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- 25/10/2026 12:19
El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, hizo un llamado a mantener la solidaridad con las familias afectadas por el terremoto del pasado 9 de octubre y advirtió que el compromiso de acompañarlas no debe terminar cuando pase la emergencia o disminuya la atención pública sobre la tragedia.
Durante la misa de este domingo 25 de octubre, Ulloa transmitió un mensaje de cercanía del papa León XIV a quienes enfrentan las consecuencias del sismo, que afectó principalmente a comunidades de Azuero y otras zonas del país.
“El Santo Padre los tiene presentes en su oración, su dolor no le es indiferente, la Iglesia universal comparte sus preocupaciones y los acompaña en su esperanza”, expresó el arzobispo.
En su homilía, Ulloa reflexionó sobre la importancia de escuchar las necesidades de quienes atraviesan momentos difíciles y señaló que la fe también implica responder al sufrimiento de los demás.
“Dios escucha nuestro clamor, pero también nos invita a convertirnos en personas capaces de escuchar el clamor de nuestros hermanos”, manifestó, al advertir que no se puede pedir ayuda a Dios y, al mismo tiempo, ignorar a quienes necesitan apoyo.
La solidaridad debe continuar
El arzobispo dirigió un mensaje especial a las familias que se sienten cansadas o desanimadas por las consecuencias del terremoto. Reconoció que la recuperación no será inmediata y evitó ofrecer promesas de soluciones rápidas ante las dificultades que enfrentan los afectados.
“No les voy a decir que todo será fácil ni que mañana estará resuelto lo que hoy les preocupa, sería desconocer el dolor que están viviendo”, expresó.
Sin embargo, aseguró que la Iglesia mantiene su compromiso de caminar junto a las comunidades durante el proceso de recuperación.
“Que no se nos enfríe la solidaridad, no olvidemos a quienes todavía necesitan recuperar su vivienda, su seguridad y su tranquilidad”, exhortó Ulloa.
El religioso insistió en que la ayuda y el acompañamiento deben mantenerse más allá de la atención inicial a la emergencia, especialmente para las familias que todavía necesitan recuperar sus hogares y reconstruir sus vidas.
Iglesias afectadas en el interior
Durante su mensaje, el arzobispo también dedicó unas palabras a las comunidades cuyos templos sufrieron daños por el terremoto.
Explicó que estos espacios representan mucho más que edificaciones, pues forman parte de la historia espiritual y emocional de las comunidades: son lugares donde las personas han aprendido a rezar, recibido sacramentos, compartido sus alegrías y llorado sus pérdidas.
“Un templo no es solamente un edificio, es el lugar en el que hemos aprendido a rezar, donde hemos recibido el sacramento, donde hemos llorado nuestras penas y hemos despedido a nuestros difuntos”, señaló.
Ante los daños sufridos por estas estructuras, Ulloa recordó que la fortaleza de la Iglesia no depende únicamente de sus instalaciones físicas, sino de la fe de sus miembros.
“La Iglesia no se derrumba cuando se dañan sus paredes, porque su fundamento es Jesús y su vida está en la fe de su pueblo”, afirmó.
El arzobispo concluyó con un llamado a fortalecer la unión y el acompañamiento entre las comunidades para afrontar las consecuencias del terremoto.
“Que nadie tenga que comenzar de nuevo en soledad, que ninguna familia se sienta olvidada, que nuestras comunidades encuentren en la fe la fuerza para seguir adelante”, expresó.