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29 de Nov de 2020

Cultura

Los niños descalzos de la isla

Para llegar a Valle Escondido hay que esperar que el reloj marque las cinco de la tarde en el Archipiélago de Bocas del Toro. A que pase...

Para llegar a Valle Escondido hay que esperar que el reloj marque las cinco de la tarde en el Archipiélago de Bocas del Toro. A que pase un barco regresando de Isla Colón, para así aprovechar el ‘bote’ hasta la Isla San Cristóbal.

A medida que la embarcación se acerca a los manglares lo primero que salta a la vista es la desembocadura de un río. El bote entra río arriba, hasta que atraca en un pequeño y deteriorado muelle. Una nube de mosquito rodea a los visitantes.

Un pequeño poblado se levanta a media hora de camino. Las hamacas y los colchones esperan al caminante.

El nuevo día despunta envuelto en un ropaje de fuego. La vida en el pueblo comienza desde temprano, una vez asoman los primeros rayos del Sol. Por doquier hay niños descalzos. Unos se encaminan hacia el colegio, que lleva el mismo nombre del lugar: ‘El Valle Escondido’.

Son pocas las casas que cuentan con baño y luz eléctrica. Con excepeción de una tienda que cuenta con una planta que funciona con gasolina. El agua potable también escasea. La condiciones de vida en muchos lugares de la Comarca Ngäbe distan de ser óptimas.

De acuerdo a las últimas investigaciones en nuestro país, si un niño de 1 a 6 años no termina su primaria, el costo de su educación aumenta en un 15%.4. La educación es todo un desafío, tal como se puede palpar en las islas de Bocas del Toro.