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04 de Apr de 2020

Nacional

Preocupa el uso indebido de los manglares en Chame

CAPIRA. Hay que dar vida para poder vivir, dice Nereida Acosta, una de las integrantes del grupo Defensores Unidos del Manglar de Sajali...

CAPIRA. Hay que dar vida para poder vivir, dice Nereida Acosta, una de las integrantes del grupo Defensores Unidos del Manglar de Sajalices en el distrito de Chame.

‘La bahía de Chame es un área de mucha extracción de mangle para el carbón, de allí sale la mayor cantidad de carbón que hay en el mercado’, relata Acosta.

El daño es notorio, explicó, se pueden observar los cráteres debido a la tala que día a día se realiza en él. Lastimosamente el mangle dura mucho tiempo para volver a tomar un tamaño y cortarlo. Se habla de 15 años.

Según Nereida, desde 2004 la agrupación ha trabajado desde Punta Chame, Sajalices, Monte Oscuro, Espavé, Puerto Capira hasta El Líbano. Se han reforestado 75 hectáreas.

El trabajo ha sido más difícil en Sajalices porque hay pocos árboles enteros para semillas. Las semillas de mangle rojo se recogen en Antón, provincia de Coclé, y son transportadas en lancha hasta las zonas que van a ser reforestadas.

Un aspecto importante, señala la moradora, es que el área donde se tala debe dejarse limpia porque si al tumbar el árbol se abandonan las ramas en la lama, estas toman mucho tiempo en dañarse y ocasionan que el crecimiento de las que van saliendo demore más.

LAS GANANCIAS

La agrupación a la que pertenece Nereida es el único grupo que vende carbón ecológico. Es ecológico, explica, porque se reforesta, y no se tala ningún árbol sin antes sembrar, además, ellos cuentan con permisos de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) para esta actividad.

Cada dos semanas, este grupo produce 500 bolsas de carbón, para ellos se usan unas ocho varas de mangle de un tamaño no muy grande. Cada bolsa se vende en $3.

En 2004, al inicio de esta tarea, el grupo tenía que recolectar la semilla y reforestar para ganar $2 por cada semilla plantada. Ahora, con un proyecto de reforestación de la ACP, a los miembros de esta asociación se les paga $15 el día.

USO DEL BOSQUE DE MANGLAR

Mara Barría, otra integrante del grupo, relata que la tala de los mangles se divide en tres categorías: La ‘c’ para el árbol con hongo o que esté caído, la ‘b’ para un árbol joven que posee un diámetro entre 15 y 20 centímetros y la ‘a’ para los árboles que miden menos de 20 centímetros. ‘Si se sigue trabajando de esta manera se pueden salvar los manglares, porque no es del todo cierto que él se reforesta solo, pues ahora no se usa hacha sino maquinaria, lo que va cortando cantidad de árboles por hora dejando basura en la lama’, dijo Barría.

NUEVOS PROYECTOS

Jorge Escudé, de la ANAM de Panamá Oeste, señaló que actualmente se trabaja en una nueva propuesta de proyecto forestal que busca repoblar 3,000 hectáreas en Capira y Chame. Esta propuesta será presentada a un organismo internacional para elaborar un nuevo plan de manejo.

Lo que se busca con esto —señaló Escudé— es que el nuevo plan de manejo y el que está vigente se cumplan.

El funcionario dijo que la compensación que hace actualmente la ACP por los trabajos del tercer juego de esclusas, desde San Juanito hasta el límite con Chame, cubre 45 hectáreas es el 10% de la cobertura boscosa que todavía quedan en esta región, que es de 450 hectáreas.

En este nuevo proyecto se establece la colocación de dos casetas de control donde los funcionarios de la ANAM puedan estar las 24 horas monitoreando las talas.

Mara y Nereida piden a las autoridades que se planifique el uso de esta zona para el turismo, que si bien puede traer ingresos, también afecta al medio ambiente costero que ellas aseguran ya muestra graves afectaciones por la tala para extraer el carbón.