30 de Nov de 2021

Nacional

Asamblea constituyente por el método de firmas, camino al fracaso

Los tres movimientos que impulsan la convocatoria a una asamblea constituyente paralela solo han logrado el 3% de las firmas requeridas para convocar al proceso, que también carece de adecuada divulgación

Asamblea constituyente por el método de firmas, camino al fracaso
Asamblea constituyente por el método de firmas, camino al fracasoArchivo | La Estrella de Panamá

El intento para convocar a una asamblea constituyente paralela mediante la recolección de firmas está encaminado al fracaso. A dos meses para que concluya el periodo establecido para colectar las 580,742 firmas e impulsar el proceso constituyente, los movimientos ciudadanos que promueven la iniciativa solo han logrado un 3% del total. Incluso, miembros de las agrupaciones que están impulsando el proceso han empezado a resignarse y a aceptar la experiencia como una enseñanza.

La sociedad, los políticos e incluso los constitucionalistas coinciden en la necesidad de hacer cambios en el contrato social del país para, entre otras cosas, reducir el número de diputados de la Asamblea Nacional; modificar el sistema de juzgamiento entre magistrados y diputados, y la manera de elegir los jueces de la Corte Suprema de Justicia.

En las elecciones de 2019, todos los aspirantes a la Presidencia del país incluyeron en sus promesas de campaña los cambios a la carta magna. Unos hicieron referencia a reformas, mientras que otros aplaudían una constituyente paralela.

Asamblea constituyente por el método de firmas, camino al fracaso
Asamblea constituyente por el método de firmas, camino al fracaso

En los primeros meses de gobierno, Laurentino Cortizo impulsó un paquete de reformas. Pero una serie de cambios efectuados por la Asamblea Nacional de Diputados ocasionaron una serie de protestas que frustraron el proyecto y se retiró de la discusión.

Posteriormente se crearon tres movimientos ciudadanos para promover una asamblea constituyente paralela, pero las iniciativas no han recibido respaldo ciudadano.

Después de cinco meses y medio, de los seis establecidos por el Tribunal Electoral para la recolección de firmas, el movimiento Justicia Social solo ha colectado 325, es decir, un 0.5% del total necesario.

Justicia Social, que empezó a buscar respaldo el 3 de mayo, concluye el proceso el 3 de noviembre de 2021. La Estrella de Panamá intentó, sin éxito, contactar a José Luis Galloway Logan, abogado y representante del movimiento Justicia Social, para conocer sobre los avances.

Asamblea constituyente por el método de firmas, camino al fracaso
Asamblea constituyente por el método de firmas, camino al fracaso

Mientras que el movimiento ciudadano Panamá Decide, que dirige el abogado Carlos Ernesto González R., ha recogido 4,976 (0,9%). Y Firmo por Panamá, conformado por una coalición de partidos políticos de oposición, tiene la mayor cantidad de firmas al momento: 11,673 (2%).

Entre las tres iniciativas han alcanzado un 3% de las firmas requeridas. Aunque el movimiento ciudadano Panamá Decide y Firmo por Panamá tienen hasta diciembre para buscar el restante 97%.

“El (método) de las firmas, en donde hay que conseguir el 20% del electorado, lo que conforma 18 partidos políticos. Eso es un sueño” JOSÉ ÁLVAREZ, FUNDADOR DEL PARTIDO PAIS

La escasez de fondos, las restricciones de la pandemia y los novedosos mecanismos de recolección de firmas entorpecen el proceso para convocar a una asamblea constituyente paralela.

José Alberto Álvarez, presidente del Partido Alternativa Independiente Social (PAIS), explicó que existen dificultades para hacer las inscripciones con los celulares de alta gama. “La gente no puede entrar y si entra en el Tribunal Electoral a veces no hay personal para que conteste”, agregó el dirigente de PAIS.

A esto se suma, según el abogado, los problemas internos de partidos políticos de la alianza Firmo por Panamá y una mayor entrega de otro. Para Álvarez, este es un proceso de “enseñanza”.

A criterio del presidente de PAIS, dos de los tres métodos para convocar a una asamblea constituyente paralela, están condenados al fracaso, entre ellos el método de recolección de firmas.

