Temas Especiales

23 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Seguridad alimentaria

El pasado 8 de octubre, como celebración del Día del Productor y del Profesional de las Ciencias Agropecuarias, el Colegio de Ingenieros...

El pasado 8 de octubre, como celebración del Día del Productor y del Profesional de las Ciencias Agropecuarias, el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Panamá (CINAP), realizó un foro sobre seguridad alimentaria, en el Centro de Capacitación Ascanio Arosemena, de la Autoridad del Canal de Panamá. Tema obligante a tratar, pues estamos viviendo una crisis alimentaria mundial de consecuencias impredecibles.

Que el CINAP lo realizara, es alentador, y que hiciera del mismo un evento fundamentalmente incluyente, fue lo correcto. Participaron organismos internacionales mundiales, como la FAO y regionales como la OIRSA; así como nacionales oficiales; organizaciones nacionales independientes y profesionales a título personal. Este deseo de obtener la mayor participación posible dio como resultado un programa sumamente cargado. A todo esto hay que agregar las atinadas intervenciones del actual presidente del CINAP, Julio Zúñiga. Fue lamentable que de los cuatro candidatos presidenciales invitados, sólo asistiera e interviniera la del PRD, Ingeniera Agrónoma Balbina Herrera.

Se hizo coincidir los temas del foro con las cuatro dimensiones que abarca la seguridad alimentaria, que son: 1) disponibilidad (producción interior, capacidad de importación, de almacenamiento y ayuda alimentaria); 2) acceso a los alimentos y capacidad para adquirirlos; 3) estabilidad de la oferta; y, 4) salubridad, buena calidad e inocuidad los alimentos. Todo esto conforme al concepto ampliado de seguridad alimentaria discutido y aprobado por la FAO hace años y que plantea la seguridad mundial, regional, nacional y familiar.

Hace poco, profesionales del sector agropecuario recordaban cuando un ministro de Desarrollo Agropecuario, desestimulaba la producción de alimentos en una provincia con características especiales como Darién. El mensaje ministerial consistió en que había que producir para exportar y no cultivar productos que empobrecían. Fueron políticas equivocadas que contribuyeron a la situación actual en nuestro país y el mundo.

Una de las intervenciones atinadas fue la de Maximino Díaz, director de Agricultura del MIDA. Y la considero atinada porque planteó perspectiva agropecuaria. En igual sentido se manifestó Alexis Soto, de ONAGRO. Por su parte el director general del IMA, Gonzalo Cambefort, en su descarnada intervención presentó la lista de productos alimenticios exonerados de impuesto de introducción de lo cual los consumidores no se benefician, sino todo lo contrario, reciben aumento de precios. Otros expositores obviaron el tema de seguridad alimentaria y atiborraron al auditorio de cifras, defendiendo lo que sus instituciones realizan. No era el objetivo del foro. Quedó realmente claro la conveniencia de la producción nacional adecuada de alimentos, incluyendo la agroindustrial, con la utilización de tecnología de punta. Esto debido a que la auténtica seguridad alimentaria se basa, en gran medida, en la producción nacional.

A las generaciones de ingenieros agrónomos actuantes, les recomiendo que sigan con estas actividades que crean conciencia, realizándolas en distintas áreas del país e imponiéndose como meta que las próximas sean mejores, tratando temas cada vez más específicos que correspondan, eso sí, a nuestras necesidades realmente sentidas.