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25 de Oct de 2020

Cultura

Covid-19 y la ruta hacia la obtención de una vacuna en Panamá

El infectólogo Xavier Sáez-Llorens expone los tres posibles mecanismos con los que el país podría gestionar la adquisición de la vacuna contra el nuevo coronavirus en los próximos meses. En esta entrega mostramos los progresos que ha tenido el territorio nacional y la región en la lucha contra la pandemia

Debido al impacto financiero, algunos países han decidido reabrir sus actividades económicas y fronteras, pese a que aún no se cuenta con una vacuna.Shutterstock

El nuevo coronavirus ha desatado una crisis sanitaria en todo el mundo, pero la realidad de cada país es distinta. La cifra de contagios y fallecimientos varían en cada región.

Lo cierto es que la paralización de actividades ha causado pérdidas económicas incalculables en cada continente. Producto del impacto financiero, algunos países han decidido reabrir sus actividades económicas y fronteras, pese a que aún no se cuenta con una vacuna.

Esta situación deja a muchos en la incertidumbre; sin embargo, ya hay avances prometedores.

Con respecto a Panamá, el infectólogo Xavier Sáez-Llorens explica a este diario cuáles con los procesos y expectativas de disponibilidad de una vacuna en el territorio nacional.

Sáez-Llorens afirma que hay tres mecanismos con los cuales el istmo puede tener acceso a vacunas, y señala que los tres procesos varían en accesibilidad, precio y temporalidad.

“El primer mecanismo (tradicional) es a través de la compra a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) por medio de un fondo regional que se denomina 'Fondo rotatorio'. Como hay varias compras regionales en la OPS, entonces Panamá adquiere sus vacunas como todas las que están en el sistema ampliado de vacunación del país”, sostiene.

“Esta compra la realiza la mayoría de los países en la región latinoamericana. Este proceso es transparente porque cada nación paga el precio que realmente fija la OPS para todos los países de la zona”, explica el infectólogo, “esto se puede concretar a través de la inscripción de Panamá en el proyecto cobas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que tiene financiamiento de diversas instancias científicas como la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias, el Consorcio Internacional Gavi y la fundación Bill & Melinda”.

Sáez-Llorens detalla que este proyecto tiene nueve vacunas en su portafolio que podrían ser las más prometedoras. “El único problema de ese mecanismo, es que las vacunas pueden estar listas para mediados del próximo año. Desde un inicio, la organización dará una cuota entre el 15% y 20% de la población que corresponde a Panamá, debido a que hay 170 países inscritos en esa estrategia. Es ahí donde las autoridades nacionales deberán vacunar a los grupos más prioritarios”.

En esa línea, anota que el segundo mecanismo consiste en que el país negocie de manera bilateral con las empresas que producen las vacunas. “De hecho, el istmo ya ha sostenido conversaciones a través del Ministerio de Relaciones Exteriores con las compañías que ya tienen las vacunas en fase 2 y 3. Lógicamente Panamá tendría que aportar algo de dinero, en este caso lo que establezca la empresa encargada de producir la vacuna, luego tendría que incluirse en la lista para ver si la empresa proporciona la vacuna a principios de 2021. El problema de implementar este segundo mecanismo es que los precios serán superiores a los que se pueden conseguir con el proyecto que antes mencioné. La accesibilidad va a depender de la cantidad de vacunas que tenga la empresa productora con que se esté negociando”.

De hecho, el istmo ya ha sostenido conversaciones a través del Ministerio de Relaciones Exteriores con las compañías que ya tienen las vacunas en fase 2 y 3. Lógicamente Panamá tendría que aportar algo de dinero, en este caso lo que establezca la empresa encargada de producir la vacuna, luego tendría que incluirse en la lista para ver si la empresa proporciona la vacuna a principios de 2021.
XAVIER SÁEZ-LLORENS,
INFECTÓLOGO

En cuanto a la tercera estrategia, el médico señala que Panamá tendría que participar de estudios de investigación en el desarrollo de las vacunas. “Nuestro país va a formar parte de un proyecto de vacuna alemana que está al mando de la compañía biofarmacéutica CureVac. Este plan está en la fase 2, pero en octubre se empezará con la fase 3. También hay otro proyecto de la compañía Clover, donde posiblemente iniciaremos ensayos en este mes de septiembre, y dentro de dos meses se arrancará con la fase 3”.