“El de las firmas, en donde hay que conseguir el 20% del electorado, lo que conforma 18 partidos políticos. Eso es un sueño”, advierte Álvarez.

Rafael Ponce, abogado y miembro de la secretaría jurídica del partido Cambio Democrático (CD), otro de los tres partidos opositores que integran Firmo por Panamá, concuerda en que los métodos establecidos para la recolección de las firmas no han facilitado el trabajo.

Para Juan Carlos Araúz, presidente del Colegio Nacional de Abogados (CNA), la ciudadanía no ha encontrado interés en el proceso para convocar a una constituyente, porque tiene necesidades más inmediatas que resolver.

“No se puede pensar en lo colectivo si hay un impacto de la pandemia en la vida de los panameños”, aseguró el gremialista.

Araúz, además, considera que ha hecho falta “muchísima” divulgación y concienciación nacional. “Son procesos de evolución de las sociedades que implican tiempos”, aseguró.

“Ha hecho falta muchísima divulgación y concienciación nacional (sobre el tema de la constituyente)” JUAN CARLOS ARAÚZ, PRESIDENTE DEL CNA

Aunque no es imposible, el proceso requiere de eventos extraordinarios en la sociedad que movilicen a ciudadanos en pocas semanas. “Mientras no exista un activador social que enfoque la mirada en estos asuntos, es poco probable lograrlo”, concluyó Araúz.

Guillermo Márquez Amado, abogado y exmagistrado del Tribunal Electoral (TE), considera que los inconvenientes de las plataformas tecnológicas que se usan para recolectar las firmas han provocado desánimo en los organizadores y esto ha contagiado a la sociedad.

Márquez añade que las organizaciones no tienen criterios uniformes sobre el método para impulsar la asamblea constituyente. “Mientras unos sostienen que debe ser mediante una constituyente paralela, otros sostienen que como el soberano de la nación es el pueblo, puede darse lo que llaman y está reconocida así en los grandes pensadores universales del derecho y la ciencia política, la originaria, la cual no desmerita en nada el planteamiento de los que defienden la paralela”.

El tema –según Márquez– es que se plantean como si fueran dos cosas distintas y en mi opinión no lo son ni tienen que enfocarse de esa manera. Por el contrario, “creo que uniendo fuerzas nos hubiera ido mejor. Lo importante es el contenido de las normas”, dijo el exmagistrado del TE.

Márquez, sin embargo, reconoce que el número de firmas exigido por la ley para convocar a una constituyente es un poco alto. Pero, por otra parte, advierte de que tampoco debe ser tan pequeño como para que cualquier “grupito” en un momento pueda lanzarse a exigir cambios constitucionales. “Podría ser el 10% o el 15%...”, propone.

El decreto 2 del 4 de febrero de 2021 reglamenta el trámite de recolección de firmas para la convocatoria a la asamblea constituyente paralela por iniciativa ciudadana. La norma indica que varias iniciativas pueden organizarse simultáneamente y las firmas que obtengan se podrán sumar para consolidar una sola propuesta, si lo deciden expresamente por escrito y lo comunican al TE.

En una entrevista previa con La Estrella de Panamá, el abogado y constitucionalista Carlos Bolívar Pedreschi reconoció la necesidad de hacer cambios a la Constitución Política de la República de Panamá. Sin embargo, aclaró que a la par de cambios positivos debe modificarse la constitución moral, cívica y cultural de los políticos y electores.

“Ningún cambio positivo debemos esperar de una nueva y aun buena constitución”, dijo Pedreschi.

El también abogado y constitucionalista Edgardo Molino Mola coincide.

“El sistema electoral actual favorece el clientelismo político y una representación que solo se preocupa por los intereses personales en detrimento de los nacionales y regionales, en la existencia de un excesivo poder presidencial que hay que reducir para poder tener un mejor equilibrio de los poderes legislativo y judicial, reducir el número de diputados, eliminar suplentes, restringir la reelección a períodos alternos o a una sola vez, que los diputados no juzguen a los magistrados, y que se prohíban todos los privilegios por razón del cargo de diputados”, planteó el constitucionalista.