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19 de Sep de 2020

América

Porqué votaré por Ralph Nader

El tema de Neil acerca de “desperdiciar el voto” es algo tan serio como Mutley, el pitbull de mi vecino. Mutley, para que sepan, ha sido...

El tema de Neil acerca de “desperdiciar el voto” es algo tan serio como Mutley, el pitbull de mi vecino. Mutley, para que sepan, ha sido votado unánimemente como la amenaza más grande para la seguridad de los niños de mi vecindario. Desafortunadamente, el dueño de Mutley es una bestia llamada Cliff que puede moler a golpes a cualquiera de los vecinos del barrio. Eso sí son votos desperdiciados.

Si ustedes no tienen a Mutley y a Cliff en su vecindario, el mejor ejemplo que puedo darles de votos desperdiciados es el de votar continuamente por los partidos Demócrata y Republicano, que constantemente nos meten en debacles de política exterior como la guerra de Irak, y cuya estupidez y codicia han llevado al país a la actual crisis económica.

Un presidente republicano le mintió a los estadounidenses para llevar al país a la guerra en Irak y, con algunas notables excepciones, los demócratas marcharon por Pennsylvania Avenue al ritmo de los tambores de guerra del presidente Bush. En 2006, las elecciones para representantes del Congreso le dio a los demócratas un claro mandato para terminar la guerra y hacer que la administración de Bush rindiera cuentas. Predeciblemente, los políticos demócratas criticaron fuertemente frente a cámaras las políticas de Bush por unos días para luego no hacer nada—la política de siempre; votos desperdiciados como siempre.

Para remediar la actual crisis económica, lo mejor que se les ha ocurrido a los demócratas y republicanos es un rescate de más de $700 billones para sus compinches en Wall Street sin ninguna provisión para ayudar a las millones de personas con hipotecas que no pueden costearse a renegociarlas, para permitirles permanecer en sus hogares y hacer sus pagos mensuales. No hay nada en este superplan de rescate que prevenga a los estadounidenses de perder otro trillón de dólares en el valor de sus fondos de jubilación, nada para prevenir que las ganancias privadas y los riesgos “socializados” del socialismo corporativo sean institucionalizados...no hay nada en el plan más que la política usual.

Neil critica a los votantes independientes que “no tienen idea” cuando desperdician sus votos “en alguien que no va a dejar marca alguna en las elecciones”. Aún así nuestro sistema político está apoyado por una mayoría de estadounidenses que cada cuatro años desperdician sus votos en dos partidos políticos con historiales de poco más que autopreservación, políticas corruptas y de no dejar marca alguna, a menos, por supuesto, que sea algo que afecte a todo el país (como la crisis económica).

Las campañas de Ralph Nader y Cynthia McKinney no son acciones de saboteo o de candidatos vanidosos. Son acciones de ciudadanos estadounidenses que creen que una Constitución y no un reglamento corporativo es el documento que debe gobernar en nuestra república. Nader y McKinney hacen campaña para traer un cambio sistémico a las “políticas usuales” en Estados Unidos. Hacen campaña para redimir el ideal de Abraham Lincoln de un “gobierno de la gente, por la gente y para (toda) la gente”.

Si Neil está en lo cierto y los votantes continúan desperdiciando sus votos en dos partidos que “que no van a dejar marca alguna” en los asuntos domésticos de la mayoría de los estadounidenses, no debería sorprenderse si una mañana se asoma a la ventana y ve a Cliff llevando a Mutley a pasear y... una pila de excremento en su patio.

Robert Weitzel es educador, escritor y editor contribuyente del website Media With a Conscience (www.mwcnews.net). Sus ensayos aparecen regularmente en el periódico The Capital Times de Madison, Wisconsin y en la revista política Counterpunch.