05 de Dic de 2022

Planeta

Calentamiento global empeora las zonas acuáticas muertas

Las zonas muertas se forman a partir del vertido de fertilizantes que sobrecargan las vías acuáticas de nutrientes

Calentamiento global empeora las zonas acuáticas muertas
En el río San Lorenzo, el calentamiento fue más grave, de casi 4 grados centígrados (7 Fahrenheit).

Un nuevo estudio del Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian (STRI) revela que el calentamiento global podría estar incidiendo más de lo que se creía en las zonas muertas de los océanos, lagos y ríos del mundo y que podría empeorar más la situación de estos ecosistemas.

Según un informe del STRI, las zonas muertas se forman a partir del vertido de fertilizantes que sobrecargan las vías acuáticas de nutrientes, como nitrógeno y fósforo, los cuales producen una proliferación masiva de algas que absorben oxígeno del agua cuando respiran o se descomponen, provocando una explosión de microbios que afectan la vida marina.

Andrew Altieri, autor principal del estudio, dijo que esta ‘es la primera investigación en considerar más de una docena de efectos directos e indirectos del cambio climático en las zonas muertas, y sugiere que hemos subestimado su contribución al creciente problema de éstas y los efectos sobre la vida marina’.

LA INVESTIGACIÓN

Los estudios se realizaron en 476 zonas muertas en el mundo, 264 de ellas en Estados Unidos. En estos sitios se encontró unas dos docenas de modos biológicos, químicos y físicos en los que el cambio de clima empeoró el oxígeno. Se pronostica que en esas zonas las temperatura aumentó más de 2 grados centígrados (unos 4 Fahrenheit) desde las décadas de 1980 y 1990 hasta fines de este siglo. Sin embargo, el calentamiento más grave fue de casi 4 grados centígrados (7 F) en la desembocadura del río San Lorenzo, en el océano Atlántico en Canadá. Mientras que las zonas muertas más agudas de EEUU —el Golfo de México y la Bahía Cheseapeake— aumentarían 2.3 centígrados (4 F) y casi 2.7 centígrados (5 F).

Por su parte, Keryn Gedan, investigador del STRI y de la Universidad de Maryland advirtió que los vertidos de los fertilizantes causan mayor impacto en las zonas donde las aguas son más cálida y con menos oxígeno, pero que esta a su vez afecta las zonas muertas al separar más las aguas, de modo que las que están más profundas y escasas de oxígeno se mezclan menos.