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- 02/04/2015 02:00
Es casi mediodía y la actividad es grande en el centro de La Chorrera. Vendedores de frutas y vegetales tratan de enamorar a los compradores que rondan la plaza. Al fondo, en la iglesia de San Francisco de Paula, se ultiman detalles: flores, velas y demás son ubicadas. Las imágenes religiosas permanecen cubiertas.
Cruzando la calle, en un edificio que muchos años atrás albergaba una escuela religiosa y que actualmente es la Casa de Formación San Francisco de Paula, está ubicado el taller de restauración de imágenes religiosas donde Rolando Lacayo da vida nueva a figuras de cristos, vírgenes y santos.
‘Yo vine a esta escuela, cuando era un niño’, recuerda con cierta nostalgia el artista y nos cuenta cómo fue que, por casualidad, llegó a trabajar allí.
Luego de trabajar por muchos años como diseñador gráfico y dibujante para agencias de publicidad, Lacayo decidió jubilarse y dedicarse a una actividad más sosegada, ‘sin apuros’, aunque en ese momento no se había planteado exactamente qué haría en adelante.
‘Era mi cumpleaños y habíamos ido a la iglesia, el párroco solía hacer una bendición para los cumpleañeros y se le había olvidado’, hace memoria.
Lacayo entró a la sacristía para encontrarse al sacerdote conversando con uno de los sacristanes. ‘No he conseguido a nadie-le decía el joven al sacerdote y el padre lucía preocupado- qué problema tenemos...’.
El artista se interesó por lo que ocurría y el padre le dijo ‘tengo que restaurar unas imágenes para Semana Santa y no encuentro quién haga ese trabajo’.
‘Yo conozco a alguien,’ dijo Lacayo, refiriéndose a él mismo. El sacerdote le dio como primer trabajo restaurar un crucificado, para ponerlo a prueba. Desde entonces, han pasado unos siete años, en los que le ha tocado reavivar casi todas las imágenes de ese templo, además de muchas otras de otras iglesias y de particulares. ‘He restaurado de Colón, de la ciudad de Panamá, de San Carlos... es que se ha regado la voz...’, dice en tono gracioso.
El trato es justo para ambas partes. La parroquia le ofrece el local y así se garantiza que le de prioridad a sus trabajos.
El espacio, iluminado gracias a los ventanales que dan a la calle, guarda una interesante colección de imágenes de los más diversos tamaños, procedencias y condiciones: tres cristos de tamaño natural, dos ángeles, una diversidad de imágenes de la virgen María, dos del Sagrado Corazón de Jesús, varios santos: san Miguel Arcángel, san Judas Tadeo, San Francisco de Paula, San Antonio de Padua, San Martín de Porres y niños Dios en diversos tamaños.
EL ARTE
Las partes más susceptibles a daños en las imágenes son los dedos de las manos, la nariz; a algunas les falta la cabeza’, reconoce Lacayo. Y es que la gran mayoría de estas figuras están hechas de yeso, son muy frágiles y el paso del tiempo hace su mella.
Cuando una imagen llega al taller hay que determinar cuánto es el daño, si está rota, si hay que reemplazar alguna pieza y, por muy pequeño que sea el arreglo, debe quedar claro que la figura debe ser pintada en totalidad.
‘El color nunca va a ser igual porque la pintura se afecta con el polvo, se busca el color más parecido, pero para que no quede desigual, hay que pintarla toda’, asegura.
Es importante conocer los componentes de una imagen para proceder a restaurarla de la forma más adecuada.Lacayo fue estudiante de la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Allí tuvo como profesores a artistas de la talla de Juan Manuel Cedeño, Adriano Herrerabarría y, en escultura, a Carlos Aboleda.
Algunos trabajos son muy sencillos, mientras que otros pueden tomar más de un mes. Los materiales para esta labor son exclusivos de tiendas de arte. Dependiendo de los gustos y decisiones del cliente, la pintura puede hacerse con acrílico u óleo.
‘El óleo se trabaja como si fuera a pintarse un cuadro. La imagen, ya sea de madera o de yeso se cubre con una pintura de base y luego se ubican los colores’, afirma .
El encargo más económico que ha hecho Lacayo ha sido de unos 10 dólares; el más costoso, de unos 600 dólares. Algunos encargos podrían ser más costosos.
Recuerda el trabajo que hizo a la imagen de San Carlos Borromeo (Distrito de San Carlos), que le tomó mes y medio, pues ‘aparte de la restauración, la pintura del manto debía ser igual y tenía muchas labores. Además, llevaba pan de oro y requería de un trabajo bastante meticuloso’, detalló.
La Semana Santa es una de las épocas del año con más trabajo, pues las iglesias se preparan para estar a punto para el ceremonial.
‘Para Semana Santa hay un poco más de actividad; acaban de llevarse un Cristo para la iglesia de San José, por Arraiján, el Cristo resucitado que tuvimos la semana pasada es de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. Esa misma semana terminamos el Cristo resucitado de esta parroquia’.
Sin embargo, no solamente para la época de Semana Santa hay movimiento: ‘Siempre hay trabajo, tal vez la fecha más ocupada es la de Navidad, porque se mandan a arreglar las piezas de los nacimientos’, dice Lacayo.
Y no hay que olvidar que cada santo tiene su celebración.
‘Ya me conozco casi todos los santos, los puedo identificar y también me conozco sus fechas: el trabajo tiene que estar listo antes de que comiencen las novenas’, concluye.
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Rolando Lacayo
‘Para Semana santa, hay un poco más de actividad, las iglesias buscan tener todo listo para sus celebraciones, pero siempre hay trabajo’,
ARTISTA-RESTAURADOR