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- 24/04/2012 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️PANAMÁ. Es la foto del horror en estado puro, algo difícil de apreciar, sin embargo, la imagen del fotógrafo de la agencia AFP, Massud Hossaini, que exhibe una niña gritando tras un atentado suicida en Afganistán, en diciembre de 2011, dio la vuelta al mundo y ganó el Premio Pulitzer.
‘Estaba mirando mi cámara cuando súbitamente se produjo una gran explosión... Cuando el humo se disipó vi que estaba en el centro de un círculo de cadáveres’, relató el fotógrafo en una entrevista.
Algunos diarios publicaron versiones cortadas de la fot o para evitar mostrar las imágenes más duras de cuerpos ensangrentados que incluían a Tarana, una niña de 12 años, pero el New York Times y otros medios de comunicación publicaron la foto con toda su crudeza y en primera página al día siguiente del atentado.
En la misma entrevista, Hossaini recuenta cómo captó la imagen. ‘Cuando Tarana vio lo que les había sucedido a su hermano, sus primos, tíos, madre, abuela, la gente a su alrededor, comenzó a gritar. Hizo muchas cosas, pero en mis fotos ella sólo aparece gritando. Esta reacción de shock era lo que yo más quería captar... Quería reflejar realmente el dolor para que lo sintiera todo el mundo, cualquiera que mirara mis fotos. No importa si son afganos, estadounidenses, musulmanes, cristianos o lo que sea. Solamente quería que supieran lo que mi pueblo está sintiendo ahora’.
La utilización de imágenes violentas que pueden llegar a traumatizar al público o a los familiares de las víctimas viene generando desde hace años un intenso debate entre periodistas, afirma la directora del Centro de Estudios de Ética y Derecho de los Medios en la Universidad de Minnesota, Jane Kirtley.
Ella considera que las imágenes difíciles de mostrar no deben ser eliminadas si ayudan a contar una historia importante. ‘Mi visión de las cosas es que es totalmente ético publicar este tipo de foto. Forman parte de la narración de la historia. No es algo contra lo que se deba proteger al público’. En el pasado, explica Kirtley, muchos editores evitaban las imágenes de portada que pudieran molestar al lector mientras tomaba el desayuno, pero internet ha cambiado tales consideraciones, debido a la proliferación de los blogs y del ‘periodismo ciudadano’, porque ‘cualquiera que tenga una cámara y acceso a internet puede publicar ese tipo de fotos’.
Kirtley considera que los editores pueden suavizar el impacto o dolor que causan algunas imágenes poniéndolas en las páginas interiores en vez de en portada. Y que los medios online pueden enviar advertencias antes de cada click.
Susan Moeller, directora del Centro Internacional de Medios de la Universidad de Maryland y autora de un libro de fotografías de guerra, afirma que es de vital importancia que los medios expliquen el contexto de ese tipo de imágenes. Es un debate de décadas, apunta.