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23 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

EE. UU., ¿potencia energética?

Moisés Naim es un escritor y columnista venezolano. Escribe sobre política, economía, desarrollo y política exterior y los efectos colat...

Moisés Naim es un escritor y columnista venezolano. Escribe sobre política, economía, desarrollo y política exterior y los efectos colaterales de la globalización. Fue director de la prestigiosa revista Foreign Policy y logró con éxito elevar su circulación. Es columnista del El País de España sobre asuntos internacionales. Contribuye con artículos en los principales periódicos de Europa y EE. UU. Mantiene un segmento diario en NTN 24 Televisión, bajo el titulo ‘El Efecto Naim’, con interesantes temas y entrevistas de importantes personajes de toda rama de actividad. Ha escrito numerosos libros, siendo su último The End of Power, cuya versión en Español, El Final del Poder, fue publicada recientemente. Soy su asido lector y lo recomiendo.

En diciembre de 2013, en su última columna del año en El País, Naim publicó lo que consideró los cinco eventos del 2013 que cambiarán el mundo. Me tomo la libertad de transcribir su lista: EE. UU. se consolida como potencia energética. Esto ha venido sucediendo, pero el procesos se incentivó en 2013. El desprestigio de EE. UU. La percepción de que se esparció por el mundo es que la superpotencia no solo es abusiva, sino inepta. La nueva agresividad internacional de China. Según Naim, esto debe esperar el mundo de Pekín en los próximos años. Irán, Siria, Egipto, Palestina, Israel y más... mucho más. El torbellino que está sacudiendo Oriente Próximo tendrá consecuencias que van más allá de este año y de esa región. Guerra abierta a la desigualdad. Siempre han existido. El reto será luchar contra la desigualdad sin dar el poder a demagogos que, de hecho, terminan agravándola.

Encuentro altamente significativos para nosotros los que se refieren al surgimiento de EE. UU. como potencia energética y a la creciente intolerancia hacia la desigualdad. Ambos eventos están bien fundamentados y tendrán significativas consecuencias en cambios sociales, políticos y económicos globales.

Ya en otra ocasión he expresado mis puntos de vista sobre las graves consecuencias sociales que acarrea la persistente y peligrosa desigual económica, pero en esta ocasión conversaré con Uds. sobre el tema de Estados Unidos como potencia energética.

La predicción de Naim es respaldada por análisis de otras organizaciones expertas en asuntos de energía, como la Agencia Internacional de Energía en su Reporte Mundial, donde predice que EE. UU. en el periodo 2020 al 2035 superará a la Arabia Saudita como el mayor suplidor en hidrocarburos del mundo. Logrando así realizar el sueño de los presidentes de ese país de adquirir independencia energética, luego del tremendo trauma causado por la crisis de petróleo de los años 70 y crear un colchón de seguridad energética contra disturbios en los mercados internacionales.

De acuerdo con los expertos, EE. UU. logró suplir el 70 % de sus necesidades energéticas durante el 2013. ¿Cómo ha logrado EE. UU. alcanzar ese notable avance en estar pronto a ser autosuficiente en energía? Lo ha logrado gracias al desarrollo de la tecnología que le permitió hacer rentable la perforación, extracción y refinamiento de fuentes de energía de fósiles no tradicionales, antes no posible, como el llamado ‘shale oil’, que ha resultado una fuente notable de crudo y gas natural, causando un alto incremento en el suministro de gas natural en EE. UU., con bajas en su costo y disponibilidad como fuente de energía a los hogares e industrias manufactureras, mientras que Europa tiene que pagar cuatro a cinco veces más caro por gas natural. Sin dudas, este nuevo desarrollo está contribuyendo al restablecimiento del bienestar social y económico de los Estados Unidos.

Por el otro lado, las múltiples consecuencias geopolíticas de un EE. UU. como principal potencia energética mundial son obvias y no se harán esperar, a medida que avanza su proceso hacia ser autosuficiente. Solo cerca de nosotros, imaginémonos menor o nula dependencia de EE. UU. del petróleo venezolano. Recordemos la dependencia de ese país en la exportación de crudo venezolano a EE. UU. como fuente de ingreso de dólares. Sin duda, un cambio en este esquema de intercambio profundizara la crisis venezolana. Indudablemente estamos ante situaciones de cambios geopolíticos muy interesantes.

BANQUERO Y EXDIPLOMÁTICO.