26 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El ajedrecista

Cuando Balbina Herrera anunció la designación de su compañero de fórmula para la presidencia de la República, ella y su grupo de asesore...

Cuando Balbina Herrera anunció la designación de su compañero de fórmula para la presidencia de la República, ella y su grupo de asesores debieron pensar que aquella sería una jugada maestra propia de los grandes estrategas. Tan así es que no vieron necesario consultar al propio secretario general del PRD Martín Torrijos, ni a ningún organismo directivo del partido y menos a las bases.

Con esto pensaron que mataban varios pájaros de un solo tiro; complacían a Juan Carlos Navarro que estaba molesto porque el círculo privilegiado de Balbina lo había apartado después de las internas. Le daban una especie de “contentillo” escogiéndolo como candidato a la vicepresidencia, asunto al que ya éste le había puesto plazo. De esa forma se sellaría la unidad del partido, y la fuerza que lograrían les aseguraría una victoria fácil. Pero todo esto demoró demasiado en llegar, me refiero a tender la mano al precandidato perdedor, lo que afectó y no surtió el efecto esperado; al contrario, las cosas no mejoraron, y Navarro descubrió poco a poco que el ofrecimiento nunca fue sincero ni de “corazón”, como Balbina pregona. Por ello, desde antes de las pasadas elecciones internas del PRD han sucedido cantidad de cosas que han puesto a Navarro a la defensiva, y a ingeniar una estrategia de ataque como la del mejor ajedrecista.

Algo raro hay en el ambiente político perrediano que huele a complot permanente contra Navarro. Balbina se le atravesó en su carrera de candidato a la Presidencia, ella desconoció los pactos políticos que juraron y al calor de esos mismos acuerdos Navarro tuvo que ceder sus aspiraciones de dirigir el partido por una subsecretaría. Para colmo, el ajedrecista ha advertido que la conspiración no solo llegó hasta allí, sino que se estaba cocinando en secreto acortar la veda de diez a cinco años para la reelección, algo orquestado desde Las Garzas con la diligente ayuda de los diputados oficialistas, con el objetivo de cerrarle las posibilidades en el 2014 y entregarle la opción a Torrijos para esa fecha. Creo que a estas alturas al ajedrecista lo que menos le interesa es evaluar si Balbina gana la Presidencia; las razones lucen obvias. No es imposible, pero resulta muy difícil revertir las condiciones de favoritismo que exhibe Martinelli, además, porque las intrigas internas en el PRD no son secreto, como las deserciones, las deslealtades descubiertas y el sentimiento de que la campaña va sin rumbo certero, y que la candidata oficialista eligió un discurso malo, esquivo y sin tino, que va hacia la derrota.

Pero estas elecciones serán solo la pérdida de una batalla para el ajedrecista, ahora él mira hacia el 2014 y ha empezado a culpar a Torrijos de la corrupción y desacierto de su gobierno como del descalabro que viene, y de paso dejando sin argumentos a Balbina. Cada vez que el ajedrecista se asoma a una tribuna, sus ataques son más osados, mordaces, puntuales y mortales que hacen pensar que lo que viene será más duro. El ajedrecista ha entrado al campo de batalla denunciando y atacando a sus enemigos visibles, a todos los que él reconoce como conjurados de su causa, para debilitarlos y luego darles el golpe de gracia. No lo olviden amigos, el ajedrecista irá ahora, luego del 3 de mayo próximo, por la cabeza del secretario general del PRD y toda la plana mayor del partido; entretanto, Balbina se ha convertido en su rehén, pobre víctima de su propio invento de jaque al rey.

- El autor es diplomático. gtatisg@gmail.com