29 de Sep de 2022

Economía

Escándalo del clan Pujol salpica proyecto en Panamá

PANAMÁ. El escándalo que envuelve a la familia Pujol, una de las más prominentes de España, salpicó a su proyecto inmobiliario en Panamá.

PANAMÁ. El escándalo que envuelve a la familia Pujol, una de las más prominentes de España, salpicó a su proyecto inmobiliario en Panamá.

La semana pasada el diario El Mundo publicó que el más joven de los siete hijos del político catalán Jordi Pujol, Oleguer Pujol Ferrusola, promueve aquí un proyecto para construir un rascacielos de 48 plantas con hotel de lujo y oficinas, bautizado como Quartz Tower.

Según el diario, Pujol Ferrusola se incorporó entre 2008 y 2009 a la Sociedad Desarrolladora Color –SDColor BH—, radicada en Bahamas, de la que posee el 4% y controla otro 4% a través de la mercantil Baraka Trust.

Precisamente fue en 2009 cuando la inmobiliaria Promovo (empresa española con proyección internacional) promovía Quartz Tower como una innovadora torre de oficinas. La iniciativa inmobiliaria se proyecta sobre un solar denominado Quartz, el nombre que recibiría el complejo, y se extiende sobre una superficie de 2,245 metros cuadrados. El terreno se encuentra ubicado en el corazón financiero de Panamá, en la confluencia de la Vía España con la Avenida Samuel Lewis Galindo.

Según una investigación del diario, el objetivo de Pujol Ferrusola era construir el complejo para venderlo acto seguido llave en mano por una cifra de entre $40 y $ 50 millones. La ganancia sería enorme teniendo en cuenta que la torre se construiría a un costo de 8.1 millones de dólares (6.2 millones de euros). Según el sitio de internet de la inmobiliaria, los precios de las oficinas iban desde $305,755, sin dar a conocer los límites.

El terreno sobre el cual se levantaría Quartz Tower dispone de una calificación urbanística que permite albergar la máxima densidad comercial y residencial. De esta manera, podrían levantarse 77,000 metros cuadrados de techo. El proyecto de Pujol también albergaría un hotel de 314 habitaciones. Además se construirían 14 suites de 75 metros cada una, las cuales costarían unos $190,000. Al negocio se incorporaron entre 30 y 40 inversores que atesoraron pequeñas participaciones aportando cada uno un capital inicial próximo a los $50,000, según El Mundo.

En la documentación que obra en poder de los inversores, dice el diario, se precisa que la sociedad había conseguido una resolución del Ministerio de Economía y Finanzas que le eximía del pago de tributos durante dos décadas. Actualmente, el proyecto se encuentra suspendido debido a diferencias entres sus socios.

El clan Pujol está envuelto en un escándalo de corrupción con alcance internacional. Jordi Pujol y sus herederos habrían tejido un complejo empresarial que involucra a más de 73 sociedades, de influencias e intereses políticos de dimensiones mastodónticas. Incluye depósitos bancarios en Suiza, entramados de empresas que cobraban y pagaban subvenciones.

El interés de los Pujol en el mercado inmobiliario de Panamá se remota a finales de la década de 1990. Para entonces, Josep Pujol Ferr usola, el segundo hijo de Jordi Pujol, comenzó a explorar el mercado junto a un empresario hispano-americano de nombre John Rosillo. Ambos, según publicó e l diario El País, eran tratados como personas muy importantes y eran ‘‘paseados’’ para que desde el aire observaran las propiedades disponibles, especialmente en las áreas revertidas, administradas entonces por la Autoridad de la Región Interoceánica. Posteriormente se conoció que ‘Rosillo no era otro que Juan (John) Manuel Rosillo, que estaba entonces en libertad bajo fianza y esperando sentencia en un caso de fraude fiscal inmobiliario’, dijo El País.