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El movimiento como estrategia: por qué tu próxima reunión importante debería ser caminando
- 20/06/2026 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️La época de pandemia cambió la forma de reunirnos, hay cosas que no han vuelto a ser como eran, y si hay algo que para mi es importante, es el cara a cara. Pasamos horas sentados frente a pantallas o mesas de juntas, asumiendo de forma automática que la inmovilidad es sinónimo de productividad. Sin embargo, la ciencia y la práctica del liderazgo transformacional demuestran lo contrario: cuando el cuerpo se estanca, las ideas también lo hacen.
Frente a esta realidad, las Walking Meetings, o reuniones caminando, emergen no como una moda pasajera, sino como una herramienta estratégica de alta efectividad para líderes y organizaciones que buscan innovar en su cultura y potenciar el bienestar de sus equipos.
El primer gran beneficio de cambiar el escritorio por un trayecto a pie es el impacto inmediato en nuestra capacidad cognitiva. Diversos estudios respaldan que el ejercicio aeróbico ligero, como caminar al aire fresco, incrementa el flujo sanguíneo al cerebro. Esto se traduce en un aumento de la energía, una reducción notable de la fatiga mental y un estímulo directo a la creatividad. Cuando salimos del entorno habitual, rompemos los patrones de pensamiento rígidos, facilitando la aparición de soluciones disruptivas ante problemas complejos o sesiones de brainstorming. Caminar, en esencia, es poner en movimiento las ideas.
Más allá de la productividad individual, el impacto en la cultura organizacional es profundo. Las mesas de juntas tradicionales suelen reforzar, de manera consciente o inconsciente, las barreras jerárquicas y las posturas defensivas. Al implementar una reunión caminando, la dinámica cambia por completo. Líder y colaborador avanzan uno al lado del otro, compartiendo el mismo espacio y la misma dirección.
Esta alineación física suaviza las tensiones, fomenta una escucha más empática y promueve una comunicación más humana, transparente y horizontal. Es el escenario ideal para conversaciones de feedback, sesiones de mentoría o encuentros uno a uno (1:1) donde la confianza mutua es el eje central.
Promover las reuniones caminando es también una declaración de principios sobre la salud en el trabajo. El sedentarismo prolongado es uno de los mayores desafíos del bienestar corporativo actual. Integrar el movimiento en la agenda diaria sin perder el foco en los objetivos de negocio demuestra que el rendimiento y el cuidado personal pueden coexistir.
E incluso en contextos de trabajo 100% remoto, esta práctica es perfectamente replicable. Proponer un encuentro telefónico en el que ambos interlocutores caminen desde sus respectivos entornos rompe la monotonía y la fatiga de las pantallas, elevando la calidad de la interacción.
Para adoptar esta práctica con éxito, basta con empezar de manera sencilla: seleccionar trayectos accesibles, limitar el grupo a dos o tres personas para garantizar una conversación fluida y reservar este formato para temas que requieran reflexión, toma de decisiones o diálogo abierto, dejando los datos densos para la pantalla.
El movimiento simboliza progreso. Al final del día, liderar con el ejemplo implica también saber cuándo es momento de levantarse de la silla, cambiar de perspectiva y dar el primer paso hacia una cultura de liderazgo más saludable, creativa y conectada.