Temas Especiales

09 de Apr de 2020

Cultura

Dilucidar el hoy desde el soneto

Una conversación con Rafael Ruiloba Caparroso, quien nos presenta su más reciente publicación: ‘Perfumes del Universo'

Por estos días vio la luz su libro Perfume del Universo. Sonetos de la buena conciencia , un poemario en el que Rafael Ruiloba hace uso de un lenguaje del siglo XVI: ‘Probablemente no estemos familiarizados con todas las palabras, pero existen en el diccionario, son castizas'.

El ejemplar, concentrado en 47 páginas, está dividido en dos: ‘Perfume del Universo', donde el autor destila temas como la familia, los recuerdos, la infancia, el amor y la muerte; y ‘Retrato en familia', un perfil del mundo moderno, donde aparece hasta la Corte Suprema de Justicia referenciada en el soneto ‘La Suprema Corta de justicia'.

Destacan también en esta segunda parte los poemas ‘El urbanícola', que según el poeta habla de aquél que destruye la naturaleza pensando que la ciudad es el mundo o que la ciudad es el universo. ‘Retrato en familia es un retrato de los malos políticos, y también están los retratos de mis enemigos', detalla el también docente universitario.

RASGO HUMANISTA

De acuerdo con Ruiloba, el poemario está concebido desde el punto de vista del humanismo, como reacción al neoliberalismo, que ha cambiado el marco de referencia del humano. ‘El neoliberalismo pone por encima los bancos sobre la sociedad. La sociabilidad, la cultura, nada de eso importa... lo que importa es la ganancia de las empresas y de los bancos. Entonces, ahora hay ciudadanos distintos, ya nosotros no somos ciudadanos, somos consumidores'.

Desde la ironía, el autor cuestiona en su libro estos parámetros de la sociedad actual, hilvanando un concepto de ‘nueva tontería': una persona que no tiene conciencia de su época, y cree en discursos políticos. ‘Hay personas que le dicen, ‘la margarina es saludable, es mejor que la mantequilla', y los tipos consumen eso porque alguien se los dijo... La margarina produce cáncer'. De hecho, no es noticia que a la margarina, un aceite hidrogenado, le falta solo una molécula para ser plástico.

‘El consumista es una especie de tonto moderno —continúa el escritor—. Pensar que tener ropa de marca me convierte a mí en persona... La gente confunde el ser con el tener. Ése es el parámetro de la nueva tontería'. Ruiloba esclarece que el tema de la tontería es un tópico del Renacimiento, tratado por Erasmo de Rotterdam en Elogio de la locura , además de ser la médula del clásico Don Quijote de la Mancha , aunque los tontos de aquella época no son los de ahora. ‘El filósofo francés Jean Baudrillard habla de que ahora hay una realidad virtual que oculta la realidad real', añade. El escritor ejemplifica esta cita con la creencia de tener amigos en redes sociales, cuando en realidad son solo personas con las que uno puede estar en contacto. ‘Los verdaderos amigos son dos o tres y nunca van a estar definidos por si están en tu lista de Facebook o no'.

Pero la gama de la tontería contemporánea no solo se reduce al tema de la amistad y lo material, sino que tiene que ver también con el tema de la exposición. ‘El nuevo tonto es el que cree que hay privacidad. Si tú tienes un programa de ‘Windows', el Pentágono puede revisar tu correo tranquilamente... El poder ya simplemente pasó sin desparpajo por encima de la privacidad'.

Para el profesor de Lengua y Literatura Española, este análisis del hoy se puede ver reflejado en el sistema educativo. ‘El Estado asumió la política educativa neoliberal. No hay que crear ciudadanos, no hay que crear gente inteligente, tenemos que crear mano de obra barata, y la mano de obra barata no necesita aprobar la prueba PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes)... porque miden una competencia y un desarrollo intelectual que hay que volver a establecer'. La última vez que Panamá participó en estas pruebas para los estudiantes de tercer año de secundaria de escuelas estatales y particulares, ocupó el puesto 62 de 65 naciones evaluadas. ‘Tenemos una burguesía en el poder que no tiene un proyecto de país, tampoco tiene un proyecto de democracia, pero sí tiene un proyecto de enriquecimiento. Habría que ver hasta qué punto la ciudadanía se aguanta ese clavo'.

NUEVOS EJEMPLARES

Todas estas perspectivas quedaron plasmadas en la reciente publicación de Rafael Ruiloba, quien asegura haber escogido el título por un principio retórico. ‘Para que un texto pueda ser percibido por un lector, necesita tres lenguajes. Un lenguaje visual, un lenguaje auditivo y un lenguaje kinético', adhiere. Una forma de persuadir al lector, aunque para entender el verso hay que interpretarlo y decodificarlo.

