Tránsito, cronología de un problema de arrastre

  • 01/02/2015 01:00
Los accidentes de tránsito causan cientos de muertes anualmente

En un solo día, hace hoy una semana, 10 personas perdieron la vida en el pavimento de las carreteras panameñas. Cuatro en un accidente en Arraiján y otras seis en Chiriquí.

Tan solo cuatro días antes, el 21 de enero de 2015, reportes de la Dirección de Operaciones del Tránsito indicaban que 21 personas había muerto por accidentes de tránsito. El tabloide El Siglo registró, en su sección ‘Crónica Roja’, tres muertos más durante los días sucesivos. Datos de La Estrella de Panamá arrojaban, al 27 de el mes que recién culminó, 39 personas. Faltaría saber si nadie más pereció en las calles durante los restantes días de esta semana.

Aun con el dato incompleto, las matemáticas no mienten: En enero hubo más muertos en las carreteras que días en el mes.

La muerte ronda en las carreteras del país. Los fallecimientos por accidentes de tránsito alcanzan centenares de personas todos los años: 426 decesos en el 2014, 385 en el 2013, 422 en el 2012, 387 en el 2011 y 423 en el 2010. En cinco años, hubo 2,043 muertos por siniestros vehiculares.

Estadísticas del Instituto Gorgas de Estudios de la Salud señala que, entre 2001 y 2011, los accidentes de tránsito y la violencia (se incluyeron en la misma categoría, representaron la quinta causa de muerte en los hombres, con un 16%. En el caso de las mujeres, el porcentaje se reduce significativamente y baja hasta el 5 %, lo que representa la octava mayor causa de defunciones femeninas durante el mismo periodo.

REACCIONES TARDÍAS

Al día siguiente de los accidentes de Arraiján y Chiriquí, el presidente de la República, Juan Carlos Varela, anunció que se tomarían medidas para endurecer las sanciones a quienes violen las reglas del tránsito.

El presidente se reunió con el ministro de Seguridad Pública, Rodolfo Aguilera, y el director de la Policía nacional, Omar Pinzón. La conversación, que tuvo lugar en la sede de Ancón, trató sobre el problema que hay con el tránsito y de cómo se endurecerían las sanciones.

Para el abogado Víctor Martínez, más que celebrar que el presidente tenga que involucrarse en este asunto, hay que lamentarlo, pues significa que las personas que deberían encargarse del tránsito no están cumpliendo con su deber.

‘Tuvo que salir el presidente Varela a proponer e implementar medidas que la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) no tomó. Las nuevas autoridades no han cumplido con su deber, a pesar de que el presidente ha sido exigente y ha dicho que ‘el usuario primero’. Sin embargo, sus funcionarios en la ATTT han sido demasiado lentos en aplicar los correctivos’.

MOSCOSO

Pero Martínez no culpa por completo a la actual administración. El abogado sabe que este es un problema de arrastre. Y se remonta al gobierno de Mireya Moscoso. Víctor Martínez recuerda que durante la administración de la primera mujer que gobernó Panamá se entregaron $30 millones para modernizar el sistema de transporte colectivo. Según el abogado, ‘no pasó nada’ con ese plan de modernización.

TORRIJOS

Culminó el gobierno Moscoso y vino la administración de Martín Torrijos, la cual cargará a sus espaldas con uno de los momentos más negros de la historia de Panamá: La tragedia de La Cresta. El 23 de octubre de 2006, un autobús, en pleno servicio, se incendió y dejó como saldo 18 muertos y 25 heridos.

Una vez sucedido el fatídico hecho, Torrijos y su gabinete empezaron a hacer movimientos que, supuestamente, representarían un giro completo en el sistema de transporte. Eso incluyó el fallido proyecto del Transmóvil, el cual, a pesar de toda la propaganda que se le aplicó murió en su cuna sin llegarse a aplicar. En el camino, hubo una serie de protestas por parte de los conductores de ‘diablos rojos’ que rechazaban el proyecto y mucha suspicacias por varias licitaciones poco claras que daban la impresión de improvisación y visos de corrupción en el camino.

‘Tras la tragedia del 23 de octubre de 2006, hubo intenciones de tomar algunas medidas, pero no se tomaron’, comenta Víctor Martínez.

MARTINELLI

En el 2009 cambia el gobierno y asume Ricardo Martinelli, quien, entre sus promesas de campaña, había mencionado que arreglaría, de una vez por todas, el grave problema del transporte con la implementación de un sistema llamado Metrobús y que existe en otras ciudades como Santiago de Chile, Ciudad de México y Bogotá, por mencionar algunas.

Pero antes de que se diera la renovación de sistema de transporte, ocurrió una nueva tragedia: El accidente de Las Garzas de Pacora. El 14 de agosto del 2009, un ‘diablo rojo’ se estrelló, de frente, con un camión volquete. La tragedia dejó como saldo 14 muertos y 25 heridos.

Este hecho apuró la implementación del Metrobús, que llegó al país en el 2010.

