Trump amenaza con arrasar Irán y atacar plantas de agua si no reabre Ormuz

  • 31/03/2026 00:00
Las advertencias militares elevan tensión global mientras crecen riesgos energéticos y humanitarios en medio de negociaciones inciertas y posturas enfrentadas entre Washington y Teherán

En el día 31 de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el conflicto ha entrado en una fase de máxima tensión, marcada por amenazas directas, acumulación de fuerzas militares y señales contradictorias entre las partes. El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que, si no se alcanza un acuerdo en el corto plazo, su país podría lanzar ataques contra infraestructuras estratégicas iraníes, incluyendo plantas eléctricas, instalaciones petroleras y desalinizadoras de agua, fundamentales para el suministro de millones de personas.

Las declaraciones elevan la preocupación internacional, ya que un ataque contra este tipo de infraestructura civil podría constituir una violación del derecho internacional humanitario. A pesar del tono agresivo, Washington sostiene que mantiene conversaciones “serias” con representantes de lo que describe como un liderazgo iraní “más razonable”. Incluso ha señalado que en el plazo de una semana evaluará la fiabilidad de los interlocutores iraníes.

Sin embargo, Teherán ha negado cualquier negociación directa y ha calificado las exigencias estadounidenses como “excesivas y maximalistas”, aunque reconoce el intercambio de mensajes a través de países mediadores. En paralelo, Irán ha comenzado a dar pasos como respuesta a la tensión, entre ellos evalua su retirada del Tratado de No Proliferación Nuclear, lo que encendería alarmas a nivel global.

A esto se suma la propuesta iraní de imponer restricciones a los buques de “naciones hostiles” que transiten por el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial, lo que incrementa el riesgo de una crisis energética internacional.

El escenario se complica aún más con el refuerzo del despliegue militar estadounidense en el golfo Pérsico y la continuidad de la ofensiva israelí en Líbano, donde los enfrentamientos con Hezbolá han dejado más de mil muertos en pocas semanas y miles de heridos.

Aunque se han producido gestos puntuales, como la autorización iraní para el paso de algunos buques estadounidenses por Ormuz, la combinación de presión militar, tensiones diplomáticas indirectas y riesgos económicos globales mantiene el conflicto en un punto de alta volatilidad, sin señales claras de una desescalada en el corto plazo.

También ayer, la refinería de petróleo de Haifa, la ciudad más importante del norte de Israel, fue alcanzada este lunes por misiles iraníes por segunda vez desde el inicio de la guerra, según la agencia EFE, que cita a medios israelíes.

Trump ha amenazado además con “destruir por completo” la isla de Jar, donde se encuentra la principal terminal petrolera iraní, si no se llega “pronto” a un acuerdo para poner fin al conflicto.

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