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26 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Rumbo a una dictadura

La designación de la candidata a vicepresidente de la República por parte de José Domingo Arias, del partido oficialista, recaída en la ...

La designación de la candidata a vicepresidente de la República por parte de José Domingo Arias, del partido oficialista, recaída en la esposa del presidente Ricardo Martinelli cierra las vías de escape a cualquier duda que pudiera haber respecto a lo que no es más que una burda reelección.

Ricardo Martinelli, todos los panameños informados lo sabemos, continuará siendo presidente de su partido, incluso si el candidato oficialista resulta electo y, como tal, dispone de recursos legales para definir la dirección política del partido e instruir a sus diputados acerca de las decisiones que deben tomar en la Asamblea Nacional y, si no fueran suficientes para hacer mayoría, cuenta con una de las mayores fortunas del Istmo Centroamericano para adquirir lealtades como ya ha demostrado en su quehacer político durante este quinquenio que ha tenido más chaqueteros —tránsfugas— que en los 110 de República.

Además, ha adquirido medios de comunicación, que le vendrán muy útiles para que, abusando del derecho a la libertad de expresión, respalden incondicionalmente cualesquiera decisiones que él, el presidente del partido, quiera apoyar. Tiene también contactos internacionales políticos y económicos, que servirán a sus propósitos y abundante información para disuadir adversarios o para invitarlos a sus causas.

De aquí que si José Domingo Arias llegara a ser electo, estaría sujeto a la alta dirección política de su partido, que procurará controlar con abundantes recursos en dinero y en especie a la Asamblea Nacional, órgano del poder popular que entonces será rehén de Ricardo Martinelli, al tiempo que herramienta para imponer su voluntad al mismito presidente de la República, si fuera electo, y por vía de ambas ramas del poder público, Ejecutivo y Legislativo, más los medios de comunicación de que ya dispone, al resto de la nación, valiéndose además de una fuerza pública a la que ha estado concediendo abundantes favores en plata, bienes y prerrogativas durante los últimos cinco años, incluso a costa de garantías fundamentales de los panameños.

Si acaso su candidato ya electo, osara enfrentar con la fuerza moral que ha caracterizado a su familia, los excesos del presidente de su partido, escasas serán sus posibilidades de defensa y, en todo caso, tendría que conseguir el apoyo de cinco de los nueve magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que hacen mayoría y, por último, de la esposa del hoy presidente de la República, posicionada como vicepresidente de la nación, para sustituirlo en caso de requerirse, fiel y leal a su esposo en la salud y en la enfermedad, como juró en la iglesia el día de su matrimonio, y como siempre ha dado pruebas.

Así, el Leviatán bíblico asociado al demonio y transfigurado en el Estado en la obra de Thomas Hobbes (primero de los autores contractualistas de la Ciencia Política), en favor de quien la especie humana renuncia a su libertad, es el monstruo al que estamos dando vida.

¡Qué grave peligro se cierne sobre nosotros!

EX MAGISTRADO DEL TRIBUNAL ELECTORAL.