvisación; la afectación y la extravagancia, son los únicos medios válidos, para hacerse notar. Cultores de la música popular, la cual es importantísima, pero que no nació de la nada. Que basa su ritmo en muchos otros que existieron y que tuvieron sus momentos de gloria.

Escuchar tonadas, como ‘Vámonos Caminando, caminando yo me voy ajé!’, ‘Yo me voy para Guararé’, ‘Cincha tu caballo que está en la puerta de aquel camino real’ y que además cantaran a coro, ¡’Que viva, viva Panamá, ahora, viva Panamá’, wao! Qué donaire, qué elegancia, qué estilo, qué belleza... qué lección, para los que nunca se ocupan de crear presupuestos para el arte y la cultura. De los que invierten en el brinca y salta, solo, y se olvidan del sutil y hermoso legado de nuestra nacionalidad, en la expresión de nuestra juventud sana y estudiosa y nuestros educadores con vocación y dedicación.

Con el mismo entusiasmo felicito al Colegio José Daniel Crespo, de Chitré; ciudad que se ha distinguido por sus héroes deportivos de todas las edades, por sus reinas carnestoléndicas y música; en donde también la cultura musical vernacular ha sido un norte. No pude ver su presentación, porque mi CableTv, solo tiene un canal panameño... Ojalá hubiera podido verlo, porque, me han comentado también con mucha alegría, su participación igualmente, sobria, elegante y de un nivel musical muy profesional. Estoy seguro que también hubiera llorado de emoción.

PSICÓLOGO, DOCENTE Y ESCRITOR.