Aunque el Metrobús tenía algunas semejanzas con el Transmóvil, Ricardo Martinelli sí logró hacer realidad el proyecto. El Metrobús sería manejado por la compañía colombiana Mi Bus. El nuevo sistema iría asumiendo, paulatinamente, las distintas rutas que existían en la ciudad de Panamá hasta, eventualmente, sacar a todos los ‘diablos rojos’.

Martinelli, para evitar la rebelión que vivió Torrijos Espino, resarció a los dueños de autobuses que salían del sistema y le dio oportunidad a los nuevos conductores de ser contratados por la nueva empresa.

Mas la solución no fue perfecta, los problemas iniciales se acrecentaron aún más, cuando en el 2013, de un solo golpe, el Estado decidió que los ‘diablos rojos’ desaparecerían y el Metrobús tomaría el control de todas las rutas que faltaban. Así, impulsivamente, el Metrobús se encargó del servicio al 100%, pero, al parecer, no estaba listo para afrontar el reto.

La llegada del Metrobús fue recibida con mucho júbilo y esperanzas en la población. No obstante, con el paso del tiempo, el servicio pareció no estar a la altura de las circunstancias y empezó a demostrar falencias. Principalmente, en el tema de la frecuencia de los autobuses, aunque también había otras quejas, como el tema de las paradas.

EL PRESENTE

Cuatro años después de su llegada al país, Mi Bus anuncia que, básicamente, tiran la toalla, y abandonarán el proyecto en el istmo. Aunque todavía siguen dando el servicio, su salida es inminente y obliga al Estado a tomar una decisión sobre qué hacer con el servicio de transporte.

Para Martínez, el paso de Mi Bus fue aún peor a lo que ya había, porque ‘no resolvió nada y complicó todo, fue un rotundo fracaso’.

Una de las consecuencias de esa complicación fue la aparición de los autobuses piratas, los carros particulares que hacen ferry y los llamados ‘diablos verdes’.

TAPAR BACHES

Entre las medidas que Varela, Aguilera y Pinzón determinaron se aplicarían, están la fiscalización de las escuelas de manejo que hay en el país, 48 en total. Además, se incrementaría el valor de las multas y, por último, se haría una fiscalización de las licencias que poseen quienes manejan transporte colectivo (de cualquier tipo). Si no portan las de tipo ‘E’, que son las que permiten manejar taxis y grandes vehículos, quien conduzca un taxi o un autobús o carro de este tipo, sin la licencia adecuada, será penalizado.

Además de estas medidas, David Ramírez, padre de una de las víctimas del 23 de octubre de 2006 y hoy asesor de la ATTT, urgió la necesidad de que la comunidad colabore: ‘No podemos tener a un inspector en cada esquina, pero sí un ciudadano en cada esquina. Podemos minimizar esa carnicería que está sucediendo en las calles de Panamá, por irresponsabilidad de muchos’, comentaba Ramírez.

Víctor Martínez, añade que, pese a lo preciso que fue el presidente en dar instrucciones, hay muchas cosas que no se están contemplando y que son importantes. El abogado menciona la realización de pruebas de dopaje y la restricción del uso de celulares. ‘No se hacen pruebas antidoping, para los que manejan un carro; no hay control del uso de los celulares, no solo en los transportes colectivos, también en el transporte privado. Pasan los conductores frente a un miembro de la Autoridad del Tránsito o de un policía del tránsito hablando por celular y nadie les dice nada. El colmo es que el propio inspector o el propio policía están chateando en vez de cumplir con su obligación’.

El rol de la ATTT y de la Policía del Tránsito es criticado por muchos, que consideran que ambas entidades lo que provocan es duplicidad de funciones y que la existencia de una mina la autoridad de la otra. Para muchas personas, lo ideal sería que todos los temas vehiculares fueran controlados por la Policía del Tránsito.

Sobre esto, comenta Martínez: ‘A Javier Fanuco, director de Operaciones del Tránsito, lo veo en las calles, de madrugada, siempre lo veo trabajando; pero, la ATTT es muy lenta y blanda a la hora de aplicar medidas y hacer inspecciones. Por eso el presidente tuvo que salir a resolver un problema que es responsabilidad de ellos’.

El abogado opina que si las actuales autoridades no están a la altura de las circunstancias, lo mejor que pueden hacer es renunciar y darle su puesto a alguien que tenga mayores capacidades. ‘Deben dejar su posición y ponerse a disposición del presidente para que pueda elegir un buen equipo. Los funcionarios que tienen la responsabilidad, actualmente, son demasiado lentos’.

EL FUTURO

Habrá que ver qué pasa en la administración Varela con el tema del tráfico vehicular. ¿Entrarán más empresas a tomar el lugar de Mi Bus? ¿El Metrobús dará paso a otro sistema? ¿Los piratas y los ‘diablos verdes’ terminarán por adecentarse y las cosas volverán a lo que eran hace ya casi una década. Son las preguntas que quedan en el aire.

Mientras tanto, la parca va tomando más y más clientes en las carreteras panameñas. Por lo menos en enero del 2015 recolectó cinco víctimas más de las que recolectó en enero del año anterior. Y eso que apenas está comenzando el año, faltan 11 meses en los que la sangre puede correr por el pavimento y enlutecer a una sociedad que tiene un problema al volante.

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