Ahora, el docente prepara un libro sobre la metodología para redacción de ensayos. ‘Está hecho para los estudiantes de secundaria, porque la prueba PISA es una competencia en el uso del lenguaje, no una competencia para medir ortografía, puntuación o gramática', aclara, señalando que estas son cosas que no se estudian y que, en la actualidad, muchas veces estamos rodeados de información pero no sabemos qué hacer con ella.

Todas sus publicaciones le han costado un mínimo de cinco años, pero el que está por publicar le tomó diez. Y aunque la edición de Perfume del Universo que presentó hace unos días en el Istmo es guatemalteca, la Editorial Cultural Portobelo ya alista un tiraje de ejemplares de este poemario que según su autor representa un intento de hacer una poesía clásica y responsable. ‘El perfume del universo es el amor', sentencia Ruiloba, quien advierte que hoy, en algún lugar de la biblioteca Rogelio Sinán de la Universidad de Panamá, reposa aquella antología de cuentos indostanos que le encargó leer el mítico autor.

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ACUÑACIONES

Germinación y persecusión literaria

Daniel M. Alarco

Cuando recién se había publicado su novela La Isla Mágica (1979), una reseña escrita en un diario local robaría la atención de Rogelio Sinán. El autor que había roto la estética del modernismo con su poemario Onda (1929), mandó a averiguar quién era el hombre detrás de la firma de aquella crítica literaria. Para su sorpresa, quien cruzaría luego el umbral de su oficina presentándose sería un joven poeta, un precoz alumno de la Universidad de Panamá, Rafael Ruiloba.

Como el joven escritor había ganado un concurso de cuentos en la escuela, se introdujo como cuentista, lo que le obligó a enseñarle sus escritos a su similar alineado a la corriente vanguardista. ‘Le llevé un cuento y no me comentó nada, me dijo ven la otra semana'. Cuando Ruiloba regresó encontró cinco ejemplares distintos sobre el escritorio, entre ellos una antología de cuentos indostanos. ‘Me dijo léete a esos escritores y vuelve a reescribir tu cuento'.

Ruiloba se sumergió en la lectura mientras modificaba sus manuscritos. Se reunía todas las semanas con el mentor hasta que uno de esos días no había más libros sobre el escritorio. Las prescripciones literarias le cederían espacio a su libro de cuentos. ‘Sinán era el maestro porque no te adulaba, sino que te mandaba a leer para que escribieras. Y cuando él consideraba que había algo discutible, entonces, conversábamos'.

Unos poemas ilustrados con pinturas sobre el Casco Antiguo marcarían el inicio de la trayectoria como escritor de Rafael Ruiloba, Poemas de Catedral (1983, Revista Lotería). El emplazamiento no fue escogido al azar, sino que se trata del lugar donde pasó su juventud: Ruiloba fue testigo del despliegue de la metrópoli.

Su espectro literario, que inicialmente se inclinaba por la poesía, lo ampliaría con una enseñanza de Sinán, aquello de que la creatividad no solo se manifestaba a través de la poesía, sino que un escritor tenía que trabajar todos los géneros literarios.

Años más tarde, con el empoderamiento urbano de la delincuencia, una pandilla lo coaccionaría para que pagara impuestos por estacionar su auto, lo que derivaría en una confrontación con la banda y su posterior partida del barrio de Catedral. Entonces, se instalaría en Lídice, un corregimiento de Capira donde redactaría varios cuentos y una novela.

Los tiempos se hacían cada vez más violentos entrada la década de los ochenta. Ruiloba comenta que entraban a la casa de todos los escritores, aunque confiesa que no los veían como enemigos. ‘Me metieron preso en una cárcel que tenía un hueco en la pared y yo me salía de noche'. Un encierro a medias. La huella de una bomba le daba libertad momentánea al autor, quien volvía cuando los norteamericanos llegaban para pasar lista de los detenidos.

Fue así que, desde la clandestinidad, escribiría el libro de cuentos Vienen de Panamá (1991), un ejemplar que le valdría el Premio Ricardo Miró, y en el que plasma las distintas invasiones que ha tenido Panamá —desde 1492— además de hacer un recorrido por la evolución del español en el Istmo a través de las distintas épocas.

Rafael Ruiloba

ESCRITOR Y DOCENTE

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DOCENCIA LITERARIA

Su ensayo ‘Claves para la interpretación del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha' ha sido citado y republicado en España y Chile.