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02 de Apr de 2020

Cultura

El largo camino que lleva del todo a la nada

¿Por qué escribo sobre Beckett hoy? El que se murió el viernes fue B.B. King, guitarrista mítico

Hay un escritor al que adoro casi como a ningún otro. Ese escritor se llama Samuel Beckett y era irlandés, originario de la ciudad de Dublín; era, pues, un dublinés, seguro lleno de características en común con esos dublineses que aparecen en el ya clásico libro de cuentos de su paisano James Joyce, otro irlandés enfermo de palabra y ritmo, enfermo de muerte y mujer, enfermo, como Beckett, de literatura y poesía.

Samuel Beckett llegó a ser muy famoso y respetado por sus obras de teatro, oscuras, minimalistas, destructoras de cánones y patrones; obras en las que retrató siempre a una humanidad decadente y perdida, confusa, sin rumbo, o con el único rumbo de la muerte. Sin embargo, a mí lo que más me gusta de Bekcett es su trabajo narrativo. Las novelas Murphy y Watt , y luego la trilogía compuesta por las célebres Molloy , Malone muere y el Innombrable , son de las mejores cosas que se han escrito en cualquier lengua.

También es de lo más desolador y triste, absurdo y fúnebre. Beckett no divierte. Aunque una que otra risa me arrancó el irlandés que tenía obsesión por el lenguaje y que por dicha obsesión quería destruirlo. Aquello que ames, destrúyelo, he escuchado muchas veces. El lenguaje es lo único que tenemos. Y si resultara que lo único que tenemos es una farsa, una mentira, entonces ¿qué? ¿Qué queda de nosotros? ¿La nada? ¿El todo? Y si a través de la nada llegamos al todo, ¿por qué no atrevernos, luego, a recorrer el camino de la destrucción? El camino de la de-construcción, habría dicho Samuel. He leído mucho sobre Beckett. Otro poco de lo que sé de él me lo han contado personas a las que también les gusta este escritor, y otro tanto me lo invento. Tú sabes de todo, y lo que no sabes te lo inventas, me decía mi abuela. Y tiene toda la razón mi abuelita. Porque el mismo Beckett era invento; además era, como dije al principio: oscuridad, decadencia, extravío, desesperanza, sarcasmo; y sobre todo mirada compasiva.

Me hubiera gustado conocerlo. ¿Por qué escribo sobre Beckett hoy? El que se murió el viernes pasado fue B.B. King, guitarrista mítico. Sobre él es que debería escribir. Pero no, de Beckett escribo porque lo absurdo sobrevive y llega de golpe. Para cerrar, una anécdota sobre el escritor: Una vez unos amigos de Beckett van ver una de sus obras. Samuel espera a estos amigos en su casa para cenar después de la función. Samuel es un gran cocinero. Samuel prepara la cena, arregla la casa para recibir a los amigos y cuando estos llegan, (obvio) están tristes y desanimados y pensativos y con pocas ganas de comer. Y Samuel les pregunta: Bueno, y a ustedes ¿qué les pasa? Y estos responden: ¡Cómo que qué nos pasa, pues que acabamos de ver tu obra de teatro! Y él dice: No entiendo, la vida es linda, anden, comamos y bebamos vino. Y los amigos: ¡Samuel, cómo es posible que escribas cosas tan oscuras y por otro lado estés tan lleno de vida y felicidad! Y él dice: Por eso mismo, porque las escribo, porque no las dejo dentro de mí. Yo la escribo, y no tengo que vivirla todos los días. Para eso sirve el arte. Para más nada. Ahora me pondré a escribir canciones. Ojalá me salga algo como The thrill is gone , del finado King.

MÚSICO Y POETA