La ruta de las siete iglesias: la tradición que revive la Pasión de Cristo en Semana Santa

  • 01/05/2026 00:00
La ruta de las siete iglesias es una de las tradiciones más representativas de la Semana Santa, en la que los fieles rememoran el camino de Jesucristo hacia la crucifixión. En Panamá, esta práctica se mantiene vigente como un acto de fe, reflexión y renovación espiritual

La Semana Santa es una oportunidad propicia para los más de 3 millones de católicos que recuerdan cada año la muerte y resurrección de Jesucristo. Una de las tradiciones más importantes es la del recorrido de las siete iglesias, el cual sitúa a los fieles en los distintos momentos en los que Jesús atravesó el calvario que condujo hacia su crucifixión.

Esta práctica se remonta al siglo XVI en Roma (Italia), cuando en aquella época los fieles visitaban siete iglesias después de la conocida como Cena del Señor mientras transcurría la noche del Jueves Santo y las primeras horas del Viernes Santo, siendo pensada como una actividad de penitencia.

El recorrido incluía templos de gran importancia de la capital italiana como la Basílica de San Pedro, así como las de San Pablo Extramuros y la de Santa María La Mayor en un recorrido ideado en aquella época con la intención de recordar la Pasión de Cristo y acompañarlo hasta su agonía en el Huerto de Getsemaní.

A través de los años, esta práctica estuvo siendo replicada por las comunidades católicas alrededor del mundo, y Panamá no es la excepción. En diversos lugares del país, como el Casco Antiguo de la ciudad capital, Portobelo (Colón), David (Chiriquí) o Las Tablas (Los Santos) se ve otra forma de demostrar esa devoción propia de estos días de la Semana Santa, la cual es pensada como un periodo del año destinado a la reflexión y a la renovación espiritual.

La Estrella de Panamá pudo conversar con el Padre Samuel Álvarez Ramos, de la Parroquia Cristo Hijo de Dios (Samaria). Ramos indicó a este diario que para situar los antecedentes históricos de este recorrido de las siete iglesias habría que remontarse incluso antes del Concilio de Trento, una asamblea eclesiástica celebrada entre los años 1545 y 1563 considerada fundamental para las definiciones de la doctrina católica, la reafirmación de los sacramentos y la autoridad papal así como la disciplina del clero.

En la primera iglesia, se recuerda el trayecto de Jesús desde el Cenáculo, donde celebró la Última Cena con sus discípulos, hasta el huerto de Getsemaní, lugar donde oró y, según la tradición, sudó sangre. En la segunda iglesia, se medita sobre el paso desde Getsemaní hasta la casa de Anás, donde Jesús fue interrogado y recibió una bofetada. En la tercera iglesia, la reflexión se centra en su traslado a la casa de Caifás, donde fue insultado, escupido y sufrió durante la noche.

Al llegar a la cuarta iglesia, se contempla la primera comparecencia de Jesús ante Poncio Pilato, donde fue acusado injustamente. En la quinta iglesia, se recuerda su encuentro con el rey Herodes, quien junto a sus guardias también lo humilló. En la sexta iglesia, se medita nuevamente su comparecencia ante Poncio Pilato, momento en que es coronado con espinas y condenado a muerte. Finalmente, en la séptima iglesia, se recuerda el camino de Jesús hacia el Monte Calvario, cargando la cruz.

El sacerdote recordó que esta práctica debe realizarse justo antes de la celebración de la Eucaristía, al tiempo que resaltó que esta es una tradición que se logró mantener a lo largo de los años y durante varias décadas.

“Se ha conservado a lo largo del tiempo, aunque muchas veces se pierde su verdadero sentido. Algunas personas visitan las iglesias por la estética de los monumentos, pero lo esencial es reflexionar sobre el significado espiritual de cada estación. No es necesario acudir a iglesias específicas; se pueden visitar las más cercanas. Aunque muchos optan por recorrer el Casco Antiguo por su atractivo turístico, lo importante es el sentido de la experiencia”, dijo Álvarez Ramos a La Estrella de Panamá.

El sacerdote agregó que esta tradición, al igual que otras que se hacen en el marco de la Semana Santa, es una forma de acercarse a Jesús, aunque señaló que si bien el recorrido logró mantenerse vigente a lo largo de los años, muchas veces se pierde su verdadero sentido ya que algún que otro visitante que se suma al recorrido participa de la actividad como un acto de turismo, en vez de aprovechar el mismo como una experiencia para renovar el ánimo espiritual.

“Algunas personas visitan las iglesias por la estética de los monumentos, pero lo esencial es reflexionar sobre el significado espiritual de cada estación. No es necesario acudir a iglesias específicas; se pueden visitar las más cercanas. Aunque muchos optan por recorrer el Casco Antiguo por su atractivo turístico, lo importante es el sentido de la experiencia”, precisó.

Por otro lado, el sacerdote lamentó que la Semana Santa sea considerada únicamente como un periodo de descanso o de vacaciones, lo que a su juicio también refleja una crisis de fe.

“Vivimos en una sociedad donde, en muchos casos, se ha debilitado la creencia en Dios o se vive una fe superficial. A menudo, se busca a Dios solo en momentos de necesidad, pero no se le reconoce como una presencia constante en la vida. La Semana Santa invita precisamente a lo contrario: a hacer un alto, reflexionar y fortalecer la relación con Dios de manera cotidiana”, agregó.

En este sentido, el sacerdote de la Parroquia Cristo de Dios invitó a los fieles a que en esta Semana Santa se den la oportunidad de recordar que “Jesucristo dio su vida por nosotros para que tengamos vida”. No debemos quedarnos en una fe superficial, sino profundizar en el amor de Dios. La Semana Santa es una oportunidad para no apartar la mirada de Él, para vivir conforme a su voluntad y encontrar sentido en nuestra vida. Es un llamado a no vivir en la indiferencia, sino a reconocer que Dios está presente siempre, no solo en los momentos difíciles”, añadió.

Padre Samuel Ramos
Parroquia Cristo Hijo de Dios (Samaria)
Algunas personas visitan las iglesias por la estética de los monumentos, pero lo esencial es reflexionar sobre el significado espiritual de cada estación.”
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