La administradora de la ATP, Gloria De León, explicó que cuando salen a posicionar a Panamá, lo hacen resaltando estás cualidades y otras como la biodiversidad...
- 22/06/2009 02:00
CHIRIQUÍ. Ismenia tiene 10 años y en su rostro infantil se pueden apreciar los efectos dejados por una vida difícil y la desnutrición.
Una cicatriz transversal, que va desde la entrada a sus fosas nasales hasta el borde de su boca, es el recordatorio de que nació con labio leporino, defecto congénito que se transmite de uno o ambos padres, drogas, virus u otras toxinas.
Su rostro delgado y macilento y sus débiles cabellos claros hablan de la mala nutrición con la que ha lidiado a lo largo de su corta vida.
A su lado, su hermanito de 3 años muestra, además de estas señales, una piel toda cubierta de pequeños granos que se extienden, inclusive, hasta su cuero cabelludo. Estos dos pequeños viven en una humilde casa junto a sus otros siete hermanos y una madre que también cumple con las funciones de padre.
Las esperanzas de vivir y recibir cosas tan elementales como la alimentación serían casi nulas en el ambiente en el cual tienen que sobrevivir.
Un hálito de esperanza representa para más de 130 niños, que residen en las barriadas Divino Niño 1, 2, 3 y 4, Villa Lorena y Nueva Esperanza, ubicadas en la ciudad de David, el comedor infantil Santa Teresita del Niño Jesús dirigido por el sacerdote David Selvasekar, de la parroquia del Verbo Divino.
El comedor, creado el 30 de junio de 2006, brinda almuerzos para los niños de estas comunidades que presentan un mayor grado de desnutrición los cuales comprenden las edades de 2 a 12 años.
Desde las 11:00 de la mañana llega el primer grupo de niños al comedor, son los chicos que van a la escuela y colegios en la jornada de la tarde. Después de las 12:00 del día llegan los más pequeños, sin zapatos, con sus vestidos rotos y algo sucios llenan con sus risas y juegos el salón del comedor pintado en alegres colores y con mucha ventilación.
En las mesas alineadas se sientan y comen la nutritiva comida que consiste, algunos días, en arroz, granos, ensalada, pescado, carne y bebidas con lácteos.
Los productos necesarios para estas comidas son sufragados en parte por algunas organizaciones privadas, pero la otra parte es conseguida a través de donativos de los propios parroquianos de la iglesia del Verbo Divino.
Cada día llegan más y más niños que necesitan alimentarse, sin embargo con recursos tan limitados es muy difícil llevar a buen término este objetivo.
Estos alimentos son preparados por las propias madres, quienes se coordinan, para estar en grupos de hasta 12:00, las cuales cocinan, limpian y mantienen funcionando el comedor hasta las 2:00 p.m., hora en la que finaliza la atención del último grupo de niños, que asisten a clases en la jornada de la mañana
Otro de los sueños de los “verbistas”, es darles a las familias, moradoras de estas barriadas, una casa digna en la que puedan habitar.
Este es su próximo proyecto, en el cual trabajarán tan pronto finalice la construcción de la capilla de la comunidad, la cual esperan inaugurar el 12 diciembre, cuando se celebre la festividad de la Virgen de Guadalupe, quien será la patrona del lugar. Para donaciones a este comedor y sus proyectos se pueden dirigir a la Parroquia del Verbo Divino, en el barrio El Retorno de la ciudad de David o contactar al teléfono de la parroquia 775-7674.