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- 31/08/2015 02:01
Existen enfermedades que están dormidas en nuestro interior. Un alimento ingerido, un cambio climático o una intervención quirúrgica podrían ser los detonantes de aquel despertar. Este último escenario fue el paisaje que vivió en carne propia Alicia Rego, una psicóloga y excolumnista que instaló sobre su experiencia médica una narrativa que destapa el rasgo obtuso de la medicina, la mala praxis y el nadar contra una corriente de diagnósticos errados, una ola que cobraría incluso la vida de un familiar cercano.
‘(Me detectaron) una enfermedad que te ocasiona muchísimos trastornos y, efectivamente, se tardaron mucho tiempo en descubrirla. En ese camino se dieron muchas cosas, una de ellas es la muerte de mi padre, que murió en condiciones muy poco dignas', confiesa la autora.
LA FIGURA DE UNA RUPTURA
Podría catalogarse como un viaje clínico para el olvido, pero navegando en este mar de evaluaciones de especialistas que no daban con una condición concreta y un tratamiento acertado, Alicia Rego prefirió sacar a la luz su testimonio: Las cuentas del collar roto , un libro donde no hay espacio para la ficción.
Durante la presentación del libro, la psicóloga llevaba puesta esta prenda, ya no como la menciona el título de su libro, sino en perfectas condiciones y con un par de cuentas nuevas en el diseño.
Este collar aparece en un pasaje del libro, es la figura que pinta una situación familiar complicada, una incomprensión íntima producto de lo incierto de una enfermedad que aún no le habían detectado correctamente.
Ni los mejores expertos en el ámbito médico local, ni una de las más prestigiosas clínicas en el norte. Nadie daría con el diagnóstico preciso para Alicia Rego y el conjunto de síntomas que la afligían, que la tenían sometida a una serie de paliativos en forma de píldoras y comprimidos.
No parecía haber una luz al final del túnel hasta que, a partir de su experiencia en psicología, empezó a eliminar o suplantar ciertos alimentos de su dieta diaria, algunos que había comido durante toda su vida, pero que quizás a partir de aquella intervención quirúrgica que menciona al inicio, se desadormeció su intolerancia a ciertos compuestos.
Es en este punto de la historia donde aparece el concepto del ‘segundo cerebro' en el libro de Alicia Rego. ‘En Panamá ahora, después de mi caso, se han puesto a investigar la relación del segundo cerebro, el sistema entérico, con el primer cerebro', explica.
Su editora, Carmen Cabello, escribiría en la introducción de este ejemplar que el cuadro clínico de la autora había sido confundido por hipocondría, depresión y hasta desequilibrio mental. Por eso Rego destaca que el libro, en primer lugar, es una historia que debe ser contada para evidenciar que en medicina el conocimiento no llega ‘ni al 20%' —como se lo diría un galeno—, y a esto se suman los tintes de perseverancia, junto a esa extraña relación entre todos los órganos del cuerpo, esa falta de entendimiento de que la cura no está en adormecer un síntoma, sino en entender el padecimiento para tratarlo de raíz.
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‘En Panamá ahora, después de mi caso, se han puesto a investigar la relación del segundo cerebro, el sistema entérico, con el primer cerebro'
ALICIA REGO
PSICÓLOGA Y ESCRITORA