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19 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Para erradicar la pobreza

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe —CEPAL— presentó la semana pasada los resultados del estudio de la Pobreza y Distr...

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe —CEPAL— presentó la semana pasada los resultados del estudio de la Pobreza y Distribución del Ingreso 2001-2007. Según lo difundido, el estudio “ofrece importantes hallazgos del avance en materia de política social alcanzado durante el período antes mencionado”.

Entre los aspectos más significativos, el informe analiza detalladamente la evolución de la pobreza y de la desigualdad en Panamá, durante la presente década, y “su relación con la trayectoria seguida por los principales indicadores macroeconómicos, del mercado de trabajo y del gasto social”.

A groso modo y según el informe, la pobreza extrema disminuyó de 15.7% a 11.7 y en la pobreza total se dio una disminución de 32.7% a 28.6. El presidente de la República tomó particular orgullo en señalar que estas disminuciones son “producto de la coherencia en la política y en la inversión social” que se ha dado en los últimos años. Este logro se señala como significativo en el marco de los esfuerzos que lleva adelante la Nación en su compromiso por cumplir con los Objetivos del Milenio, siendo el de “Erradicar la pobreza y el hambre” el primero de los ocho enunciados a alcanzar para el año 2015 acordados por las Naciones Unidos en el año 2000.

El anuncio de este “logro” se perdió en medio de la atención y el seguimiento que los medios le dieron durante la semana pasada al caso del ministro Daniel Delgado Diamante.

Para algunos teóricos sociales la definición de pobreza es tan compleja como los variados factores económico-socio-político-ambiente-culturales que la afectan. Existen en todos los conglomerados humanos y hay que tomarlos en cuenta a la hora de hablar de pobreza como un concepto universal.

Estos factores varían de país en país, de región en región, y hasta de entidad en entidad. Por ejemplo, la CEPAL señala que: “la noción de pobreza expresa situaciones de carencia de recursos económicos o de condiciones de vida que la sociedad considera básicos de acuerdo con normas sociales de referencia que reflejan derechos sociales mínimos y objetivos públicos. Estas normas se expresan en términos tanto absolutos como relativos, y son variables en el tiempo y los diferentes espacios nacionales”.

Por otro lado, el Banco Mundial se refiere a la pobreza como: “un fenómeno multidimensional, que incluye incapacidad para satisfacer las necesidades básicas, falta de control sobre los recursos, falta de educación y desarrollo de destrezas, deficiente salud, desnutrición, falta de vivienda, acceso limitado al agua y a los servicios sanitarios, vulnerabilidad a los cambios bruscos, violencia y crimen, falta de libertad política y de expresión”.

El enfoque del informe presentado la semana pasada se enmarca estrictamente dentro del contexto económico y macroeconómico. Es un logro importante para el país, pero ante nuestros ojos — en ese mismo período — se han deteriorado considerablemente otras áreas del quehacer social enunciadas en la definición del Banco Mundial, en particular en la educación, las deficiencias en los sistemas de salud, la violencia y el crimen.

Para trabajar verdaderamente en la reducción de la pobreza, es importante que, como Nación, atendamos todas las áreas sociales que amenazan a la población más necesitada. Sólo así podremos realmente comenzar a disminuirla y sentar las bases para su erradicación total.