Centro Cultural, un nuevo vecino en Santa Ana

El Centro Cultural Internacional pretende ofrecer a artistas nacionales y extranjeros la oportunidad de un espacio de trabajo, así como la generación de nuevas propuestas, algunos artistas temen que sea un espacio de gentrificación

A incios de este año, una propuesta impulsada por la Alianza Francesa, alineada con la celebración de los 500 años de la fundación de la ciudad, presentaba en un lote de estacionamientos en una calle de Santa Ana, una serie de fotografías de rostros de panameños en gran formato. Esta actividad era el pre estreno del centro Cultural Internacional, CCI, que abriría sus puertas el pasado 12 de abril con una colectiva denominada Panamá Contemporáneo.

‘Queremos aportar a la comunidad mientras estemos en este edificio, que esperamos sea por mucho tiempo y aportaremos',

RODOLFO OVIEDO

DIRECTOR DEL CCI

‘Es una invitación a los artistas contemporáneos nacionales y residentes que trabajan en territorio panameño, para decirles, ‘esta es su casa, el espacio está abierto, para quien quiera exponer, claro está con un mínimo e requerimientos técnicos y de calidad, pueden venir, y al mismo dar a conocer el espacio próximo de residencia de artistas', explica Rodolfo Oviedo Vega, director del centro. ‘Estamos en un barrio que no es el mas preciado pero que nos proporciona cierta ventaja, en el sentido de que podemos trabajar con el barrio, de manera más susceptible a quien tenga una necesidad del trabajo, podemos hacer un trabajo continuo con quienes tengan necesidades pedagógicas, o una curiosidad hacia el arte y la cultura... si estuviésemos en otro espacio no tendríamso esa oportunidad', dice.

La exposición Panamá Contemporáneo cuenta con la participación de 19 artistas, algunos de ellos han incluido sus obras luego de la apertura, por lo que valdría la pena dar una segunda vuelta.

‘Para nosotros no ha representado un problema incluir obras posteriormente porque no existe una limitación curatorial. Fue simplemente una invitación a participar, y tenemos una diversidad de artistas desde Eduardo Navarro hasta artistas jóvenes que inician, que han participado en talleres y laboratorios de experimentación como Trampolín, también el Taller Articruz y otros artistas que han querido participar aunque tienen compromisos con su galería de arte', comenta Oviedo.

El espacio, una antigua bodega de almacenes de la Avenida central ha sido acondicionado en un mínimo para acoger en este momento obras que van desde pinturas de pequeño y gran formato, esculturas, y otros objetos, fotografías e instalaciones.

‘No tenemos la pretensión de ser una galería comercial, nos queremos basar en tres axis principales: el primero, el apoyo a la cultura de forma general; el segundo, las residencias artísticas, los estudios y colaboraciones para artistas que están ejerciendo, ofrecer un trampolín a los jóvenes para que tengan un espacio de trabajo y el tercero, nuestro rol de responsabilidad social con el barrio', detalla.

Y las actividades con el barrio han empezado, involucrando a los niños del barrio, algunos de ellos no siquiera están asistiendo a la escuela.

El centro ha iniciado un programa en el que se les acercará a las artes plásticas, música y danza , deportes y sensibilización ecológica, con el apoyo de invitados especiales. ‘Más adelante, queremos desarrollar un jardín solidario', agrega el director.

Y es que desde que abrieron sus puertas, los vecinos se han acercado, curiosos a mirar y preguntar. ‘Esperamos que pronto haya actividad constante', asegura.

Pero el centro ha generado también alguna suspicacias entre algunos artistas locales que denuncian al centro como

‘un proyecto que participa activamente d e los procesos de gentrificación del barrio de Santa Ana' y que además, la participación en la muestra ‘no existía un beneficio tangible para los artistas'.

Un comunicado dado a conocer a través de la cuenta de instragram de la artista Ana Sofía Camargo termina haciendo algunas propuestas. Una de las artistas se manifestó durante la inauguración del centro.

‘Lastimosamente con el grupo que se manifestó no hemos podido hablar, se le ofreció el micrófono a la persona que vino, pero no se quiso pronunciar', dice Oviedo, quien achaca esta reacción al desconocimientoq ue hay sobre el proyecto del CCI.

‘Somos un centro independiente, pero tenemos el apoyo económico y la estructura de una empresa que nos apoya y ha facilitado el espacio para crear el centro', explica. ‘He participado en cuatro espacios de este tipo en Francia donde hemos aprovechado una estructura particular. Es un modelo que existe desde hace algunos años y que obligó al estado, por los problemas de alojamiento, a ofrecer espacios a los artistas', afirma

‘El problema de gentrificación no es nuevo y no es que no podamos luchar contra eso, pero no depende de nosotros. El estado debe regular esta situación con los desarrolladores darles la responsabilidad de ofrecer opciones', sostiene Oviedo y agrega, Santa Ana está sufriendo una transformación, y estamos seguros de que el aporte cultural es lo único que puede revitalizar el barrio. Queremos aportar a la comunidad mientras estemos en este edificio, que esperamos sea por mucho tiempo y aportaremos'.

Miguel Lombardo, artista conceptual quien expone en Panamá Contemporáneo comparte su experiencia de trabajo en El Casco Viejo, zona que ha venido desarrollándose por más de 20 años y no ha escapado al problema de la gentrificación.

‘No estoy de acuerdo en cómo se han dado estos procesos, incluso he dado mis opiniones, peor también es cierto que estos procesos se han dado desde el sector privado sin planificación alguna. Al final, las promotoras involucradas se han dado cuenta de que al final la forma como lo han hecho ha afectado la comunidad. Se tiene ahora la oportunidad de hacerlo de una mejor manera, ojalá se aproveche', concluye.

INSTALACIÓN DENUNCIA EL ABUSO SEXUAL A MENORES

FUNDACIÓN ‘SIN VOZ'

La Fundación Sin Voz fue creada a raíz de una película, del mismo nombre, producida por María Cecilia Arias.

Su objetivo es concientizar a la ciudadanía y ayudar a los niños que han sido abusados sexualmente. La recién estrenada fundación invito a un grupo de artistas a manifestarse con respecto a esta temática, entre ellos a Susana González Revilla quien junto a Miguel Lombardo desarrollaron en conjunto dos piezas. Inmersos en la producción de este material, informaron al CCI la imposibilidad de contar con una pieza que estuviese lista el día de la apertura de la muestra, pero decidieron incluirla posteriormente.

Se trata de una instalación compuesta por 16 marcos de colchones pintados en poliuretano con color dorado. ‘escogimos el material es por la asociación que tiene el objeto con la relación, con el placer', explica Lombardo. ‘Son 16 colchones que están contienen 312 resortes que multiplicados dan la cifra aproximada de niños que han sido abusados en los últimos 2 años', informa.

Pese a la falta de estadísticas y cnsiderando que hay una cantidad indeterminada de casos no registrados, estamos ante un problema muy grande.

‘Es una realidad global de la que Panamá no escapa, son cifras que sorprenden, por eso quisimos abordar la temática de manera conceptual', concluye el artista.

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