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22 de Oct de 2020

Mundo

Miles de vendedores ambulantes desacatan la cuarentena e invaden las calles de Lima

Perú es el segundo país de Latinoamérica y el octavo del mundo con más casos confirmados de coronavirus, al superar los 214,000

Vendedores ambulantes se desplazan luego de ser desalojados por la Policía
Vendedores ambulantes se desplazan luego de ser desalojados por la PolicíaEFE

Miles de vendedores ambulantes de Lima continuaron este viernes desacatando la cuarentena decretada por el Gobierno de Perú e invadieron las principales calles del centro de la capital, entre tensiones y conatos de enfrentamiento con la Policía y los guardias municipales.

Estas escena de calles atestadas de vendedores ambulantes con carros y bolsas donde cargan variados productos se repite desde hace dos semanas en Lima, el epicentro de la pandemia de la COVID-19 en Perú, que es el segundo país de Latinoamérica y el octavo del mundo con más casos confirmados de coronavirus, al superar los 214,000.

Tras casi 90 días de confinamiento obligatorio y sin todavía señales de que la propagación del virus esté remitiendo, muchos peruanos así como también inmigrantes venezolanos que no tienen trabajo formal y viven de lo que ganan en el día a día se han visto en la obligación de abandonar sus casas para buscar ingresos.

TENSIONES EN CENTRO DE LIMA

La situación casi llega este viernes a la violencia cuando las fuerzas de seguridad trataron de evitar sin éxito que un gran número de ambulantes subiera a los puentes de la avenida Grau, una de las arterias principales del centro de Lima, lo que consiguieron trepando por las pasarelas para peatones.

A pesar de verse ostensiblemente superados en número, la Policía y los agentes municipales tratan de dispersar y desalojar a diario a este colectivo informal, cuya concentración constituye un riesgo muy alto de contagios del virus SARS-CoV-2.

"No podemos permitir que se ejerza el comercio ambulatorio en zonas residenciales porque incrementa el riesgo de contagio", remarcó a medios locales el jefe de la Región Policial Lima, general Jorge Luis Cayas.

GRAN RIESGO DE CONTAGIO

Esta legión de vendedores ambulantes que ofrece ropa, zapatos, pañales, colchones e incluso películas pirata no respeta las medidas de distanciamiento social, suelen llevar mascarillas mal colocadas y se mueven entre una parte del centro histórico de Lima y el vecino distrito de La Victoria.

Este distrito limeño, que tiene el récord nacional de contagios de COVID-19 por kilómetro cuadrado, tuvo que cerrar la semana pasada las calles del emporio comercial textil de Gamarra después de que las aglomeraciones de vendedores hicieran saltar las alarmas.

Para evitar los tumultos en las calles por estos comerciantes ambulantes, la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) ha propuesto reubicarlos en recintos donde no se ponga en peligro de contagio a vecinos y viandantes.

Así, el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, anunció el jueves que Alianza Lima, el club de fútbol insignia de La Victoria, prestará la explanada del estadio Alejandro Villanueva albergue comerciantes ambulantes por unas dos semanas.

La semana pasada también se reubicó a más de un centenar en un sector del centro comercial Las Malvinas y existe una propuesta para que también se habiliten los parques municipales, de manera que las calles de la capital puedan quedar libres de estas aglomeraciones.

Muñoz también insistió en reabrir los centros comerciales, a los que el Gobierno todavía no les ha dado el permiso para volver a funcionar dentro de la segunda fase de las cuatro previstas por el Ejecutivo para reactivar la economía.

CUARENTENA FLEXIBILIZADA

La cuarentena que comenzó el 16 de marzo con estrictas condiciones está prevista que continúe hasta el 30 de junio, aunque se ha ido flexibilizando progresivamente, especialmente en mayo, cuando más gente volvió a las calles y se dio un notorio aumento de los contagios.

A pesar de que el confinamiento comenzó cuando apenas había registrados 71 casos, la epidemia ya suma en Perú más de 214,000 infectados, de los que más de 6,000 han muerto, de ellos 206 el jueves, lo que fue la mayor cifra diaria de decesos.

En esta escalada de contagios ha influido los pocos o nulos protocolos de seguridad de los centros de abastos y el transporte público, que estaban entre las pocas actividades que funcionaban al inicio de la cuarentena y donde se generaron por momentos grandes aglomeraciones.