Sáez-Llorens certifica que las ventajas de participar en ensayos de investigación son múltiples, que van desde el reconocimiento de la calidad de investigación que se efectúa en el país, hasta la buena imagen internacional de Panamá en temas de ciencia. “Otro de los beneficios es que una vez que formamos parte de los estudios en fase 3, lo que implica incluir a miles de panameños, podríamos tener una buena cantidad de vacunas para atacar la pandemia en los barrios más vulnerables, que es donde están los focos activos de contagios”.

De igual manera, remarca que otro de los beneficios para el istmo es que con estos ensayos se puede tener certeza de la efectividad de las vacunas en la población local. “Las pesquisas que se realicen aquí son fundamentales, porque no es lo mismo una vacuna que tenga eficacia en asiáticos, caucásicos o negros, que en latinoamericanos o indígenas. Otro punto a favor sería que, por nuestra participación en el desarrollo de la vacuna, las empresas pueden otorgar una buena cantidad de dosis porque hemos ayudado a que progrese la investigación. Es una ventaja competitiva y nos pondría por delante de muchos países”.

Vacuna gratuita

Recientemente la Comisión de Trabajo, Salud y Desarrollo Social de la Asamblea Nacional acogió el anteproyecto de ley 80, que establece que la vacuna contra la covid-19 es universal, pública y gratuita para los panameños.

El anteproyecto de ley fue presentado por el diputado Tito Rodríguez, quien fue el primer miembro del Órgano Legislativo en contagiarse del nuevo coronavirus.

El anteproyecto de ley indica que se cree la comisión gubernamental pro adquisición de vacuna contra la covid-19. Asimismo, recomienda la creación de programas de vacunas por impuestos.

Laurentino Cortizo, presidente de la República, precisó que desde julio el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Salud han gestionado la adquisición de posibles vacunas, como la de Oxford, que ya está en fase de pruebas y ha mostrado efectos positivos.

Avances en la región

Las autoridades de Salud locales indican que, hasta el momento, se ha reportado el desarrollo de seis vacunas que están siendo ensayadas en la fase 3 de investigación: Sinovac /Biotech que trabaja con el Instituto Butantan; AstraZeneca (Universidad de Oxford); Moderna (Instituto Nacional Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos); Sinopharm (Instituto de Productos Biológicos Wuhan; Pfizer (BioNTech); y Sinopharm (Gobierno de Emiratos Árabes Unidos).

En tanto, CNN destaca en una publicación que la vacuna de Novavax tiene respuesta inmune en la fase 1. De acuerdo con el medio, Novavax, una compañía estadounidense, ha publicado los resultados de un estudio que muestra que la vacuna contra la covid-19 es segura y provoca una respuesta inmune de manera inmediata.

Otro de los progresos significativos ha sido con la vacuna de Oxford. Según un comunicado de la revista médica The Lancet, los resultados preliminares sugieren que es segura e induce una respuesta inmune. El escrito explica que la vacuna produjo una respuesta de anticuerpos dentro de los 28 días y una respuesta de células T dentro de los 14 días.

En esa línea de avances, la misma cadena de noticias estadounidense sostiene que otro de los descubrimientos es la vacuna contra la covid-19 desarrollada por la compañía de biotecnología Moderna, en asociación con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que indujo respuestas inmunitarias en todos los voluntarios que la recibieron en un estudio de fase 1.

El New England Journal of Medicine certifica que la vacuna funcionó para desencadenar una respuesta inmune con efectos secundarios leves, como dolor de cabeza, fatiga, dolor muscular y dolor en el lugar de la inyección, entre otros.