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- 11/02/2026 00:00
El hábito diario de tomar una o varias tazas de café o té con cafeína podría marcar una diferencia significativa en la prevención del desarrollo de la demencia, según indicó recientemente un estudio publicado en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA).
En concreto, la investigación determinó que las personas de mediana edad que consumían entre dos y tres tazas de café al día presentaban un 18 % menos de probabilidad de desarrollar demencia en el futuro. En tanto, quienes bebían una o dos tazas de té con cafeína mostraban un 14 % menos de riesgo de padecer este tipo de patología.
Según explicó a la cadena CNN el profesor asistente del Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública Harvard T. H. Chan y de la Escuela de Medicina de Boston, Daniel Wang, ni él ni su equipo observaron los mismos beneficios en quienes optaron por bebidas descafeinadas, dentro de una muestra de 130.000 personas, cuyos datos se remontan a varias décadas.
Si bien no existen pruebas concluyentes sobre los beneficios exactos que las bebidas con cafeína tienen sobre el organismo, de acuerdo con el diario español El País, sí hay consenso en que los compuestos bioactivos presentes en el café —como la cafeína— pueden contribuir a la reducción del estrés oxidativo y la neuroinflamación. Asimismo, diversos estudios apuntan a efectos positivos del consumo moderado de café a nivel cardiovascular, metabólico y como neuroprotector.
Este estudio se suma a otros trabajos recientes, como el publicado hace algunos meses por la revista Nutrients, que señaló que el consumo moderado de café podría estar asociado a una reducción de la mortalidad general, así como a un menor riesgo de enfermedades graves, entre ellas crónicas, cardiovasculares, respiratorias e incluso algunos tipos de cáncer.
No obstante, los investigadores aclaran que se trata de un estudio observacional. Es decir, su metodología permite identificar asociaciones, pero no establecer una relación causal que permita afirmar que el consumo de café o té, por sí solo, previene el desarrollo del Alzhéimer.
Asimismo, subrayan que el efecto del consumo de cafeína debe entenderse como parte de un conjunto de hábitos saludables. En ese sentido, señalan que esta práctica suma beneficios cuando se combina con acciones como una alimentación equilibrada, la interacción social y la actividad física.
Por su parte, el director del Instituto de Neurociencias del Hospital 12 de Octubre de Madrid (España), David Pérez, afirmó a El País que “el café no es un potenciador de la cognición: quienes consumen cafeína solo experimentan mejoras muy discretas en las funciones cognitivas”. “Lo más relevante es su papel en la prevención de las enfermedades neurodegenerativas”, añadió.
Pérez advirtió, además, que un consumo excesivo de café o té no incrementa los beneficios neuroprotectores. “Consumir más de dos o tres tazas de café no aporta beneficios adicionales y puede resultar negativo, ya que un consumo elevado puede aumentar el nerviosismo, la ansiedad, el temblor esencial o, si se ingiere después de las cinco de la tarde, provocar insomnio”, explicó.
Un punto en el que también coinciden los autores del estudio, quienes subrayan que el consumo excesivo de cafeína puede afectar la calidad del sueño y aumentar la ansiedad, efectos contraproducentes cuando se produce una ingesta descontrolada de café o té.