Más allá del tratamiento: el cuidado que sostiene a los pacientes oncológicos

  • 04/04/2026 00:00
Frente a carencias cotidianas, voluntarias trabajan para mejorar la experiencia de pacientes con cáncer en el sistema público de salud

En medio de un tratamiento contra el cáncer, el cuerpo cambia. La piel se vuelve más frágil, las defensas disminuyen y la sensibilidad aumenta. En ese contexto, acciones cotidianas como tomar un baño, un acto básico en la vida diaria, pueden convertirse en una experiencia incómoda o incluso dolorosa.

De acuerdo con especialistas, los pacientes sometidos a quimioterapia suelen desarrollar hipersensibilidad cutánea, resequedad e irritación, condiciones que hacen que el contacto con el agua fría provoque ardor o malestar. Por ello, el acceso a agua caliente no solo representa una mejora en el confort, sino una necesidad que incide directamente en su calidad de vida durante el tratamiento.

Ante esta realidad, la Asociación de Amigos y Voluntarias del Instituto Oncológico Nacional (ADAVION) decidió intervenir. Se trata de una organización de la sociedad civil integrada, en su mayoría, por mujeres voluntarias que, desde hace años, sostienen una labor constante dentro del hospital, enfocada en acompañar a pacientes y familiares más allá del tratamiento médico.

Su trabajo comienza antes de que amanezca. Desde las cuatro de la mañana, las voluntarias se organizan para preparar alimentos que luego distribuirán entre pacientes y acompañantes que esperan atención médica. "Hay gente que llega sin un centavo en el bolsillo, esperando un cupo. Por lo menos tratamos de que tengan algo caliente que comer", relata Carmen Fernández, una de las voluntarias.

Cada jornada implica la preparación de cientos de alimentos que, aunque sencillos, representan muchas veces el primer apoyo del día para quienes enfrentan largas horas de espera. Esta labor se sostiene exclusivamente gracias a donaciones, lo que convierte al voluntariado en un pilar fundamental dentro de la dinámica cotidiana del hospital.

A lo largo del día, las voluntarias recorren las salas de hospitalización, identificando necesidades y ofreciendo apoyo directo. Entregan artículos de higiene personal, ropa, mantas y otros insumos básicos a pacientes que, en muchos casos, no cuentan con recursos suficientes.

“Hay muchos pacientes que no tienen nada, y nosotros se los suministramos: pasta de dientes, cepillo, toallas, pijamas... lo que necesiten”, explica Fernández.

El acompañamiento no es material en solitario. También implica escucha, presencia y contención emocional. “Hay pacientes que quieren hablar, que necesitan compañía. Nosotras estamos ahí”, añade.

Fue precisamente en ese contacto cercano y constante con la realidad de los pacientes donde surgió la inquietud que daría origen al proyecto de agua caliente.

“Los baños necesitaban cariño, mucho cariño”, resume Fernández.

La falta de adecuaciones en las instalaciones sanitarias, sumada a la ausencia de agua caliente en algunas áreas de hospitalización, evidenciaba una necesidad básica que impactaba directamente en la experiencia del paciente.

“¿Cómo es posible tener a pacientes en tratamiento, con la piel tan sensible, sin acceso a agua caliente? Es una necesidad básica”, cuestiona.

A partir de esta observación, ADAVION decidió impulsar un proyecto de remodelación enfocado en transformar los baños del hospital. La iniciativa contempla la instalación de sistemas de agua caliente, así como la mejora integral de los espacios sanitarios: renovación de tuberías, adecuaciones eléctricas, cambio de pisos, paredes e iluminación.

Más allá de lo técnico, el objetivo es claro: dignificar la atención. “Esto no es solo una remodelación, es poder darle a los pacientes un baño digno, algo que se merece cualquier persona, y más quienes están luchando por su vida”, afirma Fernández.

La ejecución del proyecto ha implicado importantes desafíos. La infraestructura del hospital, con varias décadas de antigüedad, obligó a trabajar con planos antiguos y sistemas desactualizados, lo que requirió rediseños constantes y la participación de especialistas para adaptar soluciones modernas a estructuras existentes.

Este proceso incluyó la actualización de planos históricos del complejo, algunos de ellos con más de medio siglo, lo que permitió planificar de manera más eficiente las intervenciones.

A pesar de las dificultades, los avances ya son visibles. Algunas áreas han sido intervenidas y se espera continuar con la remodelación de otros pisos y servicios sanitarios.

“Es un baño digno, como lo llamamos nosotros, un baño que se merece todo el mundo en Panamá y más unas personas que están luchando por su vida”, insiste Fernández.

Sin embargo, el alcance total del proyecto aún depende de la disponibilidad de recursos. ADAVION funciona principalmente a través de donaciones, lo que también sostiene su trabajo diario dentro del hospital.

No hay donación pequeña. Lo importante es aportar desde lo que cada persona pueda dar.

La organización mantiene diferentes mecanismos de recaudación, incluyendo campañas anuales y contribuciones directas de ciudadanos, lo que permite financiar tanto sus programas de apoyo como iniciativas de mejora dentro del hospital.

Más allá del proyecto de agua caliente, la labor de ADAVION abarca múltiples áreas. Además de la entrega de alimentos y artículos básicos, las voluntarias brindan apoyo en situaciones de alta vulnerabilidad, incluyendo asistencia a familias que no cuentan con recursos para cubrir gastos esenciales. Incluso, en algunos casos, colaboran con servicios funerarios cuando los familiares no pueden asumirlos.

“Somos una institución totalmente volcada al paciente”, resume Fernández.

Esta presencia constante se ha convertido a la organización en un actor clave dentro del entorno hospitalario, funcionando como un puente entre las necesidades de los pacientes y la respuesta solidaria de la sociedad.

A pesar de que el Instituto Oncológico Nacional opera con un presupuesto estatal que supera los 70 millones de dólares anuales y ha sido objeto de planes de inversión pública, dentro del hospital persisten necesidades básicas en áreas clave de atención.

La propia institución ha reconocido en distintas discusiones presupuestarias la necesidad de recursos adicionales para responder al aumento sostenido de pacientes y las exigencias de modernización de su infraestructura.

En ese contexto, iniciativas como la impulsada por ADAVION evidencian el papel que continúa desempeñando la sociedad civil en la atención de necesidades inmediatas.

Mientras los proyectos estructurales avanzan a nivel estatal, son estas organizaciones las que, desde el trabajo voluntario y el apoyo ciudadano, logran responder a carencias concretas que impactan directamente en la calidad de vida de los pacientes.

"El Oncológico es un estándar en Panamá en el tratamiento del cáncer, pero necesita más apoyo. Hay que darle cariño", señala Fernández.

En medio de la complejidad del tratamiento oncológico, donde lo médico suele ocupar el centro de la atención, iniciativas como esta recuerdan que el bienestar también se construye desde lo cotidiano.

Porque, en muchos casos, la diferencia no está únicamente en el tratamiento, sino en cómo se vive ese proceso.

Y en ese camino, gestos simples —como poder bañarse sin dolor— pueden convertirse en un acto de dignidad.

Carmen Fernández
Asociación de Amigos y Voluntarias del Instituto Oncológico Nacional (ADAVION)
Esto es una gota de esperanza para quienes están luchando por su vida
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