25 de Feb de 2020

Nacional

El nuevo metrobús

El principal componente del sistema de transporte público de la capital se somete a una profunda cirugía

‘Hacer del transporte público algo eficiente es un asunto de democracia', reflexiona el ingeniero industrial Carlos Sánchez, el nuevo presidente de Mi Bus, ahora desde el Estado. ‘Los que no tienen dinero o deseo de comprar un auto —insiste— deben tener el mismo derecho de comodidad y facilidades de tiempo que los que poseen uno'.

Con esa filosofía entre manos, el metrobús, el principal eslabón de la cadena del transporte público urbano (mueve a poco más de la mitad de gente que no tiene automóvil), encara el proceso ‘quirúrgico' venidero, que debe llevarlo a la ‘excelencia': cumplir en tiempo con el medio millón de usuarios que lo esperan.

El metrobús deberá ser ‘estable' en veinte meses, explica Sánchez, con base en una serie de proyectos divididos en fases de tres meses cada una. La primera empezó en abril y terminará a mediados de año.

CARLOS SÁNCHEZ
PRESIDENTE DE MI BUS

‘Hoy solo somos capaces de hacer el 70% de lo que programamos, y lo que programamos no es la calidad del servicio que deberíamos dar'

La idea, sostiene la empresa, es reducir la cantidad de servicios que se pierden: tres de cada diez despachos planificados no se cumplen, por falta de personal, sobre todo. ‘La meta es llevarlo al menos al 95%', asegura Sánchez.

Para conseguir cumplir con la planificación, la empresa debe reducir antes el 20% de ausentismo que registra entre sus operadores. Su plan es llevarlo a la mitad. Entre más gente haya disponible para operar buses (hay casi 2.5 choferes por cada autobús), menos servicios se pierden.

La estrategia incluye, explica el presidente de la firma, el reentrenamiento de los poco más de 3 mil conductores que tienen contratados (lo hace First Transit, la empresa estadounidense a la que el Gobierno le encargó la operación del sistema), y la incorporación de 500 nuevos operadores.

Una estrategia más se enfoca en las estaciones pagas de autobuses. Mi Bus cree que deben pasar a sus manos, porque es el primer frente de servicio que perciben los usuarios del sistema.

La compañía negocia con la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) que le ceda la operación de las veinte estaciones. ‘Nos pagarán por ello', explica Sánchez.

En enero, la ATTT anunció que licitaría la administración de las zonas pagas, por $1.26 millones. El contrato incluía las 18 ya construidas y otras dos que todavía no están listas, bajo las estaciones de la Línea 1 del metro en Los Andes y San Isidro.

Antes de que pasen a manos del metrobús, asegura Sánchez, las estaciones pasarán por un proceso de remozamiento. Los cambios incluyen la reinstalación de las puertas (por ejemplo, en ninguna de las del tramo San Miguelito-La Doña funcionan), y el retiro de las máquinas de cobro anticipado.

CIFRAS DEL CAMBIO

Mi Bus proyecta que las reformas al sistema de autobuses deberán estar listas en 2018

  • 500 nuevos operadores requiere el metrobús de la capital.
  • 250 autobuses más pequeños y más grandes que el modelo actual se comprarán.

Así como las estaciones, la flota de autobuses que operan en el sistema también pasarán por cambios. El primero: serán sometidos a un proceso de ‘limpieza profunda', promete Sánchez.

El segundo: se negociará la subcontratación de una flota adicional, entre los buses que operan ilegalmente en la ciudad, para liberar metrobuses para los servicios por las vías troncales.

Uno más: la empresa proyecta ordenar unos 250 nuevos autobuses ‘más pequeños y más grandes' que las unidades Volvo-Marcopolo BR7 actuales, para generar ‘variabilidad' en su flota.

Con esa cantidad adicional de autobuses, también acelerará la construcción y entrega del patio de Santa Librada, retrasado ya tres años. Su operación permitiría despachar autobuses con presteza a los barrios más poblados de San Miguelito, y descongestionar los otros seis. El de La Doña, por ejemplo, explica Sánchez, aloja 350 buses, 50 más de su capacidad ideal.

Salvados los problemas operativos, un pendiente adicional se debe resolver: el tráfico en la ciudad. El Gobierno ha decidido que desde el centro de operación del metrobús, en la localidad de Ojo de Agua (San Miguelito), se gestione una oficina central de manejo de tráfico, que incluye a la Dirección de Operaciones del Tránsito y a la ATTT.

Con una proyección en tiempo real sobre el congestionamiento de la urbe, desde ahí se deben adoptar decisiones para destrancar, sobre todo, los autobuses.

Un bus a tope lleva la misma cantidad de personas que treinta automóviles ocupados por dos personas.

El acercamiento también promete cambios más profundos: la ATTT, adelanta Sánchez, empezará un proceso de reforma para ‘parecerse más' a la estructura de Mi Bus, que a su vez es subsidiaria de la empresa del Metro de Panamá.

‘Esa es la meta', insiste el directivo, quien reconoce, de todos modos, que ni aun alcanzándola ofrecerían el 50% de la calidad de un sistema de transporte público de ensueño. Pero el reto está.