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Productores temen alza de precios con la llegada del Fenómeno de El Niño
- 23/04/2026 00:00
El Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (Imhpa) lanzó un aviso preventivo sobre la posible llegada del Fenómeno de El Niño en 2026, advirtiendo un 72 % de probabilidad de que se manifieste entre mayo y julio. Aunque las condiciones actuales se mantienen en fase neutral, el calentamiento de aguas en el Pacífico ecuatorial ya genera señales de alerta en la región.
Aunque actualmente las condiciones se mantienen en fase neutral, el monitoreo técnico detectó un calentamiento localizado frente a las costas de Ecuador y Perú, lo que llevó al gobierno peruano a declarar una alerta por El Niño Costero.
Para Panamá, la directora general del Imhpa, Luz Graciela de Calzadilla, advirtió que existe una probabilidad de 72 % de que el fenómeno se desarrolle durante el trimestre mayo–julio, con efectos como disminución de lluvias en la vertiente del Pacífico, incremento de días secos consecutivos y mayor radiación solar.
Esta señal de alerta es, para muchos expertos, una amenaza silenciosa pero persistente. Un análisis preparado en colaboración entre el Observatorio de Riesgo Urbano de Florida State University Panama, ESRI Panamá y Metromapas, dirigido por el investigador Carlos Gordón, documenta cómo este fenómeno climático ha dejado de ser un evento episódico para convertirse en un factor estructural de presión sobre el territorio panameño. La evidencia indica que los eventos de El Niño están erosionando de forma progresiva la capacidad del país para sostener su equilibrio hídrico y ecológico; ya no se trata de sequías aisladas, sino de un proceso continuo de desgaste territorial.
Desde 1982, Panamá ha experimentado al menos 12 episodios de El Niño. Algunos de ellos, como los de 1982-1983 y 1997-1998 —donde la Cuenca del Canal vio reducidos sus aportes de agua en un 33%— marcaron puntos críticos. Décadas después, el patrón se repite, pero con una diferencia clave: la capacidad de recuperación del ecosistema ya no es la misma.
La funcionaria del Imhpa subrayó que los sectores socioeconómicos deben prepararse ante posibles cambios significativos en el clima nacional. El anuncio ha generado inquietud en el sector agropecuario, que ya enfrenta altos costos de producción y una crisis de combustible. Yoris Morales, de la Asociación de Comerciantes de Merca Panamá, recordó que un evento fuerte como el de los años 80 podría disparar los gastos: “Vamos a tener que poner riegos y el riego se maneja con diésel, y el diésel está caro. Eso va a ser un efecto multiplicador de los costos de producción”.
Morales insistió en que el país necesita garantizar alimentos accesibles y llamó al público a aprovechar la oferta de productos frescos en Merca Panamá, donde se pueden encontrar sandías y melones a precios bajos, además de productos tradicionales como la guaba.
Por su parte, Carlos Saldaña, gerente comercial de la Productora Hortícola Virsa, S.A., advirtió que el fenómeno podría extender el verano y retrasar la entrada de productores al campo: “Lo vamos a ver en agosto y septiembre, cuando todavía los precios no se logren estabilizar. Si esperamos a que llegue el fenómeno para incorporar al productor, se nos va a venir final de año con precios muy altos”.
Saldaña recalcó que las instituciones deben incluir al sector en las mesas de negociación sobre combustible y riego, para evitar que en 2027 haya un agro deprimido. Esta fragilidad estructural se ve confirmada por los datos de salud vegetal: el estudio de FSU y ESRI revela que cerca del 74.8% de las subcuencas del país se encuentran bajo condiciones de estrés moderado, lo que impacta directamente en el ciclo del agua y la disponibilidad hídrica para el agro.
El productor arrocero Omar Spiegel destacó la resiliencia del sector y la importancia de basarse en datos científicos: “El productor está diseñado para enfrentar las peores condiciones. Ahora aún más está preparado con acceso a tecnología y variedades que soporten menor precipitación”. Sin embargo, Spiegel también recordó que el gobierno mantiene una deuda de $17 millones con la cadena agroalimentaria, cuyo pago es clave para sostener la producción.
Desde la ganadería, Euclides Díaz, secretario general de la Asociación Nacional de Ganaderos de Panamá, subrayó que la variable climática es determinante para la producción de carne y leche: “Estamos muy atentos a las recomendaciones del Imhpa, que ya ha anunciado altas probabilidades de que el fenómeno ocurra a partir de junio o julio”.
El Imhpa, por su parte, reiteró que mantendrá un monitoreo riguroso para ofrecer información confiable ante la posible generación de condiciones de sequía. No obstante, la advertencia técnica final es clara: el año 2016 emergió como un punto de quiebre donde el vigor vegetal sufrió una degradación que no se ha restablecido plenamente.
Como concluye la investigación liderada por Gordón, el calentamiento global y la presión sobre los ecosistemas amplifican los efectos de El Niño, dejando una huella que no desaparece antes de que llegue el siguiente ciclo. La resiliencia del país no es infinita, y los datos indican que Panamá está comenzando a acercarse a sus límites estructurales.