Los beneficios del libre comercio

  • 31/08/2015 02:00
La economía panameña tiene dos años de contracción y su balanza exportadora, más de una década de estrechamiento

Igual que en tiempos de nuestros bisabuelos cuando transportaban carga por el Zaratí en Penonomé y traían mercancía a la ciudad de Panamá, las economías prosperan gracias a la interacción con el mundo que nos rodea. El comercio internacional de bienes, servicios y actividades financieras constituye el principal instrumento para facilitar dicha interacción. Y en las últimas décadas esas interacciones se han fortalecido por la creación de tratados de libre comercio con países como Estados Unidos, Singapur y Chile, entre otros.

Aún en un momento de problemas que reclaman atención urgente y obligan a concentrarnos en lo inmediato, es oportuno cultivar el valor del libre comercio como aspecto sustancial para vislumbrar futuros posibles. Un ejemplo de ello fue el reciente encuentro de empresarios panameños con el International Enterprise Singapore, una organización público-privada que promueve comercio con Singapur, muy parecido a lo fue un tiempo Pro Panamá pero con esteroides, y en donde evaluamos desde distintos puntos de vista los beneficios del desarrollo económico a través del intercambio comercial entre naciones aliadas.

Luego de la presentación y de diversas intervenciones de los participantes, quedaron definidos los requisitos indispensables para convertir algún día a Panamá en el Singapur de América. Aunque ambos países comparten similitudes importantes, como su tamaño y posición geográfica estratégica, también existen diferencias profundas. Por ejemplo, Panamá carece de una visión de largo plazo y su gobierno no tiene planificación ni continuidad (cada cinco años se cambia todo y a todos), tampoco tiene una cultura de respeto a la ley ni existe una agenda de Estado para mejorar el nivel educativo de la población. Por supuesto, Singapur llegó a ser el principal centro de negocios y logística del mundo gracias al liderazgo fuerte de Lee Kuan Yew, quien impuso la ley de las tres E's (educación, eficiencia y ejecución) y porque desde un principio hubo una visión inamovible de 50 años, tanto así que si una ley u ordenanza no encajaba con ella, se eliminaba inmediatamente.

Como consecuencia de esa planificación perfecta, Singapur pudo transformarse de un país agrario a un centro logístico de alta tecnología, que sin producir una gota de petróleo abastece de combustible a varios centros productivos de Asia y Europa, y que sin tener ríos caudalosos cuenta con agua potable para toda su población de 5 millones de habitantes. Además, en el mundo el país con el PIB per cápita más alto ($53 mil), la balanza comercial más alta (+350% PIB), el cuarto centro financiero y el segundo puerto en movimiento de contenedores.

Encuentros con el IE Singapore resultan fundamentales para resguardar y afianzar la memoria sobre la necesidad de promover aún más el comercio con otros países, y promover leyes, normas y reglamentos que ayuden a copiar modelos exitosos como Singapur. Estas reuniones además son llamados de atención oportunos que nos recuerdan que la economía, la política y la situación social de Panamá dependen crucialmente de la evolución de variables comerciales y de las reacciones de los mercados. La economía panameña cumple hoy dos años de contracción pero casi más de una década de estrechamiento de su balanza exportadora, de la cual dependen una buena parte de empresas productivas y productores rurales. Esto igualmente ha provocado una pérdida de empleos en el campo y un éxodo intempestivo hacia la capital que causa caos demográfico y malestar social. De allí la importancia de redoblar la imaginación y los esfuerzos para reducir los efectos adversos del abandono del sector rural y movilizar las iniciativas destinadas a reactivar la economía.

Entre 1992 y 2014, el comportamiento de las exportaciones panameñas se parece a una montaña rusa: primero se duplicaron, luego se estancaron y finalmente se desplomaron. Y junto con el debilitamiento de las exportaciones, la economía panameña experimentó una creciente dependencia de importaciones de bienes y servicio derivada de las reducciones arancelarias y la creciente participación de empresas extranjeras que privilegian la compra de bienes y servicios en el exterior. Todo esto se conjugó para que, en la última década, el saldo comercial promedio fuera negativo. Paralelamente, el país tiene fuertes egresos por pagos de intereses de la deuda, por lo que el balance de la cuenta corriente, es más negativo aún.

En este contexto es oportuno considerar, como se hizo en el encuentro con el IE Singapore, cuál es y cómo mejorar el perfil exportador panameño. Todo indica hacia la adopción de políticas de largo plazo para la transformación del perfil productivo a través de la modernización de la educación y el desarrollo de nuevos productos y servicios exportables. Así, revalorizando la producción, la competitividad, la educación y la creación de empleos, se reconstruirán la estabilidad económica, financiera, social y política del país.

EMPRESARIO

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‘Hay que redoblar la imaginación y los esfuerzos para reducir los efectos adversos del abandono al sector rural'.

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