El entrenador panameño dio su perspectiva sobre lo que podrá hacer Panamá dentro de la Copa del Mundo
- 20/04/2014 02:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️La gran mayoría habremos visto en diarios o internet casos en los que personas -sobre todo aquellos de avanzada edad- acumulan miles de objetos en sus casas sin ningún tipo de orden o higiene, convirtiendo sus hogares en auténticos depósitos en los que no queda prácticamente espacio para movilizarse.
Inclusive las cadenas de televisión se han interesado en el fenómeno, y ya hay varios programas que presentan historias a cual más sorprendente. Se trata de los acumuladores compulsivos (o ‘hoarders’ por su denominación en inglés) personas con diversos grados de trastorno psicológico que los lleva a almacenar todas las cosas que encuentran.
Tal acumulación de objetos -en ocasiones sencillamente tirados por el piso o amontonados de manera improvisada- imposibilita el poder desplazarse por la casa y realizar actividades tan usuales como cocinar, utilizar el aseo o dormir.
DEPÓSITOS Y SINIESTROS
La acumulación de objetos peligrosos e inflamables puede ser una de las razones detrás de los frecuentes incendios que han tenido lugar en el Istmo. Estos siniestros son difíciles de controlar debido a la gran cantidad de artículos combustibles.
Es una de las preocupaciones que acostumbran tener los dueños de los apartamentos, por lo que acostumbran a presionar a las autoridades para que adopten medidas que buscan mitigar esta situaciones. El panorama se complica cuando los insectos y roedores proliferan por el edificio.
Muebles, ropa, libros, cajas, juguetes, botellas vacías, llantas, o aparatos electrónicos (la mayoría descompuestos) son algunos de los objetos sin ningún tipo de valor económico que se pueden encontrar. En casos extremos, es frecuente que se acumule incluso la propia basura generada por estas personas, y comidas ya expiradas hace tiempo y en estado de descomposición.
Pero para los coleccionistas esos objetos conforman su universo. Ellos desarrollan un vínculo emocional con las cosas, piensan que todo puede tener un uso, y no quieren deshacerse de nada. El apoyo de los familiares para reconducir estas situaciones es muy importante, pero siempre de la mano de expertos en el manejo de trastornos de este tipo.
¿COMPULSIÓN O ORGANIZACIÓN?
Ser una persona organizada ayudará mucho al bienestar propio y al de nuestra familia. En muchas ocasiones las situaciones de estrés, las discusiones, y los disgustos derivan de problemas en la organización de nuestras agendas diarias, y están estrechamente relacionadas con la forma como clasificamos y colocamos nuestros enseres y pertenencias en el hogar.
Sin llegar a caer bajo la categoría de acumuladores compulsivos, la mayoría deberíamos aceptar que tenemos muchas más cosas de las necesarias. A veces se trata de objetos a los que por su antigüedad o significado les tenemos cariño, otras veces son regalos -que aunque no sean de nuestro agrado- de los que nos cuesta desprendernos. También abundan aquellos artículos que no tienen una función real pero pensamos que la puedan tener en algún momento a futuro. Realmente si no somos capaces de tener nuestra casa en orden, difícilmente podremos ser unas personas organizadas en nuestra vida y trabajo.
Lo primero que deberíamos hacer es una revisión de nuestras pertenencias, espacio por espacio, dividiéndolas en tres categorías: guardar, regalar, y botar. Guardaríamos todo aquello en buen uso y que realmente tenga una verdadera finalidad en nuestra vida diaria. Lo demás lo regalaríamos, en especial aquellos objetos que todavía pueden tener uso para otras personas, así como artículos que realmente estén de más y no aporten nada.
Por último, desecharíamos todas aquellas prendas y objetos que no puedan ser reciclados o aprovechados por personas necesitadas.
En el caso de las prendas de vestir, calzados y accesorios, lo recomendable es ceñirse a la máxima de que si no recuerdas la última vez que lo usaste es que realmente no lo necesitas. Empleando este sistema fácilmente podremos reducir a la mitad nuestros enseres y objetos, por lo que tendremos el mismo espacio de almacenamiento para menos cosas. Así podremos colocarlas sin hacinamiento, de manera ordenada, sin dejar de tenerlas a la vida en todo momento, asegurándonos de poder ubicarlas en caso de necesidad.