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El profesional de la salud y su responsabilidad en eventos de urgencias
- 07/04/2016 02:00
En la última década de este siglo abundan las profesiones de salud y con ellas las actividades académicas con reflexiones individuales y colectivas tales como; conferencias, coloquios, seminarios, jornadas, encuentros y congresos en los que se presentan diversidad de temas. Dichos temas por lo general están centrados en teorías, talleres, casos clínicos y otras prácticas de la medicina; con enfoques en especialidades de acuerdo a los objetivos académicos a lograr. Por algunas malas interpretaciones existieron algunos desajustes entre la asistencia sanitaria y la formación del médico, ya que se consideraba un paradigma en relación a los otros profesionales que ejercen sus funciones de gestión en salud y atención integral al paciente. Dichos profesionales de la salud incluyen: enfermería, farmacéuticos, tecnólogos médicos, psicólogos, fonoaudiólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, optómetras, terapeutas respiratorios, nutricionistas, ortesistas - protesistas, paramédicos, entre muchos otros.
La función del médico como la de los otros especialistas de la salud debe ser comprendida en la estructura actual de la sociedad y en el sistema de salud en general, cada quien en su rol particular de acuerdo a su especialidad. Sin embargo, la sociedad evoluciona a pasos agigantados y la misma actualmente está pendiente, con atención y exigencia, no sólo de la actuación técnica y ética de los profesionales de la salud, sino de todo aquello que afecta a la calidad y fiabilidad de la formación que recibieron, y que deben seguir recibiendo, para ser competentes y ofrecer soluciones a las demandas del ciudadano que así lo exige. La salud pública necesita del apoyo de estos expertos para ofrecer protección de la salud a nivel poblacional. En este sentido, los profesionales de la salud ayudan a mejorar las condiciones de salud en las comunidades mediante la promoción de estilos de vida saludables, las campañas de concienciación, la educación y la investigación. Como agentes multiplicadores de la salud, la sociedad tiene muchas esperanzas y confianza en ellos.
Si bien es cierto que estos profesionales tienen especialidades específicas, también tienen una responsabilidad social con la población en general. En consecuencia, la formación del médico como de los otros profesionales debe incluir, además de conocimientos científicos y habilidades técnicas, el desarrollo personal de una actitud muy positiva con respecto a su función social. Lo cual es una función otorgada a todo el trabajador que se debe a la salud pública.
En la sociedad y en los sistemas de salud se despliegan diversos escenarios, a veces inesperados en la población en general; y que demandan de una preparación de emergencia en la cual todo profesional de la salud debe estar preparado, si es necesario para salvar vida a neonatos, infantes, adolescentes, y adultos.
Nos referimos a eventos de urgencias tales como, paro cardiaco, traumas de emergencias (accidentes), obstrucción de vías aéreas, entre otros, actividades en las cuales en muchas ocasiones no se está preparado. A pesar de poseer funciones específicas, los trabajadores de la salud con solo algunos seminarios, cursos o talleres estratégicos estarán capacitados para actuar sabiamente en estos eventos.
Los nuevos escenarios sociales en los que se despliega la asistencia sanitaria que corresponde cumplir a los profesionales de la salud, han sido construidos, durante las últimas décadas, por la conjunción de elementos y factores que le ayudan a mejorar su actuación en los eventos de emergencias antes mencionados. El pensamiento de que el médico era el único que podía salvar vida paso a la historia. Ahora nos toca a todos los profesionales de la salud comprometidos con la sociedad a accionar en dichos eventos.
De hecho hoy día se habla de la preparación y entrenamiento en cursos de la Asociación Americana del Corazón (AHA en inglés), los cuales incluyen cursos de PALS, BLS, y ACLS entre otros, los cuales al entrenar al profesional, se le entrega un certificado. Por supuesto que dichos cursos sería lo óptimo que cada profesional eligiera estudiar; sin embargo no es una exigencia para todo profesional en nuestro sistema de salud. Y esto se debe a que algunas de las profesionales no están en contacto directo con los pacientes, ya que el contenido están centrados en conocimientos muy profundos de teorías cardiopulmonar; además de experiencias clínicas con pacientes. Somos de la opinión que todo profesional que salud debe poseer el curso de soporte básico de vida (BLS), porque es un curso que ofrece guías básicas y excelentes estrategias para salvar una vida.
Es un curso que realmente retroalimenta todas aquellas materias elementales de las ciencias básicas y sobre todo prepara al profesional para salvar vida, ya sea si está solo o con otra persona que le apoye.
Desde mi punto de vista es sumamente importante que las universidades que forman profesionales en carreras de salud, gradúen sus profesionales con al menos el curso de BLS. Este sería un factor agregado a su especialidad, ya que entregaría a la sociedad un profesional con una alta preparación en la observación, comprensión, análisis, acción y aplicación de técnicas y estrategias apropiadas en eventos de urgencias. De esta manera estará aportando un profesional competente y experto para salvar vidas en las comunidades en general.
DIRECTORA DE CIENCIAS CLÍNICAS